Calvario - Tres Cruces

Daniel Kolenda

Es asombroso pensar que incluso después de que el ángel del Señor se le apareciera a Gedeón  y le hablara claramente sobre la buena voluntad de Dios para él, Gedeón no pudiera creerlo.

—Pero, señor —replicó Gedeón—, si el Señor está con nosotros, ¿cómo es que nos sucede todo esto? ¿Dónde están todas las maravillas que nos contaban nuestros padres, cuando decían: “¡El Señor nos sacó de Egipto!”? ¡La verdad es que el  Señor nos ha desamparado y nos ha entregado en manos de Madián!

El Señor lo encaró y le dijo:

—Ve con la fuerza que tienes, y salvarás a Israel del poder de Madián. Yo soy quien te envía.

—Pero, Señor —objetó Gedeón—, ¿cómo voy a salvar a Israel? Mi clan es el más débil de la tribu de Manasés, y yo soy el más insignificante de mi familia. —Jueces 6:13-15, NVI

Tal como lo hizo Gedeón, hay muchos que se sienten inferiores. A muchos los han rechazado o maltratado, y como resultado no  tienen autoestima, se sienten que valen poco o nada. Podrán decir: “Yo no vengo de familia rica”, o “No soy inteligente”, o “Sufrí  abusos”, o “No tengo talentos o habilidades”, “Jamás lo lograré”.

Cuando Gedeón se miraba en el espejo lo único que veía eran desventajas y defectos. Dudaba de ser capaz de algo grande y no estaba convencido de que el Señor hubiera elegido al hombre adecuado para la tarea. Pero el Señor sabía exactamente qué necesitaba oír Gedeón, y habló palabras que llegaron justo al corazón de lo que Gedeón sentía: “…yo estaré contigo” (Jueces 6:16).

Tienen que ser las palabras de mayor consuelo en el mundo entero. Saber que Dios está contigo, que está a tu favor, es la seguridad y la tranquilidad más grande. Eso es lo que necesitaba oír Gedeón, y también lo que necesitas oír tú en lo profundo de tu espíritu mientras das inicio a este viaje para descubrir la voluntad de Dios para ti. Jesús sabía que te iba a hacer falta oírlas y por eso dijo: “Nunca te dejaré; jamás te abandonaré” (Hebreos 13:5) y también en Mateo 28:20: “Les aseguro que estaré con ustedes siempre, hasta el fin del mundo”.

Romanos 8:31-32 dice: “¿Qué diremos frente a eso? Si Dios está de nuestra parte, ¿quién puede estar en contra nuestra? El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no habrá de darnos generosamente, junto con él, todas las cosas?”. Dios está de tu parte, no en contra tuya. ¿Necesitas evidencia? En este pasaje de las escrituras Pablo señala la cruz como prueba suprema de la buena voluntad de Dios para con nosotros. Si Dios estuvo dispuesto a entregar a su propio Hijo por nosotros, ¿cuánto más podemos confiar en que con su generosidad y su amor nos dará todo lo que necesitemos?

¿Sientes que eres un fracaso? ¿Te persigue y te define el pasado? ¿Te cuesta creer que Dios está contigo y que quiere lo mejor para ti? Es hora ya de que tengas una revelación de la bondad de Dios. Él no busca personas perfectas y no le intimida tu pasado. Desea “confortar a los dolientes de Sión…darles una corona en vez de cenizas, aceite  de alegría en vez de luto, traje  de fiesta en vez de espíritu de desaliento. Serán llamados robles de justicia, plantío del Señor, para mostrar su gloria” (Isaías 61:3).

Pablo, acerca de esta misma verdad, escribió en Romanos 8:28: “sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de acuerdo con su propósito”.

Cuando entendemos esta realidad y llega a formar parte del tejido de lo que somos, entonces empezamos a ver cada circunstancia, sea positiva o negativa, como situación que Dios puede usar para nuestro bien y para cumplir sus propósitos. La salvación, la propiciación, el perdón, la justificación, la regeneración, la redención, la reconciliación, son todas palabras que se usan para describir lo que Dios quiere hacer en nuestras vidas. Convertir cenizas en belleza no es un beneficio extra de la experiencia cristiana sino ¡el corazón del evangelio y la voluntad de Dios para ti!

Jeremías 29:11 dice: “Porque yo sé muy bien los planes que tengo para ustedes—afirma el Señor—, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza”. ¿Tiene Dios un plan para tu vida? La respuesta es un “Sí”, resonante y fuerte. Pero es mejor que eso todavía. Dios no solo tiene un plan sino un buen plan muchísimo más que todo lo que podamos imaginarnos o pedir” (Efesios 3:20). Y con esa confianza podemos dar inicio a nuestra jornada, con  “la mirada en Jesús el iniciador y perfeccionador de nuestra fe” (Hebreos 12:2), sabiendo que “el que comenzó tan buena obra en ustedes la irá perfeccionando hasta el día de Cristo Jesús” (Filipenses 1:6).

Tomado del libro Vive antes de morir por Daniel Kolenda. Publicado por Editorial Nivel Uno.

Vía: www.vidacristiana.com

Acerca de Toto Salcedo

Conductor del Programa "La Verdad" difundido por Xto TV de lunes a viernes a Hrs. 20:00 La Paz, Bolivia.

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