Renunciar - Rendirse

Shirley Arnold

Todo el mundo, en algún momento u otro ha deseado renunciar. Incluso Jesús deseó renunciar cuando enfrentó la cruz. Sabiendo que Sus pasos pronto lo llevarían a la agonía y vergüenza, le pidió al Padre, “Padre mío, si es posible, líbrame de este trago amargo.” (Mateo 26:39, DHH)

En esencia, Él estaba diciendo: Si hay otra manera de conseguir que se haga Tu voluntad, Padre, ¿Podríamos ir con el plan B? Jesús estaba enfrentando la elección de renunciar o seguir adelante.

Es la misma elección que enfrentamos todos cuando las circunstancias nos han llegado a un lugar de darnos por vencidos. Sabemos que si nos damos por vencidos, seremos aliviados de la presión del momento. Y si continuamos, seguiremos enfrentando todos los obstáculos que nos llevaron a ese punto.

El problema con darse por vencido es que ya has elegido el resultado de tu situación. El fracaso es siempre el resultado de renunciar. Tú negocias la posible victoria por el alivio momentáneo.

Las personas exitosas son aquellas que han aprendido a volver los momentos de crisis en peldaños hacia una victoria futura. Thomas Edison es un buen ejemplo.

En su búsqueda de inventor la bombilla, Edison trató más de 3,000 teorías y probó más de 6,000 elementos para encontrar el filamento perfecto. Piensa de esta forma: Si él habría tratado una teoría un día, siendo capaz de trabajar cada día del año, le hubiera tomado cerca de nueve años llegar a la conclusión final y mejor de su problema.

¿Y si él se habría detenido a la quinta vez que las cosas no funcionaban? ¿O a la número 100? ¿O alrededor de la número 1,000?

Situaciones que parecen imposibles enfrentamos todos y cada uno de nosotros. La pregunta es: ¿Cómo vas a lidiar con las tuyas?

¿Qué situación imposible estás enfrentando ahora mismo? ¿Tu matrimonio? ¿El diagnóstico de los doctores? ¿Tus finanzas? ¿Tus hijos? Darte por vencido puede parecer ser tu única solución, pero creo que los planes de Dios para ti son para prosperidad y éxito.

Situaciones Irresolubles.

A menudo las tediosas situaciones del día a día que parecen nunca cambiar nos hacen desear renunciar. La Biblia dice que la esperanza retardada enferma el corazón. El desánimo se convierte en desesperación, y perdemos nuestra esperanza.

La pérdida de esperanza es una condición mortal para el creyente. Sin esperanza, la fe no puede operar. “Tener fe es tener la plena seguridad de recibir lo que se espera; es estar convencidos de la realidad de cosas que no vemos.” (Hebreos 11:1, DHH)

La naturaleza de la fe s creer en lo imposible y ver lo invisible. Nos damos por vencidos porque ponemos nuestra fe en lo que conocemos y vemos en lo natural.

Piensa acerca de las situaciones en tu vida que hacen que quieras renunciar. ¿Utilizas palabras tales como “nunca” y “siempre” cuando describes tus circunstancias?

Algunas veces creemos que nunca seremos capaces de vencer por las palabras que hablamos sobre nuestras vidas por un período de tiempo prolongado. Yo tuve esta experiencia.

El exceso de peso es común en ambos lados de mi familia. Cuando era niña, constantemente me recordaban mi tamaño a través de comentarios acerca de mi peso. Durante aquellos primeros años, creía que “nunca” estaría en mi peso correcto y “siempre” lucharía con ello.

Continuamente trataba de hacer dieta, pero me daba por vencida pues no veía una solución permanente. Finalmente, con la ayuda del Señor, me di cuenta que lidiar con mi peso requeriría un compromiso continuo con la buena salud – y durante los cinco últimos años he perdido cerca de 5 kilos por año.

No te rindas porque parece que no hay respuesta. Si verdaderamente crees que “todas las cosas ayudan a bien para quienes aman al Señor” (Romanos 8:28) entonces sabes que las situaciones que enfrentes son solucionables con la ayuda de Dios.

Percepción Equivocada.

La Biblia dice que “[el hombre] cual es su pensamiento en su corazón, tal es él” (Proverbios 23:7). Si no te ves a ti mismo como victorioso en una situación dada, inevitablemente te darás por vencido.

