David vs Goliath

Melody Green

¿Te suena familiar esta escena? El enemigo estaba en guerra con el Ejército de Dios y escogieron a su hombre más grande para pelear. No solo medía tres metros, sino que estaba cubierto de bronce – desde su casco hasta sus espinilleras, con 50 kg de armadura en medio. Cargaba 14 Kg. en una lanza de hierro y colgaba sobre el hombre una jabalina de bronce.

Su propio escudero personal caminaba delante de él. Un espectáculo impresionante, por decir lo menos. ¡Solo imagina el sol reflejado en todo ese equipo de herramientas! Su nombre era Goliat, y desafió al Ejército de Dios para que enviara a alguien a pelear con él. “Mátenme,” decía Goliat, “y los filisteos les servirán – pero si yo gano, ustedes nos servirán.” La línea de batalla estaba dibujada. Era todo o nada.

Mañana y noche, durante 40 días, Goliat se mantuvo gruñendo en el campo de batalla, gritando, “yo desafío a los ejércitos de Israel este día; denme un hombre para pelear.” Pero sus feroces amenazas e impacto visual solamente eran suficientes para mantener paralizado al Ejército de Dios. Ellos tenían miedo. Dios quería darles la victoria – ¡pero ya estaba perdiendo por defecto!

Entra el joven David con su entrega de pan y queso. Fuerte en fe y práctico en convicción, él no podía permitir ver a Dios humillado. Él dice, “¿Quién es este incircunciso (profano) filisteo, que provoca a los Ejércitos del Dios vivo?” Cuando David le dijo al Rey Saúl que podía pelear contra Goliat, Saúl dijo, ¿Estás loco? Goliat ha estado matando gente incluso antes de que tú pudieras caminar. ¡Él te hará su desayuno!” (Mi paráfrasis.) Pero eso no hizo temer a David. Se había criado matando animales salvajes para defender a sus ovejas, ¿cuánto más celosamente defendería el nombre del Señor? El honor de Dios estaba en juego.

Sin usar armadura, y visiblemente vulnerable, excepto por su indumentaria de pastor, un puñado de pequeñas piedras y una honda, David se aproximó a Goliat. Goliat, lleno de desprecio e insultando que David siquiera haya considerado ser un rival digno, dijo con sarcasmo, “¿soy un perro para que vengas a mí con palos?”

David respondió:

“Tú vienes a mí con espada y lanza y jabalina; mas yo vengo a ti en el nombre de Jehová de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien tú has provocado. Jehová te entregará hoy en mi mano, y yo te venceré, y te cortaré la cabeza, y daré hoy los cuerpos de los filisteos a las aves del cielo y a las bestias de la tierra; y toda la tierra sabrá que hay Dios en Israel. Y sabrá toda esta congregación que Jehová no salva con espada y con lanza; porque de Jehová es la batalla, y él os entregará en nuestras manos.”

Mientras Goliat venía hacia él, David confiadamente corrió hacia él e hizo su mejor tiro. La piedra se hundió profundamente en la frente de Goliat, y cayó al suelo. David cogió la espada de Goliat y lo mató. Cuando los filisteos vieron a su paladín muerto, emprendieron una rápida retirada. Sin embargo, fueron vencidos y derrotados por el Ejército de Dios. (1 Samuel 17)

¿Asombroso? ¿Un milagro? Ninguno de los dos. David simplemente le creyó a Dios. Lo que estaba en el corazón de David por Dios, fue traducido en acción. El amor es lo que el amor hace.

