NO ATAQUES NI TE DEFIENDAS, CONCÉNTRATE EN TU MINISTERIO

Por: Robert Barriger

Este filtro para tomar buenas decisiones se trata de una idea que escuché de Billy Graham, quien llegó a ser uno de los grandes hombres de integridad del evangelio en el último siglo. Él tenía como norma en su vida este dicho: “No ataco, no me defiendo”. ¿Puedes imaginarte cuántos ataques habrá recibido Billy Graham a lo largo de su vida y de su ministerio? Sin embargo, Billy Graham simplemente tomó la decisión de no atacar y no defenderse.

Hay personas que parece que cuando leen en sus Biblias: “La venganza es mía, dice el Señor”, en realidad interpretan: “El Señor me dijo que la venganza es mía”, y toman el asunto en sus manos. ¡Esa es siempre una mala decisión! Si te atacan, no te defiendas. Permite que sea Dios quien te defienda y así mostrarás que confías en que sus juicios son justos.

¿Pero cómo es esto de no atacar y no defendernos? ¿Es posible realmente? A veces sentimos que alguien nos lanza un dardo por la espalda, y queremos voltear a responder, ya sea a través de las redes sociales o, tristemente en el caso de muchos pastores, a través de una prédica. Sin embargo, cuando hablamos de no atacar, al nivel de liderazgo o al nivel de iglesia, Jesucristo mismo dijo que si el mundo te odia, ¡debes recordar que a Él lo odiaron primero! Y es así.

El mundo no va a estar siempre contento. Habrá veces en las que te van a atacar. Y si eres líder o pastor, también va a haber momentos dentro de la iglesia en los que habrá “fuego amigo”. Momentos en los que estarás ganando gente para Cristo, pero recibiendo al mismo tiempo dardos de otras iglesias, o incluso, los que más duelen, de gente de tu misma iglesia, o de un miembro cercano de tu familia. Por eso es que todo esto guarda relación con el filtro que vimos antes. ¡Confía en Dios! ¡Confía en que Dios tiene todo bajo control, y en que la venganza es suya, no tuya!

«No es fácil portarte como un cordero cuando hay gente que parece que quisiera crucificarte, pero no ataques y no te defiendas.»

Jesús no dijo nada cuando lo criticaron ni cuando lo juzgaron, y como cordero fue llevado al matadero… pero así permitió que se cumpliera la voluntad de Dios. No es fácil portarte como un cordero cuando hay gente que parece que quisiera crucificarte, pero no ataques y no te defiendas. ¡Confía en Dios y en sus planes perfectos! Ten en cuenta también que las personas tienen diferentes niveles de madurez, y a veces por un mal entendido, o precisamente por su falta de madurez, ellos encienden una chispa… Si tú contraatacas y le agregas gasolina a esa chispa, puede convertirse en un incendio forestal. Si en lugar de eso intentas “desescalar” la situación, tal vez todo quede en una chispa que pronto se apagará. En Proverbios 26:20, Salomón nos dice: “Sin leña se apaga el fuego”.

Recuerda: no ataques a nadie (ni siquiera a los que te ataquen a ti), y no te defiendas. Concéntrate en tu ministerio y en el trabajo que Dios te encargó, y Él será quien te defienda. Además, nunca debemos atacar porque no hemos sido llamados para señalar el pecado de otros. ¡El pecado es demasiado fácil de encontrar, ya que todos hemos pecado! Hay una historia que cuenta que en el desierto hay dos aves: un buitre y un colibrí. Cada día las dos aves despiertan y salen a buscar comida. Cada día el colibrí busca el dulce néctar, y cada día el buitre busca algo muerto para comer. ¡Y cada día las dos aves encuentran lo que estaban buscando! La enseñanza es sencilla: siempre encontrarás aquello que estás buscando, tanto en la vida como en las personas. Y yo no quiero ser alguien que busque carne muerta. Quiero ser alguien que, como el colibrí, busque algo dulce. ¡Siempre quiero buscar lo bueno de la gente!

