Hombre - Pradera - Lejos De DIOS

Por Joy F. Strang

El hijo pródigo no sólo terminó entre los cerdos, el día que dejó la casa del padre; atravesó un proceso gradual de deterioro (lee Lucas 15:11-15). Lo mismo sucede con nosotros. Si el enemigo mostrara el final con la primera tentación, ¡Sería fácil resistirlo! Pero generalmente, el salirse de la gracia es tan sutil que incluso los líderes caen en la trampa.

Las señales de advertencia son visibles mucho antes de abrazar plenamente el pecado. Una de las primeras, es que permitimos que otra gente o cosas, tomen el lugar en nuestro corazón que pertenece solo a Dios.

Preferir cualquier cosa terrenal por encima de Dios, es una clara señal de que nuestro corazón se ha desviado. Incluso el que es maduro espiritualmente, está en peligro de permitir que lo visible, usurpe el lugar del Dios eterno e invisible.

El resultado es que nos hacemos tibios en nuestra búsqueda de Dios. La complacencia se establece. Nos comparamos con el estándar de los demás, en lugar del estándar de la Palabra y justificamos lo que sabemos que es condescender.

Comenzamos a vivir “Una apariencia de piedad,” siendo exteriormente religiosos pero sin poder en nuestras vidas (2 Timoteo 3:5). El ego entonces toma el trono (lee vs 2-4). Ya no somos capaces de expresar el puro amor que Dios desea, y a menudo juzgamos y criticamos a otros. Finalmente, como el hijo pródigo despilfarró su herencia, terminamos en el camino del pecado y la muerte espiritual.

Si tu corazón se ha extraviado, reconocer tu condición y clamar a Dios por ayuda, es el primer paso de regreso a Su poderosa gracia. Incluso, tu caída puede ser un escalón a un lugar más alto espiritualmente, si llegas a entender que tu carne no puede ser confiable. Entender tu propia debilidad es una clave para liberar el poder de Dios sobre ti.

El siguiente paso es ponerte bien con Dios y los demás. Incluso si has sido tratado injustamente, debes perdonar. Esto puede parecer difícil, pero es esencial para mantener tu comunicación con Dios – y vale la pena. Como un santo escribió: “Cuando el alma no busque nada más en el universo que la sonrisa de Dios, y no tema nada más que ofenderle, estará feliz de pagar cualquier precio para lograr estar bien con Él.”

En tercer lugar, mira a Dios en Su Palabra como tú estándar, en lugar de aquello que te rodea. Jesús dijo, “Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto.” (Mateo 5:48). Este es un estándar imposible para nosotros de lograr por nuestro propio esfuerzo, pero con Dios podemos todo (lee Filipenses 4:13).

Por último, aprende a caminar en el Espíritu, manteniendo tu mente en Dios y Su reino, orando continuamente. De esta manera, el Espíritu Santo se convertirá en un filtro para tus pensamientos. Diariamente ora el Salmo 139:23-24, “Examíname, oh Dios, y sondea mi corazón; ponme a prueba y sondea mis pensamientos. Fíjate si voy por mal camino, y guíame por el “camino eterno”. (NVI). Dios será fiel para contestarte y mantener tu corazón en Él.

Vía: Charisma Magazine

Acerca de Toto Salcedo

Conductor del Programa "La Verdad" difundido por Xto TV de lunes a viernes a Hrs. 20:00 La Paz, Bolivia.

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