Estamos en los 2000, pero hay un gigante que vaga por la tierra hoy. Así como Goliat, este gigante, a través del miedo y la intimidación, tiene inmovilizado casi totalmente al Ejército de Dios. Es incontenible en tamaño, y su sombra solamente envía a los más valientes de corazón, a dolores de incredulidad. Lo aterrorizante acerca de él es que es muy difícil de ver. Ocasionalmente unas pocas de sus víctimas aparecen para contar su historia, pero mucha gente nunca lo ve cara a cara – solo escuchan los terribles rumores acerca del daño ocasionado a alguien más. (Incluso, algunos rehúsan creer que las “Historias de horror” sean verdaderas, y prefieren vivir en paz, ignorando totalmente el supuesto gigante.) Pero en realidad, este gigante es fuerte y feo, y posee un extraño poder para asustar a todos, incluso a quien piense en oponerse a él. Como Goliat, él se mantiene firme por falta de un rival. Algunos líderes que son responsables de diferentes segmentos del Ejército de Dios parecen estar diciendo, “Es terrible, pero es de esperarse. Las cosas se están poniendo peor en estos últimos días. No hay nada que realmente podamos hacer al respecto, así que, por qué tratar.” Y así, la vida continúa – para algunos.

El nombre de este gigante es Aborto, y el vasto Ejército de Dios está temblando en sus botas.

Recientemente un buen amigo me miró a los ojos y dijo, “¿Tú crees que verás vencido el aborto en tu tiempo de vida?” Abrí mi boca para hablar pero no pude emitir sonido por muchos segundos, hasta que balbuceé, “… ah, bueno, no he pensado en eso… Pero ¡con seguridad pasaré mi vida tratando!” Estaba acorralado, y lo sabía. Avergonzada, también. Allí estaba yo, escribiendo, marchando, hablando en contra del aborto… y todo sin una visión clara de victoria. Había avanzado en obediencia pues sabía que debía hacerlo. Gane o pierda, era lo correcto. Pero de repente vi que algo estaba faltando. ¿Dónde estaba mi fe? ¿Podía cerrar mis ojos y ver el momento en el futuro cuando el aborto sería prohibido? No podía. Estaba marchando en el ejército, pero sin esperanza de ganar la batalla. ¡Estaba caminando en pecado de incredulidad! No tenía la fe pues no la había pedido… “Y todo lo que no proviene de fe, es pecado.” (Romanos 14:23)

Más tarde en oración, le pedí a Jesús que me perdone por mi incredulidad, por favor. Él lo hizo. También me alentó y me mostró que nosotros los cristianos estamos mucho más cerca de la victoria de lo que pensamos. Solo necesitamos ¡salir a la batalla!

Aquí unas cuantas preguntas para ti:

  1. ¿Aprueba Dios el aborto?
  2. ¿Qué piensas que le gustaría hacer a Dios acerca del aborto en este tiempo?
  3. ¿Por qué no lo está haciendo?
  4. ¿Crees que el aborto puede ser vencido?

¿Por qué la mayor parte de los cristianos son tan apáticos cuando se trata de involucrarse en ver vencido al aborto? Suelo pensar que la ignorancia de los hechos es la razón. Pero no creo siga siendo una excusa válida. Si alguien no está informado hoy es porque no quiere estarlo. A propósito “esconden la cabeza en la tierra” por así decirlo. Los hechos están disponibles para cualquiera que se preocupe lo suficiente en encontrarlos. No, la ignorancia no es la razón. No estamos activos en ver vencido el aborto pues:

1. No Estamos Lo Suficientemente Cerca De Dios.

La mayoría de nosotros no estamos tan cerca de Dios como deberíamos. ¿Cómo podemos confiar valientemente en Él para “Lo imposible” si estamos viviendo en un estado de incredulidad? ¿Cómo podemos hacer personales, a veces muy costosos, sacrificios de nosotros mismos y nuestro tiempo, si estamos centrados en nuestro ego en lugar de Cristo? Obviamente, no podemos.

A medida que nos acerquemos a Dios, entenderemos las cosas que Él tiene en Su corazón – para nosotros y para nuestra nación entera. Acércate a Dios de modo que puedas amarle y servirle con todo el corazón en todo lo que Él te pida que hagas. (Sin embargo, recuerda que un activo involucramiento en todo, excepto en el Señor mismo, no indica necesariamente una relación con Jesús.)