Conoces la historia del Antiguo Testamento acerca de los espías quienes fueron a la Tierra Prometida. La tierra estaba llena de grandes bendiciones y abundancia, pero también de gigantes.

Diez de los 12 espías se fijaron en el tamaño del enemigo. Cuando se compararon con los gigantes, se percibieron a sí mismos como saltamontes. Su percepción los hizo creer que no podían ser victoriosos así que se dieron por vencidos.

Dos de los espías pusieron sus ojos en el fruto abundante y determinaron que serían muy capaces de tomar la tierra (lee Números 13:30). Debido a que Josué y Caleb se vieron a sí mismos como victoriosos, recibieron sus promesas.

La mentalidad de saltamontes siempre te robará tu promesa. Los israelitas estaban al borde de la Tierra Prometida, pero permitieron que el temor retrasara el don de Dios.

 Cansancio.

En Daniel 7:25, un ángel reveló la estrategia del enemigo en los tiempos finales. “Insultará al Dios altísimo e irá acabando con su pueblo.”

El enemigo de tu alma tiene una misión que llevar a cabo – ¡cansarte tanto que pierdas tu motivación para pelear! La intimidación del enemigo está específicamente diseñada para abrumarte e impedir que avances hacia adelante.

Cuando llegamos a estar abrumados, perdemos nuestra fuerza para resistir. Conozco a muchos padres que han perdido su lugar de autoridad en las vidas de sus hijos pues las responsabilidades los vencieron.

Cuando nuestras dos hijas eran pequeñas, tomamos decisiones con relación a nuestra filosofía de entrenamiento de nuestras hijas. No les permitíamos consumir azúcar o mirar programas de TV que tuvieran que ver con hechiceras o brujos.

Tampoco les permitimos salir con citas hasta que tuvieron 16. Tenían horarios y debían rendir cuentas.

Todos en nuestra vida pensaron que estábamos siendo demasiado estrictos con nuestras hijas. Era muy difícil cumplir lo que creíamos por la falta de apoyo.

Todas sus amigas estaban saliendo con muchachos mucho antes. Fueron constantemente aisladas por sus compañeras pues no encajaban con ellas. Algunas veces, me sentí abrumada por la presión del conformismo, consideré ceder.

Cuando vayas en contra de la corriente, tu fuerza será probada y deberás resistir el deseo de ceder. Estoy contenta de que Dios me dio la gracia de mantenerme firme. Nuestras hijas ahora están casadas con hombres de Dios, sirviendo a Jesús y criando a sus propios hijos en el temor del Señor.

Sentirse Solo.

No hay duda de que nuestro poder es multiplicado cuando nos unimos con otros y nos ponemos de acuerdo. Es por esto que uno de las tácticas favoritas del enemigo es dividir y conquistar.

Hace aproximadamente 10 años, bajo la dirección del Señor, nos mudamos con mi familia a Lakeland, Florida, desde Tulsa, Oklahoma, después de servir por cuatro años en el campus de la Universidad Oral Roberts. Al establecernos en una nueva sede para nuestro ministerio, se unió una gran iglesia y comenzamos a formar nuevas relaciones.

Desafortunadamente, debido a nuestra agenda de viajes, era difícil desarrollar un círculo de amigos. Muchos meses después de la reubicación, nuestra hija menor tuvo una crisis de salud. La llevamos a la unidad de emergencia, y los doctores nos dijeron que no pasaría la noche, moriría.

Después de la impresión inicial, mi esposo y yo tratamos de pensar en alguien que pudiéramos llamar para que nos apoye. Tristemente, nos dimos cuenta que estábamos solos. Toda nuestra familia y amigos estaban en Texas y Oklahoma.

La oscuridad de la noche era tan profunda y pesada que no creía que pudiera tomar la siguiente respiración. Cuando el sol salió a la mañana siguiente, recibimos la buena noticia de que nuestra hija había recibido un milagro y se recuperaba a la perfección.

Aunque nos regocijamos en la bondad de Dios, los efectos de esa noche solitaria erosionaron nuestro compromiso de obedecer a Dios. Inmediatamente comenzamos a hacer los arreglos para regresar a Texas. Nos habíamos desanimado.

Antes de irnos, llamé a uno de mis pocas amigas en Florida, Joy Strang. Aunque ella vivía a más de una hora, Joy siempre había sido un apoyo en mi vida, y apreciaba grandemente su sabiduría y perspicacia.