Todos vamos a ser tratados en algún momento de manera injusta, y eso duele… Sin embargo, nosotros no sabemos todas las circunstancias que puede estar atravesando la otra persona, y solo Dios conoce las intenciones del corazón. ¡Confiemos en Dios, y pongamos esta confianza en práctica al no atacar y no defendernos! Hoy en día esto es muy difícil, ya que las redes sociales han proporcionado a las personas una plataforma desde la cual pueden expresar lo que tienen en su corazón, sin filtros y sin mucho pensamiento previo.

Podemos notar que el mundo está lleno de odio… ¡pero sabemos que el amor puede vencerlo! La Biblia dice que no paguemos a nadie mal por mal. ¡No agreguemos nuestra voz a la voz del odio que cunde en las redes, y no caigamos en la tentación de usarlas, ni para atacar, ni para defendernos! Solo el amor de Dios puede cambiar el mundo.

“No te dejes, pues, vencer por el mal, sino vence el mal haciendo el bien”. Romanos 12:21

“Dichosos los que hacen la paz, porque serán llamados hijos de Dios!”. Mateo 5:9

Este artículo fue extraído del Libro Filtros de Robert Barriger.

SINERGIA DEL ESPÍRITU Y LA PALABRA

Por: Cindy Trimm

Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia.—2 Timoteo 3:16La principal manera en que Dios nos habla es a través de su Palabra, y nunca se aparta de las prácticas y políticas que ha establecido en las Escrituras. Por lo tanto, la meditación de las Escrituras es el sistema de «controles y contrapesos» de nuestras acciones.

Somos gente del Espíritu y de la Palabra. No se trata tanto de que posean la misma autoridad: es más que esa sinergia entre ellos. Una persona que entiende su autoridad como está indicada en la Palabra y confirmada por el Espíritu Santo llega a ser más que la suma de las partes individuales. Es muy parecido a la diferencia entre el poder de la suma y el poder de la multiplicación. Los incrementos iniciales no son muy diferentes, pero a medida que avanzas, la curva comienza a dispararse casi directamente hacia arriba en lugar de que cada paso del camino tenga el mismo incremento que el paso anterior.Declaro que soy una persona de la Palabra y del Espíritu.

Como no descuido ni su Palabra ni su Espíritu, mi pisada es firme y el poder de Dios está trabajando en y a través de mí. Gracias, Padre, por equiparme para destruir las obras del enemigo y adelantar la agenda de tu Reino. En el nombre de Jesús, amén.

EL EXTRAORDINARIO AMOR DE DIOS

Por Alberto Salcedo

Dios nos salva de la fuente que nos hace pecar (el poder del pecado) y del producto de la fuente (pecados). La salvación se originó en Dios y no en el hombre.  A Dios le interesa salvar al hombre, porque Dios es amor.

La salvación se cumple porque: el hombre peca y Dios lo ama; a pesar de eso el hombre quiere hacer algo más para aportar a la salvación. (Ejemplo: caminar de rodillas). De esta manera rechazamos la obra completa que hizo Jesús en la cruz, recuerde, sólo tenemos que creer.

Dios nos salva por amor:

1) Dios es amor.

2) Dios ama al hombre.

3) la expresión de amor de Dios es la muerte en la cruz.

Debo aprender a conocer, creer y permanecer en el amor de Dios. El amor de Dios no varía, es constante, no cambia, somos nosotros los que cambiamos, se ama haciendo discípulos, predicando la salvación, enseñándoles, consolidándoles (en otras palabras, una acción).

Tengo que confiar en el amor de Dios, el hombre peca y Dios ama. Cuando el amor es expresado se convierte en gracia, Dios muere por nosotros y esa acción se llama gracia. Cuando soy soberbio resisto a la gracia de Dios, sólo los de corazón humilde reciben recompensa de Dios. El amor de Dios, la gracia de Jesús y la comunión con el Espíritu Santo es lo que necesito todos los días de mi vida.

