Recuerdos - Necesitas Libertad

¿Podemos realmente ser libres de los recuerdos dolorosos? Sí, Dios puede sanarte completamente.

El pequeño pueblo al sur de Texas donde crecí, tiene mucho musgo español colgando de los árboles, estrechas callejuelas y humedad sofocante a la cual con el tiempo, me acostumbre. Los días de descanso de verano nos traían un buen juego de baseball, pesca en el lago o nadar en el Golfo de México. Los niños salían a las plácidas calles con sus bicicletas y patines de ruedas. Era una época más simple, y nuestro pueblo – con 5,000 habitantes – era un lugar más simple.

La cercanía que compartíamos como amigos y familia nos dio un sentimiento de seguridad. La mayoría nos conocíamos el uno al otro, así que había muy poca necesidad de asegurar nuestras puertas por la noche y ningún temor de caminar solos por las calles. Sin embargo, el verano de 1956, encontré un motivo de inseguridad: abuso sexual… el mío. Tenía 6 años de edad.

El abuso terminó después de varios meses, pero las puertas de mi alma se abrieron a una vida que altera el trauma y el dolor. Me había convertido en una víctima, y a la edad de 12 años, experimenté la victimización una vez más. Esta vez era un acosador, quien hacía llamadas obscenas a nuestra casa cuando sabía que yo estaba sola.

A los 17, casi fui violada por un hombre con quien estaba trabajando en el ministerio, y a los 18, un amigo de confianza, que me había estado haciendo propuestas románticas que rechacé, apareció en mi casa a mitad de la noche, gritando palabras sin sentido y tirando piedras a mi ventana.

Pasarían años antes de que reconozcan el patrón de este ciclo en mi vida y saber cómo detenerlo. Una vez que la puerta de la victimización y el trauma es abierta en tu vida, permanece abierta hasta que la cierras de un portazo.

Hoy, Dios todopoderoso me ha rescatado del laberinto de la victimización. He cerrado esa puerta para bien, y tú puedes hacerlo.

Recuerdos y Meditación.

Cuando el abuso de cualquier clase ocurre, se forman los recuerdos. Con el tiempo, nuestras mentes a menudo disminuyen o exageran nuestros recuerdos debido a que nuestra habilidad para recordar es imperfecta. Esta es una razón por la que los investigadores entrevistan a los testigos en la misma escena del crimen o tan pronto como es posible.

Al meditar en nuestra memoria – ya sea exacta o inexacta – nuestras emociones participan y podemos fácilmente construir un castillo de mentiras sobre la situación o acerca de nosotros mismos. He aquí una muestra de algunas de esas mentiras:

  • Asumimos nuevas identidades – como “víctimas” – y permitimos que nuestras experiencias nos definan, determinando quienes somos.
  • Juzgamos y nos degradamos a nosotros mismos porque hemos abrazado mentalmente la idea de que somos “bienes dañados sin valor.” Perdemos el auto-respeto, lo cual afecta la manera en que vestimos, los amigos que hacemos y las cosas que hacemos.
  • Caemos como víctimas de la falsa culpa. Absortos en la negación, la angustia, o el escape. A veces asumimos que merecemos el abuso recibido, de lo contrario no habría ocurrido.
  • Culpamos a Dios por lo que ha pasado. Es fácil olvidar que vivimos en un mundo caído donde los hombres y las mujeres escogen apartarse de Dios. Asumimos que Dios controla a la gente, pero los humanos no son títeres – tenemos libertad moral por lo cual somos responsables, no Dios.
  • Creemos que Dios nos abandonó en nuestro trauma. Por lo tanto, Él no puede ser confiable. Estoy sorprendida por el número de gente que encuentro en el altar pidiendo oración, sin embargo admitiendo que no confían en Dios debido a que el pasado duele. Dios no te abandonó – Él está allí contigo.

Al meditar en los recuerdos, sean exactos o inexactos, nuestra meditación establece un modo de pensar. Como se forman actitudes, fortalezas mentales se construyen. Señales invisibles son enviadas, como cuando los muchachos secretamente escriben señales en la espalda de otro que dice, “¡patéame!”

Es como si una invisible invitación sobre nosotros enviara señales subconscientes a otros diciendo, “Abusa de mí, por favor.” La gente malvada y los espíritus malignos leen los mensajes enviados por nuestro lenguaje corporal o palabras.

