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Lee Grady

Mi amigo Carlos quería un mentor. Estaba ansioso por aprender las bases del ministerio, así que le pidió capacitación a un pastor mayor. El pastor estuvo de acuerdo, pero Carlos pronto se dio cuenta de que el hombre solo quería un ayudante, no un aprendiz. Carlos se convirtió en el “portador de la armadura” del hombre.

El hombre nunca llevó a Carlos al hospital, ni lo involucró en tareas ministeriales, ni oró con él. En lugar de eso, esperaba que Carlos llevara su maletín, le trajera café y le llevara los trajes a la tintorería, sin que le ofreciera salario. En este caso, “portador de armadura” es un término hiper-espiritualizado para “esclavo”.

La extraña tendencia de los pastores con “portadores de armaduras” se hizo popular en las iglesias hace más de 20 años,  desafortunadamente, todavía se practica en algunos círculos. Está relacionado con los líderes inseguros que necesitan un séquito para sentirse importantes.

Algunos pastores incluso han asignado a aprendices para que sirvan como guardaespaldas, con gafas oscuras y armas ocultas. Se les instruye que mantengan a la gente alejada del pastor para que no tenga que hablar con nadie después de un servicio en la iglesia (porque el pobre predicador podría estar “despojado de su unción” si confraterniza con gente común). Discúlpame mientras vomito.

No sé qué es más nauseabundo: Que algunos ministros piensen que están discipulando a líderes jóvenes explotándolos?, o que los miembros de la iglesia toleren tal comportamiento pomposo de un llamado “hombre de Dios”. Y  luego nos preguntamos por qué muchos jóvenes han dejado de ir a la iglesia?.

Hace más de 10 años, decidí concentrar la mayor parte de mi energía en ser mentor de la próxima generación. Esto se convirtió en mi prioridad porque conocí a muchos hombres y mujeres talentosos de entre 20 y 30 años que buscaban modelos a seguir. Al igual que Carlos, buscaban ejemplos auténticos, pero a menudo se decepcionaban al ver que muchos líderes no tienen tiempo para ninguna inversión personal.

Si quieres hacer un impacto genuino en los cristianos más jóvenes, por favor asegúrate de que no estás infectado con el virus “portador de armadura”. Toma estos pasos para ajustar tu actitud:

Supéralo tú mismo. Los líderes inseguros de hoy en día no se dan cuenta de que es el diablo el que los tienta a convertirse en predicadores  estrellas de rock. La fama es demasiado seductora. Antes de que se den cuenta, sus cabezas se han hinchado al tamaño de Godzilla, y el ministerio se ha convertido en un medio para probar su supuesta grandeza. Un líder con un ego inflado tendrá cero interés en invertir en otros. Debes decírtelo diariamente: “¡No se trata de mí!”

Mantente  accesible. Los jóvenes de hoy no sólo quieren nuestros sermones. Quieren tomar un café después del sermón. Quieren hacer preguntas. Pueden escuchar a cien predicadores en You Tube, pero cuando los invitas a cenar, les ofreces orar con ellos o los llevas en un viaje misionero, los marcas para siempre.

Mantengámoslo real. Los líderes cristianos de mayor edad han adquirido algunos malos hábitos que desaniman a los jóvenes. Algunos ministros predican con voces afectadas, exigen tratamiento de celebridades o manipulan a las audiencias de maneras extrañas para pretender que tienen una unción poderosa. Por favor, habla con una voz normal cuando prediques para que los jóvenes no te despidan por ser un farsante. Sé transparente, admite tus faltas y has saber a todos que has tenido problemas. Los jóvenes no quieren seguir a alguien que pretende ser perfecto.

Trabaja con el estímulo. Muchos jóvenes de hoy en día luchan por mantenerse disciplinados. Algunos tienen adicciones. Y muchos de ellos tienen actitudes inmaduras. Pero nunca los alcanzarás si todo lo que haces es señalar sus faltas. Tienes que ganarte sus corazones antes de abordar los problemas. Si los sacias con el amor de un padre o madre cariñosa, su crecimiento espiritual te sorprenderá.

No te aferres al poder. Elías dio una porción doble de su manto a Eliseo. Jesús era el Hijo de Dios, sin embargo Él voluntariamente entregó Su autoridad a Sus discípulos y les dijo que terminaran el trabajo. Pablo le dio su bastón de mando a Timoteo cuando terminó su carrera. Este es el modelo bíblico para el liderazgo – una voluntad humilde de ser superado por la próxima generación.

Todo buen líder debe estar pensando en su plan de sucesión. Si tienes una tendencia a controlar, dominar o manipular a la gente, debes luchar con Dios hasta que tu ego sea aplastado. Deja que el Espíritu Santo te quiebre.

Los jóvenes de hoy no quieren seguir a la gente que se envanece y se pavonea de un lugar a otro. Están buscando mentores que caminen con la cojera de la humildad. No dejes que la mentalidad de portador de armadura te llene de orgullo.

Vía: Charisma Magazine 

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Acerca de Toto Salcedo

Conductor del Programa "La Verdad" difundido por Xto TV de lunes a viernes a Hrs. 20:00 La Paz, Bolivia.

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