Salmos (26-30)

Ya que Jehová es mi luz (mi guía) y mi salvación y la fortaleza de mi vida (mi confianza), de que habré de atemorizarme. Poner la confianza en Dios, y orar continuamente debe ser mi deseo. Debemos darle la honra y adoración a Dios ya que él se lo merece. Cambia nuestra tristeza en gozo (por fe). Hablaré vida y no muerte, bendición y no maldición, porque en mi boca hay un milagro.

Saúl fue escogido y establecido por Dios para que fuera su autoridad delegada. Desobedeció y Dios lo rechazó y ungió a David. Aunque David tuvo muchas veces la oportunidad de matarlo no lo hizo, porque:

1) Hacerlo sería rebelarse contra la autoridad de Dios, la unción estaba con Saúl (uno a quien Dios había establecido) aunque fue rechazado.

2) Si los hombres han de servir a Dios, la sujeción a la autoridad es una necesidad absoluta. La obediencia trasciende a lo que hacemos.

3) La consagración no cubre el pecado de la rebelión.

David mantuvo la autoridad de Dios, él lo reconoció como un hombre según su corazón. Solamente pueden ser autoridad los que se someten a la autoridad. La sumisión a la autoridad no consiste en someterse a una persona sino en someterse a la unción que está sobre esa persona, la unción que vino sobre ella cuando Dios la ordenó como autoridad.

EMPUJA EL CARRO

por Mark Rutland

Juan 13:15 RVR 1960

Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis.

Juan 13:15 NTV

Les di mi ejemplo para que lo sigan. Hagan lo mismo que yo he hecho con ustedes.

Los requisitos para ser un líder no consisten únicamente en sentarse detrás de un escritorio y ladrar órdenes para que otros las cumplan. Si ese fuera el caso, la vida tal y como la conocemos se paralizaría, con mucha palabrería pero sin acción. Los líderes de éxito son capaces de delegar tareas en otros, pero también están dispuestos a realizarlas si es necesario.

Conozco una cadena de supermercados en la que el director general y su equipo de vicepresidentes asisten a la gran inauguración de cada nuevo local. En lugar de limitarse a disfrutar de otro éxito, se ponen a trabajar para ayudar al nuevo personal. Se les puede ver reponiendo estantes, comprobando precios, ayudando a los clientes y embolsando alimentos. Incluso recogen los carros de la compra del aparcamiento. Esto es un ejemplo para los nuevos empleados.

Jesús dio el ejemplo perfecto la noche en que fue traicionado por Judas Iscariote. Mientras se servía la cena, se levantó de la mesa, tomó una toalla y una vasija de agua, y procedió a lavar los pies de sus discípulos. Se suponía que esa tarea debía hacerla un sirviente, pero Jesús estaba dispuesto a asumir ese papel. Pedro no estaba seguro de qué pensar de esto, rechazando el lavado de pies al principio. Tuvo que ser convencido. Más tarde, Jesús informó a Pedro y a los demás discípulos de que el liderazgo equivale a la condición de siervo. No es una verdad fácil de aplicar a la vida para muchos líderes, pero el ejemplo de Cristo esa noche es un caso elocuente.

Así que la próxima vez que estés dispuesto a decirle a alguien lo que tiene que hacer, piensa en aquella cena en la que el Señor, de rodillas, lavó los pies sucios y malolientes de aquellos a los que amaba, y por los que luego murió. Eso es liderazgo en su forma más elevada. ¿Cómo puedes seguir ese ejemplo?

POR QUÉ NUNCA DEBES ENTERRAR TU DOLOR

Por. Lee Grady

Recientemente el Señor me dio una palabra específica de conocimiento mientras terminaba un sermón en una iglesia. El Espíritu Santo me mostró, a través de una fuerte sensación, que había una mujer en la multitud que luchaba con una seria y continua depresión.

Sabía que esta mujer se sentía como si estuviera atrapada en una caja oscura de dolor emocional. También percibí que la pesadez le causaba problemas de sueño. Así que compartí todo esto desde el podio.

No espero que la gente levante la mano y admita sus luchas públicamente en situaciones como ésta. A veces Dios sólo quiere que la persona sepa que Él está ahí, y que lo entiende. Pero en este caso, una mujer que se ajustaba a esta descripción exacta se acercó a mí después del servicio. Era tímida y llorosa.