2. Porque No Estamos Lo Suficientemente Cerca De Dios, No Tenemos La Fe Para Creer Que El Aborto Puede Ser Derrotado.

Si David tenía algo, era su fe. ¿Recuerdas la esclavitud? No fue hace mucho tiempo que en EE.UU. la Corte Suprema decía que era legal para una persona ser propietaria de otra persona. Los esclavos era propiedad. Tú podías golpearlos, venderlos, tratar con ellos, o matarlos. La gente negra no era completamente humana, decían. La esclavitud era conveniente para aquellos del color “Correcto,” así como el aborto es conveniente para aquellos de la edad “correcta.” En aquellos días era probablemente difícil imaginar la vida sin ella. Sin embargo, hoy la esclavitud no sólo es ilegal, pero incluso el pensamiento de ella es repulsivo. La esclavitud nunca estuvo bien incluso cuando era legal por un tiempo. Así como la esclavitud fue anulada, vamos a sostener la fe vencedora de que podemos creer que Dios derrotará el aborto también.

Como David lo demostró, uno con el Señor es mayoría. Pero nuestra apatía nos vuelve inútiles. David tenía la fe de que Goliat sería derrotado. Estaba también dispuesto a ser el instrumento que Dios usaría para hacerlo. “Mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo.” (1 Juan 4:4)

3. No Queremos “Involucrarnos En Políticas.”

Muchos cristianos dicen, “Quiero hacer algo con respecto al aborto, pero ¡no quiero involucrarme en la política!” Hay una idea errónea de que la acción política no es espiritual y que los verdaderamente justos nunca se involucraría. Sí, puede ser impía, y a veces lo es, pero no tiene que serlo. La política en sí misma no es mala.

¿Qué significa realmente “No estar involucrado? ¿Significa no votar o no participar en piquetes, o en grupos de presión o de asesoramiento, o marchas u oración? Espero que no signifique indiferencia. Pero para muchos cristianos, todo lo que sea aborto, ha sido llevado al “basurero político” y dejado allí, esperando que “alguien más” limpie el desastre.

Echemos un vistazo más de cerca. La política es “La ciencia y arte de gobernar un país.” Ahora, que un cristiano diga, “no quiero involucrarme en el gobierno de mi país,” suena un poco a dejar caer la pelota. El enemigo está cantándonos una canción de cuna para “no involucrarnos en la política.” Mientras tanto, durante nuestra siesta, él ha reunido poder e impulso.  Sugiero que es momento de despertar. Si las leyes del aborto tienen que ser cambiadas, será a través de una acción política. A través del “Sistema.” Y en gran medida, necesitaremos estar involucrados – al menos, votar. Ignorar o negar este hecho es totalmente irreal. Cuando permitimos que los impíos sean los que tomen decisiones, no tenemos derecho de quejarnos acerca de las leyes bajos las que terminamos viviendo. “Cuando los justos dominan, el pueblo se alegra; Mas cuando domina el impío, el pueblo gime.” (Proverbios 29:2)

Una nota final sobre este tema. Muchas personas que dicen que no desean involucrarse en la política, realmente quieren decir que tienen miedo de convertirse como algunas personas que han visto en este medio. O no quieren verse atrapados en “maquinaciones políticas.” En otras palabras, temen estar involucrados. Temor que Dios no les ayudará a mantener su testimonio cristiano. Temor a lo que la gente pueda pensar. Temor de que ocasionará demasiados problemas. Temor a ser derrotados. Temor de enfrentar al gigante. Temor.

Cualquiera que sea el temor, es eficaz para bloquear el importante flujo de influencia divina en el mundo de hoy. “Por la bendición de los rectos la ciudad será engrandecida; Mas por la boca de los impíos será trastornada.” (Proverbios 11:11)

Ni Un Solo Cristiano Debería Estar En Silencio Cuando Se Trata Del Aborto.

Los cristianos no están a favor del aborto, pero solo unos pocos están haciendo algo al respecto. Hay una manera creativa para cada persona, sin importar las limitaciones que pueda tener, para estar activa.