Mentalidades Auto-Destructiva.

La Biblia dice, “Porque cual es su pensamiento en su corazón, tal es él” (Prov. 23:7). Una vez que has meditado lo suficiente sobre tu trauma, el ciclo del abuso, como el hormigón vertido, se establece. Atraerás y cederás el paso a más abusos por parte de los demás pues ahora sientes desesperanza, impotencia y derrota.

Las palabras negativas salen de tu boca – así como la fe viene por el oír (Lee Rom. 10:17), la desesperación llega a través de palabras de condenación, y mientras más las dices, más las crees. A medida que los poderes de las tinieblas te atrapan en tu postura encogida y tus palabras fatalistas, te influencian a convertirte en un anti-social.

Incapaz de ver tu espiral descendente, puedes comenzar a vestir y actuar de manera que pones a otros fuera evitando relacionarte. Triste y derrotado, puedes recurrir a acciones auto-destructivas que se hacen aparentemente incontrolables, produciendo un impulso (a través del empoderamiento demoníaco).

A menudo el abusado se convierte en abusador a través de comprometerse en actividades tales como desórdenes alimenticios (anorexia, bulimia, ayuno excesivo); o, comportamiento dañino (sobrealimentación, robo, consumo de drogas, ira, actividad criminal, nicotina, alcohol, pecado sexual y perversión).

Tratando con el Dolor.

Cuando has sido sujeto a un trauma – golpes físicos, abandono, abuso sexual, abuso satánico y otros – tus respuestas emocionales revelan la forma en que estás adaptándote al dolor. A continuación te muestro tres reacciones típicas:

1. Reorientación. Redirigimos nuestra atención, cambiamos el curso, o vamos por el camino contrario para evitar o posponer la angustia. Un hombre en dolor puede convertirse en un trabajólico – cambiando su enfoque desde sus heridas hacia su trabajo – para evitar emociones difíciles. Una mujer enojada puede convertirse en depresiva y renunciar a la vida tomando drogas o atiborrándose de comida.

Otros recurren a un comportamiento abusivo, sacando su ira sobre sus esposas/os o hijos. Muchos se hunden en la desesperación, se encierran en sí mismos, retirándose de la vida haciéndose vulnerables a la opresión espiritual.

Muchos de nosotros somos hábiles para reorientar y disimular. Si esto te involucra, ¿estás dispuesto a cerrar las puertas a la depresión, dolor y abuso? Se te ha dado la autoridad a través de Cristo ¡para tomar acciones!

En el libro Freedom From Fear (Libertad del Temor), de Neil T. Anderson, el autor cristiano y fundador de Freedom in Christ Ministries, observa que estamos “viviendo en una era de ansiedad. La gente por todo el mundo está paralizada por el miedo de cualquier cosa y de todo, excepto de Dios. Los desórdenes de ansiedad son los problemas de salud número uno en el mundo.”

2. Represión. A menudo también lidiamos con el dolor a través de internalizarlo. Permitimos que nuestros corazones sean llenos de ira o amargura, y entonces, cuando experimentamos una circunstancia demasiado estresante de sobrellevar, podemos incluso explotar, algunas veces con peligrosas consecuencias.

Una raíz de amargura aparece cuando hacemos juicio acerca de una ofensa, una situación, palabras habladas o acciones tomadas en contra de nosotros o de alguien que amamos, sin perdonar apropiadamente ni resolver el asunto. Cuando nuestras emociones reprimidas continúan creciendo sobre la misma serie de circunstancias, hay potencial para que la amargura encuentre su raíz.

Quiero que veas que esto puede ser más que un problema físico o emocional: las puertas de la amargura nos abren a un ámbito de actividad demoníaca que está dispuesto y más que dispuesto a “sobredimensionar” nuestra ofensa. Entonces, ¿cómo sacar de raíz la amargura?

  • Haz una lista de amigos, familia, socios, o cualquiera en tu vida, incluyendo tu mismo, en contra de quien puedes haber formado juicios. (Recuerda: Dios es juez, y cuando formamos juicios, estamos intentando suplantarle)
  • Encuentra un compañero confiable a quien puedas confesar tu amargura. Recuerda, esto no es una sesión de gripe, sino una sesión de confesión. Si no tienes con quien compartir, no desesperes. Dios es “más amigo que un hermano” (Prov. 18:24)
  • Pídele al Señor que abra tus ojos espirituales a cualquier raíz de juicio que continuamente tenga ciclo en tu vida. Haz una lista de lo que Dios te muestre.
  • Ora y suelta (no le pidas al Señor que suelte – tu suelta) a cada persona que te ha herido, ofendido o violentado.
  • Nómbralas una por una y perdónalas. Pide al Señor que te perdone por juzgarlas.

