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He sido bendecido con algunos amigos increíbles. Cuando mi padre murió en enero, varios de mis amigos me sorprendieron apareciendo en el funeral inesperadamente. Dos de ellos volaron desde Pensilvania hasta Georgia, alquilaron un auto y se fueron a mi ciudad simplemente para apoyarme en ese día difícil. Cuando entraron a la iglesia, me eché a llorar porque no podía creer que sacrificaran tanto por estar conmigo.

He aprendido que los buenos amigos son mucho más valiosos que el dinero, la fama o el éxito profesional. Sin embargo, muchos cristianos que conozco luchan en el área de las relaciones. Muchas personas que he conocido -incluso pastores- admiten que no tienen amigos. Y muchas iglesias están llenas de gente solitaria que está hambrienta de amigos pero que no sabe cómo hacerlos.

La iglesia moderna no siempre pone un alto valor a las relaciones. Mientras que el Nuevo Testamento nos ordena “amarnos profundamente unos a otros con un corazón puro” (1 Pedro. 1:22), hemos desarrollado una fría cultura corporativa que no se asemeja al libro de Hechos. Nos contentamos con llevar a la gente a los edificios por servicios y luego los sacamos en manada.

Nuestra principal preocupación es que simplemente ocuparon un asiento y escucharon un sermón. Pero, ¿se conectaron entre sí? Incluso en las iglesias que tratan de nutrir las relaciones, sólo una fracción de la gente se involucra en grupos pequeños.

No creo que veremos el poder de avivamiento del Nuevo Testamento hasta que reclamemos el ferviente amor del Nuevo Testamento. Pero esa forma seria de amor no es posible sin una sanación profunda y ajustes serios de actitud.

¿Necesitas más amigos? ¿Encuentras desafiante ir más allá de la superficialidad hacia una conexión profunda y significativa? ¿Luchas con la soledad? He aquí cinco de las razones más serias por las que los cristianos de hoy luchan en el área de las relaciones:

Egocentrismo: Jesús definió el amor cuando dijo: “Nadie tiene mayor amor que éste: que el que da la vida por sus amigos” (Juan 15:13). La amistad real siempre es un sacrificio. Tendemos a querer amistad en nuestros términos; queremos ser amados, animados y consolados. Pero si queremos esa clase de amor, debemos estar dispuestos a dárselo primero a otra persona. El predicador británico Charles Spurgeon escribió: “Cualquier hombre puede desear egoístamente tener un Jonatán; pero está en el camino correcto quien desea encontrar un David para quien pueda ser un Jonatán”.

Falta de transparencia: Demasiada gente hoy en día vive con secretos. Somos expertos en fingirlo. Escondemos nuestro dolor privado detrás de máscaras y gruesas armaduras. Hacemos los movimientos y pronunciamos las palabras correctas, pero la vida de la iglesia se vuelve superficial sin una cruda honestidad. Los verdaderos amigos se quitan la armadura, revelan su vergüenza y comparten sus corazones, y se confiesan sus pecados unos a otros (ver Santiago 5:16). Este es el camino a la verdadera sanación.

Amargura: Pablo dijo a los Efesios: “Sed benignos los unos con los otros, misericordiosos, perdonándoos los unos a los otros, así como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo” (Ef. 4,32). Sin embargo, muchos cristianos hoy en día nunca han dejado ir sus resentimientos. No se dan cuenta de que la gente que se enoja con el pasado se envenena a sí misma y hace imposible desarrollar amigos cercanos. La amargura te hará antipático y la gente te evitará porque eres tóxico. Si un rencor arraiga en tu alma, deshazte de él rápidamente antes de que se coma tu capacidad de amar.

Baja autoestima: Jesús nos dijo que amáramos a nuestro prójimo como a nosotros mismos (Marcos 12:31). Pero nuestro amor por los demás se interrumpe cuando pensamos que no tenemos nada que ofrecer en una relación. Muchas personas carecen de la confianza para acercarse y hacer amigos porque no piensan que merecen ser amados. El auto-odio puede ser causado por el abuso, la falta de afecto de los padres, la intimidación u otros factores. Si luchas por amarte a ti mismo, debes estar dispuesto a salir de tu caparazón y buscar ayuda. Llega a la gente que te rodea. Dios ha preparado a alguien para orar contigo!

Miedo al rechazo: Conozco a gente que ha abandonado la iglesia por haber sido traicionada. Algunos incluso han dejado el ministerio porque sus amigos les han dado la espalda. Su actitud es: “Nunca dejaré que nadie me vuelva a lastimar así”. Pero, ¿realmente vale la pena cerrar la puerta a la posibilidad de amistad sólo por una o dos malas experiencias?

Proverbios 18:24 dice: “Los amigos vienen y los amigos se van, pero el verdadero amigo se queda contigo como de la familia” (MSG). Los amigos leales en mi vida han compensado con creces cualquier decepción. La amistad es un riesgo que vale la pena correr. No deje que nada le impida disfrutar de relaciones saludables.

Vía: Charisma Magazine

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Acerca de Toto Salcedo

Conductor del Programa "La Verdad" difundido por Xto TV de lunes a viernes a Hrs. 20:00 La Paz, Bolivia.

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