Echemos un vistazo a David. Él solo estaba haciendo una entrega de comida en el frente de batalla, cuando se encontró con Goliat. Su respuesta fácilmente pudo haber sido, “Esto es terrible, pero no es mi problema. Puede ser bastante complicado. Voy a regresar con mis ovejas…” Pero David no dijo eso. Como amador de Dios, este era un asunto que le importaba. No tenía elección sino pelear. Así que Dios pasó por alto al “esquipo SWATT israelí” y se honró a Sí mismo a través de David.

El Ejército de Dios se escondió por 40 días antes que David llegara. Pero nosotros hemos estado retrocediendo ¡por años! Dios ha sido humillado lo suficiente. ¡Es tiempo de movernos! Mientras más débil seas, más grande es el potencial que hay para la gloria de Dios. Hoy necesitamos cientos de miles de Davids. Cuando te haces cristiano, automáticamente eres reclutado en el Ejército de Dios. Debemos pelear por lo que es correcto. No estamos hablando de una leve infracción de una ley insignificante. El aborto es asesinato. Premeditado y a sangre fría. Cada cristiano debe hablar fuerte y claro. ¡Nos compete!

Entonces ¿qué podemos hacer? La respuesta a eso es MUCHO. Sin embargo, el tema del aborto es tan emocional que existe la tentación de dejar que esas emociones nos dominen hasta cierto punto. Hay muchos caminos de acción para hablar, pero primero vamos a asegurarnos de que no estamos yendo a la batalla con corazones contaminados y municiones defectuosas. Debemos tener las motivaciones y prioridades correctas, nos esperamos ver la victoria.

Tenemos mucho que aprender de David, cuando se trata de enfrentar gigantes. Usándolo como ejemplo, veamos algunas cosas que necesitaremos para la victoria:

Jesús es tu fortaleza y tu cimiento. Este punto no puede ser una exageración. David estaba preparado para tomar a Goliat debido a su profunda relación con el Señor. Sus habilidades, tanto físicas como espirituales, estaban agudizadas, porque caminaba fielmente con Dios. Necesitamos estar preparados también. Antes de pararte, ve a tus rodillas. Pídele a Dios que Su Espíritu Santo se mueva en tu vida, y entonces, deja que Él dirija tus pasos.

Para luchar con el enemigo, necesitamos saber quién es. Suena simple, pero muchas veces perdemos de vista lo obvio. Satanás es nuestro enemigo. Él odio a Dios y odia a quienes aman a Dios. Es tan malvado, que incluso odia a la gente que lo ama. Satanás se deleita en destruir lo que Dios ama, y el aborto es solo una de sus maneras de hacerlo. Estamos lidiando con potestades y principados aquí, así que afila tus espadas. David estaba vestido con toda la armadura de Dios antes de salir a la batalla. ¡Asegúrate que tú también! (Efesios 6:10-17)

Amor Por Dios.

La fuerza motivadora de David fue su amor por Dios. Al pelear con el aborto, necesitamos el mismo amor. Necesitamos amar a Dios con todo nuestro corazón, mente, alma, y fuerzas; y amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos. Este es el orden correcto. Solo cuando amamos a Dios como debemos, podemos verdaderamente amar a los demás.

El aborto está rompiendo el corazón de Dios. ¿Cómo te sentirías si pudieras ver cada aborto que tiene lugar, sin mencionar toda la maldad y horribles cosas que suceden en esta tierra? Dios lo ve todo. Él carga con esa presión y dolor todos los días. Él escucha cada llanto y ve cada cuerpo destrozado. Que reconfortante debe ser para Él, sentir nuestro amor en un mundo que lo ha rechazado tanto. Debemos que Dios obre Su voluntad a través de nosotros, para Su gloria – porque le amamos.

Amor Por Las Víctimas.