Rechazar perdonar a una persona es decir: “Señor, fue lindo que derramaras Tu sangre sobre la cruz como pago por los pecados del mundo entero. Sin embargo, Tu muerte no fue suficiente para pagar el pecado que _____________ cometió hacia mí. Baja de Tu trono, Jesús, y déjame sentarme allí para que pueda juzgar a quien me ha herido.” ¿Es realmente lo que quieres decir?

  • Ahora, di audiblemente a los poderes de las tinieblas, “Quiebro la maldición de la raíz de amargura que he abrazado como resultado de juzgar a otros.”
  • Luego, pide a Jesús que te limpie con Su sangre. Puedes orar algo así: “Precioso Señor Jesús, aplico la poderosa sangre de Tu sacrificio ahora. Por favor rompe toda raíz de juicio y amargura en mí, y derrama la dulce fragancia de sanidad a mi espíritu, mente y emociones. Señor, muéstrame cómo amar y servir a ___________. En Tu nombre. Amén.”

3. Auto-Medicación. Finalmente, algunas personas tratan de aplacar el profundo dolor con drogas innecesarias, adicciones al internet, novelas de romance, adulterio, masturbación, obsesión con los medios de comunicación, fantasías, alcohol, y otras distracciones, para calmar temporalmente las heridas. Estos no curan la herida – simplemente la cubren.

Por dentro, está abierta, heridas purulentas todavía no sean curado.

Pide al Señor que te de revelación fresca acerca de ti mismo. ¿Trabajas en exceso, demandando perfección de otros, o culpándolos sin cesar? ¿Otras conductas inapropiadas adormecen tu dolor?

¿Tienes tendencia hacia la amargura y la ira – tus seres amados nunca saben cuándo explotarás? ¿Dependes de droga, nicotina, o alcohol?

Deja toda esta “basura” a los pies de la cruz de Cristo y deja que Su sangre te limpie. Confiesa tu pecado ahora a Él (lee 1 Juan 1:8-9) ¡Deja ir todo! Cuéntale al Señor tus heridas.

Clámale por sanidad complete. No retengas nada. Hoy es tu día de nuevos comienzos. Deja que tu sanidad comience.

Agarra Tu Libertad.

Como alguien que resistió ciclos de abuso por años, me gustaría pintar una imagen mental de cuán liberador es ser libre del tormento. Muchos años atrás estaba enseñando en Tashkent, Uzbekistán, una nación ex soviética situada en el corazón del antiguo Silk Road.

Mi anfitrión me invitó a disfrutar un día de paseo. Con los magníficos picos de las montañas Ten Shan en el horizonte, el aire fresco de otoño no era nada como el pegajoso y a menudo húmedo clima de mi Costa del Golfo de Texas.

La nieve no había caído todavía, así que escalamos los remontes – me encantó el sentimiento de mis piernas colgando mientras ascendíamos. Más y más arriba hasta que llegamos a la cumbre. La majestuosidad de las montañas de Dios, lanzaban una tonalidad de colores del sol, que quitaba el alientos, más que palabras para describir.

En ese momento exhilarante, fue tiempo para detenerme a pensar acerca de la intensa agenda ministerial que había mantenido por los últimos ocho días. Arriba de esa enorme montaña dejé ir mi cansancio, mis preocupaciones y mis problemas, y entonces la gran perspectiva de una vasto mundo abierto a mí. Si me hubiera enfocado en el remonte que me sostenía, o en mi temor de caer, o en mi terror de ser abandonada en la cima, mi experiencia hubiera sido un desperdicio.

Amigo, mientras estés consumido por tus batallas pasadas, tu rutina diaria, o tu lástima, perderás las aventuras que te esperan. Únete a mí en este viaje llamado vida. Levantémonos, y abracemos todo lo que Dios tiene para nosotros.

Vía: Charisma Magazine

Acerca de Toto Salcedo

Conductor del Programa "La Verdad" difundido por Xto TV de lunes a viernes a Hrs. 20:00 La Paz, Bolivia.

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