Por: Mark Rutland

En ese día el lobo y el cordero vivirán juntos; el leopardo se acostará con la cabra bebé. El ternero y el niño de un año estarán a salvo con el león, y un niño pequeño los guiará a todos. – Isaías 11:6

Morará el lobo con el cordero, y el leopardo con el cabrito se acostará; el becerro y el león y la bestia doméstica andarán juntos, y un niño los pastoreará.

Isaías 11:6 RVR1960

En ese día el lobo y el cordero vivirán juntos,

y el leopardo se echará junto al cabrito.

El ternero y el potro estarán seguros junto al león,

y un niño pequeño los guiará a todos.

Isaías 11:6 NTV

Esta es una imagen cautivadora: un lobo y un cordero, un leopardo y una cabra, un ternero y un león. Todos ellos juntos, compartiendo un mismo lugar. Pero, la parte más sorprendente de todo es que un niño pequeño los guiará. No el adulto fuerte. No el orador elocuente o el anfitrión elegante… un niño pequeño. Toma asiento y piensa en eso por un instante. Un niño pequeño los guiará.

¿Por qué un niño pequeño? ¿No sería mejor tener a alguien con más experiencia y fuerza? Después de todo, hay un montón de animales con los que hay que tratar y cuidar. ¿Cómo podría un niño pequeño ser capaz de manejar todo? ¿Por qué un niño pequeño?

Morará el lobo y el cordero… la parte más sorprendente de todo es que un niño pequeño los guiará.

Los niños proporcionan algo que los adultos perdieron hace mucho tiempo: inocencia. No se ven empañados por las críticas del mundo. Se deleitan en las cosas simples y poseen una paz con la que sólo podemos soñar. También confían de todo corazón en que son cuidados y amados.

No hay ninguna duda. Los niños son importantes para Dios. En Mateo 18:3 leemos: “[Jesús] dijo, ‘Les digo la verdad, a menos que se conviertan de sus pecados y se hagan como niños pequeños, nunca entrarán en el Reino de los Cielos.’” Para poder entrar en el reino, una persona necesita ser como un niño, puro, inocente, humilde y confiado. Sólo un niño pequeño tiene la confianza y la inocencia para guiarlos a todos.

… y dijo: De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos.

Mateo 18:3 RVR1960

Entonces dijo:

—Les digo la verdad, a menos que se aparten de sus pecados y se vuelvan como niños, nunca entrarán en el reino del cielo.

Mateo 18:3 NTV

Echa un vistazo a tu vida. ¿Eres como un niño pequeño? ¿Confías humildemente en Dios para todas tus necesidades? ¿Estás en un papel de liderazgo? ¿Cómo lideras? ¿Lideras confiando en que la gente es capaz de manejar las tareas? ¿Eres lo suficientemente humilde para admitir cuando te equivocas? La humildad es uno de los aspectos más difíciles de un buen liderazgo. Es difícil de admitir cuando no sabemos algo… no queremos que la gente piense mal de nosotros. Dios nos dice que dejemos esos miedos atrás y confiemos en él. Sólo un verdadero líder emergerá, si se vuelve como un niño y permite que Dios lo use.

Acerca de Toto Salcedo

Comunicador Radio-TV RR.SS Libro: Revolucion desde adentro Pastor EKKLESIA

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