Es fácil amar a los pequeños bebés inocentes que son las víctimas del aborto. Su masacre es un mal indecible. ¿Por qué no amarlos? Dios los hizo dignos de ser amados. También nos dio la capacidad de amar.

Esos pequeños niños, como todos nosotros, son hechos a Su imagen y pertenecen a Dios. Son totalmente indefensos. No pueden hablar por sí mismos. No es difícil ver por qué debemos hablar, no solo en su nombre, sino en el del Señor también.

Para algunas personas es más difícil, aunque todavía es relativamente fácil, amar a las jóvenes madres que practican los abortos. Ella también son víctimas. No totalmente inocentes, pero víctimas de su propio pecado y la falta de relación con Jesús. Algunas buscan el aborto, en situaciones muy desesperadas, otras son más casuales al respecto. Cualquiera que sea la razón, necesitamos amar a estas jovencitas, así como amamos a los bebés que están llevando. Sus almas son igualmente preciosas para Dios.

Amor Por Tus Enemigos.

Tal vez, la gente más difícil de amar son aquellos que en alguna manera, están promoviendo el aborto. Pero Jesús nos dice que amemos a nuestros enemigos. ¿Significa eso que debemos amar a los doctores que practican el aborto, las enfermeras, los obreros de las clínicas, feministas, y legisladores demasiados liberales? Eso es exactamente lo que significa. Esta gente no son nuestros enemigos, son peones en el juego del enemigo. Peones voluntarios, sí, pero Dios quiere alcanzarlos de cualquier manera. Tristemente, he visto mucha amargura expresada hacia esta gente. Han sido burladas y mofada de las formas más crueles. Si caemos en actitudes pecaminosas, esto solo bloquea nuestra comunión con Dios, dándole a Satanás una victoria más.

Debemos odiar las cosas que hacen estas personas, y debemos oponernos a ellas en todo momento. Pero no podemos odiarlos. Recuerda, “Dios odia el pecado, pero ama al pecador.” ¿No es esto lo que llevó a la mayoría de nosotros a Dios? Saber que Él nos amó primero, a pesar del estado pecaminoso en el que estábamos.

Necesitamos ser canales del amor de Dios. Es verdad que los pro-abortistas están tomando un segmento de la sociedad, los no nacidos, y declarando que ellos no tienen valor. Pero si no estamos dispuestos a amarlos, en esencia, estamos diciendo que ellos son un “grupo de gente” que no tiene valor. Debemos encontrar maneras creativas de compartir el amor de Jesús con ellos. Obviamente, a menos que ellos no se vuelvan a Jesús en humildad y arrepentimiento, tendrán que dar cuenta de sus actos delante del trono de Dios. Será un día terrible y asombroso cuando reciban la justicia de Dios. El tiempo de misericordia y gracia es ahora. (Judas 23)

David fue a Goliat en la verdad. Se dirigió valientemente en el nombre del Señor. David no esperó la victoria porque era una buena idea, sino porque sabía que estaba del lado de Dios. De hecho, valientemente predijo su victoria pues venía en el nombre del Señor. No fue a la batalla tratando de esconder nada. Si nos avergonzamos del Señor Él se avergonzará de nosotros. (Lucas 9:26)

¿Cuál es la verdad? Puedes discutir acerca de la era de la viabilidad, el dolor del bebé que sufre durante un aborto, la culpa que sufre la madre, la ética médica, los pros y los contras de la adopción, etc.,  hasta cansarte. Son excelentes puntos, pero si alguien no quiere tener un entendimiento de lo correcto y lo equivocado en absoluto, está abierto para el debate. Sin un fundamento bíblico de la verdad, todo es opinión – y ¡Todo el mundo tiene derecho a tener su propia opinión! Sin embargo, cuando Dios habla, no estamos tratando con la opinión de nadie – estamos hablando de la opinión de Dios. Su opinión se llama verdad. Él defenderá Su verdad con Su poder. El fondo de esto es: Dios dice que el aborto está mal. Todo argumento pro vida solo apoya el hecho de que Dios está en lo correcto.

