Joven - Campo - Esperar

Ruth L. Whitfield

Una de mis Escrituras favoritas es Isaías 40:31: “Pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.”

Hace años que estas palabras fueron puestas en música, y las cantaba y enseñaba a mis hijos. La canción añade la frase, “Enséñame, Señor. Enséñame, Señor, a esperar.” Me encantaba esa canción, y esa frase. La cantaba todo el tiempo.

Pero no pensaba demasiado en lo que estaba pidiendo. ¿Realmente quiero que Él me enseñara a esperar?

No sé tú, pero a mí no me gusta esperar. Es como una pérdida de tiempo. ¡Podría estar haciendo mucho con el tiempo que pierdo al esperar! Sin embargo, nuestro Padre celestial sabe que hay un valor en nuestro aprendizaje a esperar en Él, así que nos permite llegar a situaciones en las que no tenemos otra elección que esperar.

Recuerdo los días cuando teníamos que esperar que la cena estuviera lista. Mi madre comenzaba a cocinar temprano. Hacía todo desde el principio, y le tomaba tiempo cortar, cocer, poner a fuego lento y servir. Ella era una fabulosa cocinera, así que el resultado final era fantástico.

No podemos coincidir con el resultado de ese esfuerzo hoy. Puede que tratemos de duplicarlo haciendo estallar la comida en el microondas o sustituyendo un ingrediente u otro. Pensamos que llegaremos al mismo resultado – pero no lo hacemos. Apurar el proceso, tomando atajos, no produce el mismo resultado. Algunas cosas simplemente toman tiempo.

Esperar, sin embargo, nunca es fácil. Hay una situación de impotencia cuando nos vemos forzados a una situación en la cual ¡no podemos hacer nada más que esperar! En el 2001, EE.UU. fue arrojado a una situación tal. La gente de New York a California observaba y esperaba mientras las Dos Torres implosionaban y caían, y el Pentágono ardía. Contuvimos la respiración mientras la gente corría por sus vidas y esperaba la palabra de los seres amados.

Vimos en el 2005 cómo el Huracán Katrina devastó las costas de Louisiana y Mississippi, y miles esperaban escuchar acerca de sus hogares y miembros de su familia. Más recientemente, el vuelo 370 de Malasyan desapareció mientras se dirigía a China. Seguimos observando, orando y esperando con las familias y seres queridos de las personas a bordo, solo para ver sus esperanzas frustradas una y otra vez.

Todos los días hay un nuevo giro de los acontecimientos en las noticias. No sabemos lo que cada día va a traer o lo que enfrentaremos al despertar en la mañana. Al escribir estas líneas, estamos a la espera de noticias de aquellos afectados de los deslizamientos en el estado de Washington. Muchos están perdidos y todavía se están descubriendo los cuerpos. La gente espera lo mejor, anticipándose a lo peor. En todo el mundo, observamos con horror, cómo un Ferri sudcoreano zozobró, tomando cientos de jóvenes víctimas en las frías y turbias aguas. Hay pocos sobrevivientes y padres angustiados todavía están esperando la recuperación de los cuerpos de sus hijos.

Esperar es doloroso, ya sea que estés o no seguro del resultado. Necesitamos alguien o algo seguro a que aferrarnos mientras esperamos. Ese alguien es Aquel por el cual todas las cosas subsisten (lee Colosenses 1:17). Él es Quien trae el consuelo y la fortaleza que necesitamos, incluso al encarar una gran pérdida.

Debemos también recordar que no estamos esperando simplemente por un resultado; estamos esperando en el Señor. Y esperando en ÉL – no importa cuánto tiempo parezca tomar el proceso – tendremos el mejor resultado.

Una definición que Webster da para “Esperar” es “Mirar hacia adelante con expectativa.” Aquellos que esperan en el Señor, permanecerán en un lugar de expectativa confiada. Puede que no sepamos lo que ocurrirá mañana, pero sabemos Quien sostiene ese mañana. La promesa de Isaías 40:31 dice que si dependemos del Señor y miramos hacia adelante con esperanza y expectativa, Él renovará nuestras fuerzas. No temeremos ni perderemos el ánimo.

El Señor dijo que en los últimos días, los corazones de los hombres desfallecerían por temor (lee Lucas 21:26).

Si has cedido ante el miedo porque no sabes lo que viene, aléjate de él y comienza a esperar – con expectativa – en el Señor. Él puede cambiar las cosas y trabajar en ellas para tu bien, incluso en las peores situaciones. Él te dará la paz y fuerza para avanzar con valentía hacia tu futuro, con la confianza de que Él sostiene el futuro y Sus resultados son los mejores.

Vía: Charisma Magazine

Acerca de Toto Salcedo

Conductor del Programa "La Verdad" difundido por Xto TV de lunes a viernes a Hrs. 20:00 La Paz, Bolivia.

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