Joyce Meyer

Proverbios 14:10 habla de amargura en nuestros corazones. La amargura (Falta de perdón oculta) de nuestros corazones es extremadamente dañina, porque la Biblia nos dice muy claramente que si no perdonamos a otros, Dios no nos perdona a los demás, (vea Marcos 11:26). Si no perdonamos a otros, nuestra fe no funciona. Y todo lo que viene de Dios, viene por fe. Si nuestra fe no funciona, no podemos recibir de Dios y estamos en serios problemas.

Cuando predico sobre el tema del perdón, suelo pedir a los miembros de la audiencia que se pongan de pie si han sido ofendidos y necesitan perdonar a alguien. Nunca he visto que se levantara menos del 80 por ciento de la congregación.

No hace falta ser un genio para imaginar por qué tenemos falta del poder que necesitamos en el Cuerpo de Cristo. El poder viene del amor, no del odio, la amargura y la falta de perdón.

“Pero usted no sabe lo que me han hecho a mí”, dice la gente cuando trata de excusar su amargura, resentimiento y falta de perdón. Basándonos en lo que la Biblia dice, en realidad, no importa cuán grande fue la ofensa. Nosotros servimos a un Dios que es el más grande, y si manejamos la ofensa de la manera correcta, Él nos dará justicia y recompensa cuando le permitamos que lo haga.

En Isaías 61:7, el Señor nos promete: “En vez de su vergüenza, mi pueblo recibirá doble porción”. Habla de una compensación, y eso es una recompensa. Es un resarcimiento por daños del pasado. Es como la indemnización de los trabajadores. El Señor me dijo una vez: “Joyce, tú trabajas para mí, y mientras lo hagas, si te hacen daño en el trabajo, yo te indemnizaré”.

En Romanos 12:19, se nos dice: “No tomen venganza, hermanos míos, sino dejen el castigo en las manos de Dios, porque está escrito: ‘Mía es la venganza; yo pagaré’, dice el Señor”. No trate de que la gente lo compense por lo que le ha hecho. Déjelo en manos de Dios.

Jesús nos dice que debemos perdonar a quienes nos hacen daño, orar por quienes nos persiguen y bendecir a quienes nos maldicen (vea Mateo 5:44). Esto es difícil. Pero hay algo más difícil: vivir lleno de odio, amargura y resentimiento.

Muy a menudo, la gente ni siquiera sabe que nos ha hecho daño. ¡No desperdicie su vida odiando a alguien que probablemente lo está pasando bien mientras usted está tan disgustado! Mejor que eso, deje que Dios haga obrar el perdón en usted para que usted pueda ser liberado de su amargura y quede libre para disfrutar la vida.

Tomado de La Biblia de la Vida Diaria, de Joyce Meyer.

Acerca de Toto Salcedo

Comunicador Radio-TV RR.SS Libro: Revolucion desde adentro Pastor EKKLESIA

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s