A veces, las opiniones de la gente vienen a estar de acuerdo con la verdad de Dios, pero ellos no tienen una relación con el Dios de la verdad. Estar peleando meramente por una buena causa, no necesariamente significa que eres una persona de Dios. Dios puede llamarte a trabajar con gente que no lo conoce. Recuerda amarlos. Su trabajo defendiendo el aborto muestra que ya tienen fuertes convicciones. Que reconocen al menos una parte de la verdad cuando la ven – y que se comprometen con ella. Solo necesitas conectarlos con el Autor de esa verdad.

¿Cómo se enfrentó David con Goliat? ¡Corrió hacia él! No esperó que Goliat lo persiguiera. No dio marcha atrás en una esquina y espero hasta el último minuto para lanzar su piedra. Él fue el agresor. Tomó la iniciativa y lo venció en un acto de coraje que asombró a todos.

No esperes que el aborto “Toque a tu puerta.” Sal a su encuentro y enfréntalo.

Goliat estaba cubierto por su armadura. Todos sus órganos vitales estaban protegidos. Pero David, cuidadosamente, evaluó la situación e hizo un plan. Estoy segura que ya había visto su punto vulnerable, y sabía exactamente a dónde apuntar. Se fue al arroyo y escogió cuidadosamente sus piedras – un buen momento para buscar a Dios. Una piedra demasiado grande podía haber chocado con el casco de Goliat, sin tener el suficiente impacto para derribarlo, y una demasiada pequeña sería inefectiva. Pero David sabía lo que era demasiado y lo que era muy poco, pues tenía un plan. Una estrategia. Sabía dónde quería poner esa piedra antes de llegar al campo de batalla.

Sabiduría. Ser astutos como serpientes e inofensivos como palomas. Busca el orificio en la armadura. Pídele a Dios que te muestre la debilidad del enemigo. Pídele que te de un plan.

Prepárate para algunos “dardos de fuego” cuando salgas. Es posible que te golpeen cuando estas en las calles hablando a las mujeres jóvenes, a tu familia, o incluso a amigos cristianos. Cualquiera que sea la fuente, ten por seguro, aparecerán. Recientemente hablé con dos chicas que están muy desanimadas pues mucha gente en su iglesia pensaba que eran “raras” por involucrarse activamente en contra del aborto. Pueden herirte realmente cuando tus amigos no entienden. Pero mira a David. Su propio hermano lo acusó de motivaciones incorrectas, y su rey no le dio exactamente un voto de confianza. Pero David no dejó que esas cosas interfirieran con su decisión. Había escucha a Dios, y no iba a hacerse a un lado. Solo mantente humilde, con un corazón enseñable y siempre responde en amor.

Nosotros, los cristianos, somos tentados a veces a ceder en nuestras creencias, pues hay muchas otras buenas razones para oponernos al aborto. Tal vez queremos “encajar” o queremos ver números más grandes en nuestras filas. Cuando diluimos el Evangelio, estamos diluyendo nuestro poder y eficacia también. Si glorificar a Dios no es nuestra meta final, algo más lo es. Tal vez poder político, reconocimiento, o solo la satisfacción personal del valor y la dignidad. Estas cosa son substitutos de la paz y el gozo que solo Jesús puede dar. Aunque puede que obtengas grandes gratificaciones de estar involucrado con una causa digna, las buenas intenciones no llevan al cielo a nadie.

Los cristianos que trabajan pro-vida, deben ser primero pro-Jesús.  Él debe ser nuestro enfoque. Debemos tener cuidado de no dejarnos consumir por una causa, en lugar de Jesús. Dar incluso la prioridad a una causa divina, por encima de nuestra relación personal con Dios, le dolerá. Jesús debe ser nuestro fundamento.

Jesús es el centro de la rueda. Todo lo demás en nuestra vida debe irradiar desde este punto central de fe, adoración y devoción.