Cuando nos encontramos para almorzar, comencé a contarle acerca de nuestra terrible experiencia y nuestra decisión de volver a “casa” donde estaba establecido nuestro sistema de apoyo. Ella dejó caer el tenedor y me hizo una simple pregunta: “¿Ha terminado el Señor con ustedes aquí?”

Con esas palabras, la espada de la Verdad partió mi solitario y decepcionado corazón. Había renunciado a la visión y propósito de Dios pues creía que era demasiado duro para obedecer, y necesitaba que alguien me ayude a ver dónde había ocurrido el naufragio.

Nos necesitamos el uno al otro como hermanos y hermanas en el Señor. Estamos destinados a tener éxito en el reino de Dios, juntos. Si nos separamos el uno del otro, perderemos la fortaleza para terminar el camino.

Como resultado de la penetrante pregunta de Joy, nos quedamos en Florida y llegamos a establecer una facilidad para la restauración y entrenamiento de líderes, una escuela ministerial y una iglesia local. Miles de vidas han sido tocadas y cambiadas a través de nuestra decisión de obedecer y no renunciar.

Muchas oportunidades se nos presentan diariamente para darnos por vencidos. Sin embargo, el plan de Dios para nosotros es siempre tener éxito. Así que cuando te sientas que quieres darte por vencido, usa estas herramientas que te ayuden a pelear contra el gigante de la derrota.

Entrar En Acuerdo Con La Palabra De Dios.

Cuando nos enfrentamos con desafíos enormes nuestra vida de pensamientos va a toda marcha. Podemos pensar en cada razón por la que no podemos y por qué no deberíamos.

Cuando los pensamientos negativos inundan nuestra mente, empezamos a estar de acuerdo con ellos, y luego nos encontramos hablándolos. Antes de darnos cuenta nos hemos convencido a nosotros mismos de que lo que creemos, es así.

El acuerdo es un principio poderoso del reino. Jesús dijo a Sus discípulos, “Si dos de ustedes se ponen de acuerdo aquí en la tierra para pedir algo en oración, mi Padre que está en el cielo se lo dará.” (Mateo 18:19, DHH)

La Biblia nos dice que el hombre tendrá que rendir cuentas por cada palabra ociosa que hable (Lee Mateo 12:36). Esa palabra “ociosa) es muy significativa. Quiere decir inactiva, inservible y estéril.

Nos demos cuenta o no, cuando hablamos palabras en relación a nuestras situaciones, estamos llegando a un acuerdo con algo o alguien. Una vez que el acuerdo es hecho, un plan se pone en movimiento para el éxito o fracaso. Es por esto que es imperativo conocer lo que Dios tiene que decir acerca de nuestras situaciones y ponernos de acuerdo con Él.

No sé lo que estás enfrentando hoy, pero puede prometerte que Dios tiene algo que decir al respecto. Quiero alentarte a ir a Su Palabra y ponerte de acuerdo con ella.

Si, cuando hagas esto, la oposición crece, recuerda que cuando Jesús estaba en el desierto, enfrentó mucha oposición y desánimo. Pero la Biblia dice que cuando Él continuó hablando la Palabra de Dios, el acuerdo fue establecido, y después de un momento, Satanás se apartó de Él.

Hay una dinámica de la naturaleza humana que es probada vez tras vez; nos elevamos al nivel de la demanda que es puesta sobre nosotros. Las circunstancias difíciles hacen que la demanda nos exceda y supere nuestras limitaciones. Nunca sabemos lo que es hasta que nos enfrentamos con una demanda para algo más grande.

La naturaleza humana siempre elige lo más fácil y se conforma con poco. Pero, así como el águila estimula a su nidada para empujar a los aguiluchos hacia el vuelo, Dios permite y usa nuestras dificultades para enseñarnos cómo volar.

Todos enfrentamos momentos en los que queremos renunciar. Como creyentes debemos estar dispuestos a enfrentar esos momentos con valentía, fe y extrema confianza en la habilidad de Dios para llevarnos a la victoria.

Vía: Charisma Magazine

Acerca de Toto Salcedo

Conductor del Programa "La Verdad" difundido por Xto TV de lunes a viernes a Hrs. 20:00 La Paz, Bolivia.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s