Me dijo que se congeló inmediatamente cuando compartí la palabra de conocimiento. La vergüenza y el miedo la paralizaron. Sin embargo, sabía que Dios la estaba llamando a salir de esa caja.

La hice sentir segura y le pedí gentilmente que compartiera su experiencia. Su vida estaba marcada por un doloroso abuso, incluyendo la violencia física de un ex marido. Y, lamentablemente, nunca había pedido a un amigo cristiano de confianza que orara por ella. La intimidación y la culpa la mantenían en una prisión de dolor.

No sólo pude orar por ella, sino que la puse en contacto con una mujer de la iglesia capacitada en asesoramiento bíblico y oración de sanación. Intercambiaron números y programaron una cita para reunirse. Estoy emocionado de que una víctima de abuso haya encontrado la libertad ese día. Pero también estoy triste porque sé que muchas personas en la situación de esta mujer todavía no le han contado a un alma humana su confusión interior.

No puedo contar cuántas veces la gente ha abierto su corazón y me ha contado cosas horribles que han sufrido en la vida -abuso sexual, abandono por parte de un padre, acoso escolar o violencia física- y luego admiten: «Nunca se lo he contado a nadie hasta hoy».

Si has sufrido algún tipo de trauma o abuso, o si te estás aferrando a un secreto doloroso que nunca has compartido, por favor, toma esto como el indicio más fuerte posible de que necesitas abrir tu corazón y pedir ayuda.

Desde que Adán y Eva ocultaron su desnudez a Dios, los seres humanos han buscado formas creativas y engañosas de ocultar su pecado y su vergüenza. La Biblia describe nuestros corazones como «duros» (Zacarias 7:12)

Zacarías 7:12 RVR 1960

… y pusieron su corazón como diamante, para no oír la ley ni las palabras que Jehová de los ejércitos enviaba por su Espíritu, por medio de los profetas primeros; vino, por tanto, gran enojo de parte de Jehová de los ejércitos.

Zacarías 7:12 NTV

Endurecieron su corazón como la piedra para no oír las instrucciones ni los mensajes que el Señor de los Ejércitos Celestiales les había enviado por su Espíritu por medio de los antiguos profetas. Por eso el Señor de los Ejércitos Celestiales se enojó tanto con ellos.

y «engañosos» (Jeremías 17:9).

Jeremías 17:9 RVR 1960

Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?

Jeremías 17:9 NTV

 »El corazón humano es lo más engañoso que hay,

    y extremadamente perverso.

    ¿Quién realmente sabe qué tan malo es?

Preferimos fingir que lo tenemos todo controlado que admitir que tenemos una debilidad. Y si experimentamos algo vergonzoso o traumático, nuestra tendencia es enterrar el recuerdo, ya sea porque pensamos que fue nuestra culpa, o porque tememos que la gente nos rechace si sabe lo que pasó.

Pero cerrar el corazón nunca es saludable. Incluso los consejeros seculares te dirán que vivir negando una experiencia dolorosa creará más problemas emocionales. Las emociones tóxicas, si están encerradas dentro de ti, se acumularán como una olla a presión. La sustancia oscura de la ansiedad, el miedo, la ira o la falta de perdón se convertirá en un veneno fermentado en su alma y puede causar angustia mental, dolores de cabeza, dolor crónico, estrés, falta de energía, pesadillas e incluso enfermedades.

Santiago 5:16a (NASB) dice: «Por lo tanto, confesad vuestros pecados unos a otros, y orad unos por otros para que seáis sanados.»

Santiago 5:16 RVR 1960

Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho.

Santiago 5:16 NTV

Confiésense los pecados unos a otros y oren los unos por los otros, para que sean sanados. La oración ferviente de una persona justa tiene mucho poder y da resultados maravillosos.

Los «pecados» aquí pueden ser pecados que hemos cometido o pecados que se han cometido contra nosotros. (Por supuesto, el abuso no es culpa de la víctima, pero en cualquier caso, la transparencia es crucial). Dios no nos creó para el aislamiento, y nuestros corazones no deberían necesitar un candado para abrirse. Para estar emocionalmente sano debes aprender a procesar tu dolor con alguien a quien le importe.