Todos sabían que Israel decía creer en el Único y Verdadero Dios. Sin embargo, les faltaba la acción hecha de una poderosa declaración. Si su Dios era real entonces ¿por qué estaban tan asustados? ¿No creían que su Dios les daría la victoria?

El hombre promedio de la calle, sabe que los cristianos están en contra del aborto. Si los millones de cristianos de esta nación solamente, se levantaran, causaría un gran mover. Pero todo está tranquilo. Nuestra pasividad le dice al mundo que realmente no creemos lo que decimos que creemos. Si lo hiciéramos, no podríamos vivir en medio de estas muertes sin hacer algo al respecto. ¿Hemos simplemente “ajustado nuestra teología” para aceptar estos actos de violencia? Si nuestro Dios es real, entonces ¿por qué no hemos respondido al desafío del enemigo?

Nuestra falta de acción implica consentimiento. Acuerdo. Todos hablan pero no hay acción. No hay amenaza para el enemigo. Dios dice, “No matarás.” Actuamos como si Él en realidad no lo dijera, o no lo hubiera dicho, o no hubiera querido decir eso.

David fue en contra de Goliat pues quería probar al mundo que Dios es real. Su meta era “Así todo el mundo sabrá que hay un Dios en Israel.” (1 Samuel 17:46) Esa debe ser nuestra meta final también. ¡Que el mundo sepa que hay un Dios!

Hacer que las leyes en cuanto al aborto sean cambiadas, es una meta excelente a corto plazo. Mientras más pronto el aborto sea ilegal, mejor. Un cambio de leyes glorificará a Dios en esta nación y alrededor del mundo también. Dios será honrado, y la gente será capaz de ver que Su camino es verdaderamente el mejor camino.

Sin embargo, si lograr el cambio en las leyes es tu meta final, te estás deteniendo a un paso de la meta. Las leyes son cambiadas, y luego ¿Qué? Una mentalidad egocéntrica, sin Dios, es el suelo en el que el aborto está floreciendo. Estas leyes son solo un reflejo de nuestra rebelión en contra de Dios. No puedes legislar moral o espiritualmente en el corazón de la gente. Cuando el aborto es ilegal, la gente que quiere hacerlo, encontrará una manera para lograrlo. Es en contra de la ley disparar a una persona con un arma. Pero aun así, esto ocurre.

Puedo sugerir que en el camino de ver las leyes cambiadas, tengamos una meta inclusive más alta: Cambiar el corazón de la gente. Llevar la realidad de Jesús a todo el que encontremos. Solo una relación con Dios puede cambiar el corazón de las personas. Cuando los corazones son transformados, se toman decisiones correctas. Piensa en esto: Alguien que visitó nuestro ministerio recientemente preguntó si la gente allí podía fumar. Uno de nuestros ancianos contesto, “Nunca había pensado en eso antes. Nunca hemos necesitado una regla en cuanto a fumar. Nadie nunca quiso hacerlo.”

En oración, considera cada punto antes mencionado, antes de actuar. Todo lo que hagas será más efectivo cuando tengas un fuerte fundamento en Cristo. Cuando estás en comunión con Dios, ¡Él es libre para liberarte! Solo entonces tendrás el poder y la unción que necesitas para vencer este, o cualquier otro gigante. Siempre que veas un área débil, pide ayuda al Señor para ser lo que necesitas ser y saber Su voluntad. Recuerda, en nuestra debilidad, Cristo se hace fuerte. Creo que Dios quiere usar a los cristianos para vencer el aborto. Si no peleamos, ¿quién lo hará? Quiere usarnos a cada uno de nosotros de manera especial necesitamos movernos rápidamente, pero en Su fuerza, no en la nuestra.

Con el Señor, la victoria es nuestra. ¿Podemos rechazar el salir y tomarla?

Vía: Last Days Ministries

Acerca de Toto Salcedo

Conductor del Programa "La Verdad" difundido por Xto TV de lunes a viernes a Hrs. 20:00 La Paz, Bolivia.

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