Mark Rutland.

No temas en nada lo que vas a padecer. He aquí, el diablo echará a algunos de vosotros en la cárcel, para que seáis probados, y tendréis tribulación por diez días. Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida.

Apocalipsis 2:10 RVR1960

Fidelidad no es una palabra que oigamos a menudo en estos días. A veces lo oímos en las fiestas de jubilación: “Después de 25 años de servicio fiel, le regalamos este reloj de oro.” O lo usamos para describir a nuestro perro: “Mi perro puede ser viejo y feo, pero es fiel.” La palabra se emplea para describir al géiser más famoso de América, Old Faithful, en el Parque Nacional de Yellowstone. Old Faithful no es el géiser más grande de América. Y no es el géiser más poderoso de América. ¡Lo que lo hace famoso es su fidelidad! Es como un reloj. Confiable. La gente aprecia la constancia, incluso en un géiser.

No es fácil encontrar a alguien con quien se pueda contar. Uno que será fiel hasta el final. Uno que es confiable en las buenas y en las malas. El hecho es que no todos los que se ofrecen como voluntarios lo logran. No todos los que dicen que van a realizar una tarea lo hacen. No se puede contar con todos los que se comprometen.

La fidelidad no es sólo un deber espiritual que empleamos los domingos o cuando se supone que somos cristianos. Cuando nos cansamos de nuestros roles y responsabilidades, ayuda recordar que Dios nos ha ubicado en cierto lugar y nos ha dicho que seamos como un contador, fiable y de confianza, o un maestro, o un ingeniero. Cristo espera que seamos fieles donde él nos pone.

En el siglo XI, el rey Enrique III de Baviera se cansó de la vida de la corte y de las presiones de ser monarca. Presentó una solicitud al prior Richard en un monasterio local, pidiendo ser aceptado como contemplador y pasar el resto de su vida en el monasterio.

“Su Majestad”, dijo el prior Richard, “¿Entiende que la promesa aquí es de obediencia? Eso será difícil porque usted ha sido rey”.

“Entiendo”, dijo Henry. “El resto de mi vida seré obediente a ti, como tú le eres a Cristo.”

“Entonces le diré qué hacer”, dijo el prior Richard. “Vuelva a su trono y sirva fielmente en el lugar donde Dios le ha puesto.” (Steve Brown, Key Biscayne, Florida)

No está mal el consejo,

¡¡Vayan y hagan lo mismo con fidelidad!!

Acerca de Toto Salcedo

Comunicador Radio-TV RR.SS Libro: Revolucion desde adentro Pastor EKKLESIA

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  1. Ximena Machaca dice:

    Amén pastor😔 esa palabra trajo mucha paz en mi vida y fuerzas para seguír adelante, confiando en Dios y siendo fiel.

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