Yo experimenté el abuso sexual cuando era apenas un niño de siete años, y nunca se lo conté a nadie hasta los 19 años. Durante todos esos años reprimí mis sentimientos y fingí actuar con normalidad, aunque cojeaba y sangraba por dentro. Afortunadamente, me quité una carga de vergüenza de encima cuando compartí mi dolorosa carga con un amigo y consejero de confianza. A esto le siguieron olas de curación. El diablo ya no podía usar ese incidente vergonzoso para burlarse de mí. Me liberé.

Si usted está atormentado por cualquier forma de trauma doloroso, esté seguro de que Dios quiere sanarlo. No cojees por la vida, fingiendo que tu dolor no es real. Sé sincero. Desbloquea tu corazón. Baja la guardia. Deja que las lágrimas fluyan. Esté dispuesto a confiar en un cristiano maduro para que ore con usted. La vulnerabilidad es la clave para tu liberación.

LAS PEQUEÑAS COSAS IMPORTAN

Por: Mark Rutland

2 Reyes 5:12-13 RVR 1960

Abana y Farfar, ríos de Damasco, ¿no son mejores que todas las aguas de Israel? Si me lavare en ellos, ¿no seré también limpio? Y se volvió, y se fue enojado.

Mas sus criados se le acercaron y le hablaron diciendo: Padre mío, si el profeta te mandara alguna gran cosa, ¿no la harías? ¿Cuánto más, diciéndote: Lávate, y serás limpio?

2 Reyes 5:12-13 NTV

¿Acaso los ríos de Damasco—el Abaná y el Farfar—no son mejores que cualquier río de Israel? ¿Por qué no puedo lavarme en uno de ellos y sanarme?». Así que Naamán dio media vuelta y salió enfurecido.

Sus oficiales trataron de hacerle entrar en razón y le dijeron: «Señor,[a] si el profeta le hubiera pedido que hiciera algo muy difícil, ¿usted no lo habría hecho? Así que en verdad debería obedecerlo cuando sencillamente le dice: “¡Ve, lávate y te curarás!”».

En 1962, la sonda espacial Mariner I debía viajar a Venus y proporcionar información a los científicos de la NASA. Nunca llegó allí, ya que se precipitó al Océano Atlántico cuatro minutos después del despegue. Se puso en marcha una investigación sobre la causa del accidente, que más tarde se relacionó con el programa informático que dirigía la nave. Resultó que en algún lugar del programa se había omitido un solo signo menos.

Para algunas personas, vivir los fundamentos de la fe cristiana no es lo suficientemente emocionante. Demasiado insignificante. No es lo suficientemente valiente.

Sin embargo, la forma en que un seguidor de Jesús maneja las cosas pequeñas, tanto en actitud como en ejecución, determina en gran medida cómo manejará las cosas más grandes.

Naamán aprendió una lección sobre esto en el pasaje de hoy. Era un poderoso guerrero de Aram, pero tenía lepra. Después de obtener permiso para visitar al profeta Eliseo, planeó en su mente exactamente lo que sucedería: Eliseo se encontraría con él, agitaría su mano e invocaría a Dios para que lo sanara.

En cambio, el profeta envió un mensajero a Naamán, quien le dijo que se lavara en el río Jordán siete veces. Naamán estaba molesto con esta cura. Quería algo con un poco más de fanfarria. Pero sus oficiales le llamaron la atención sobre su actitud y le animaron a tomarle la palabra a Eliseo. Cuando Naamán decidió bañarse en el Jordán, su pequeño acto de obediencia lo curó de su lepra.

Así que tómate el tiempo necesario para conocer a Dios a través de la oración constante. Lee sobre los personajes de la Biblia y sus triunfos y fracasos. Aprovecha las oportunidades que el Señor te presenta, por insignificantes que parezcan. Al fin y al cabo, las pequeñas cosas sí importan.