Ashley McMillan

En el blog, Ancient Paths, Ashley McMillan reflexiona sobre el don de la vida, como una persona con discapacidad, en una “Cultura de desecho,” la cual se deshace de la gente que no quiere. Ella explica lo que fue para su madre, descubrir que su hija nació con una extremidad parcial, una anormalidad que describe como “Nada importante.”

Ashley escribe, “Soy la tercera de cinco hijos. Este no era el primer viaje de mis padres a un hospital, debido a un bebé. Ellos conocían el proceso. Esta vez, sin embargo, el resultado fue diferente. No le entregaron a una joven madre, su bebé. Todos se movían en pánico por la sala, cada uno enfocado en su trabajo designado. Cuando la doctora, finalmente se acercó a su cama, le dijo las palabras que resuenan en la mente de mi madre, hoy… ‘Antes de que veas a tu bebé, tengo que decirte que hay algo malo con ella.’ No puedo siquiera imaginar la tristeza al escuchar esas palabras.”

En el momento, los médicos no podían tener la certeza de que no había nada mas involucrado en la discapacidad de Ashley, tan solo una extremidad anormal; y su familia no sabía cómo criar a una hija con algo diferente al resto de sus hijos. Después de que sus padres dejaron el hospital, fueron a casa con un mundo de incertidumbres. ¿Sería Ashley capaz de hacer cosas que los otros niños hacían, como gatear, atarse los cordones de los zapatos, escribir y jugar saltando a la cuerda? La respuesta era que sí; y con el tiempo, Ashley aprendió cómo hacer todas esas cosas, y más.

Ashley dijo, “Cada pequeña cosa que conquisté fue un gran problema hasta que cada uno se acostumbró a mis adaptaciones, y dejaron de ser notables. La vida fue maravillosa.”

Afortunadamente, Ashley tuvo la bendición de tener padres que no la valoraron por su discapacidad; sino que la amaron y cuidaron tanto como a sus otros hijos.

Pero Ashley nos pide reflexionar sobre una pregunta importante: “Si tú hubieras sido mi padre y sabías que llevabas un bebé con una deformidad, un bebé que podría haber tenido otras discapacidades invisibles, y el doctor te murmuraba las palabras “hay algo malo con ella”… ¿me hubieras abortado?

Aquí hay más de la publicación en el blog de Ashley:

Soy esposa. Soy madre. Soy hija, hermana, amiga. Un ser humano. Soy diferente, pero ¿no lo somos todos? Y no estaría aquí si hubiera sido concebida por personas diferentes, en un momento diferente, con personas que quería un hijo sin defectos. Cuando te detienes y conectas un ser humano real, viviente, que respira, con el aborto, todo se hace más complicado. Si piensas que la gente no opta por abortar bebés con diferencias como la mía, estás equivocado. Pasa todos los días. La gente mira lo que se le entrega y decide que no es lo suficientemente bueno. ‘No es grave. Lo intentaremos otra vez más adelante, para tener un bebé perfecto. De todos modos, no es todavía un ser humano. No es gran cosa. La sociedad rechazaría a este niño. ¿Quién se casaría con una persona así? Tenemos que pensar en nuestro futuro. Realmente, lo estamos protegiendo de toda una vida de lucha. Es lo mejor… ¿No es así?’

Una discapacidad como la mía, ciertamente significa la muerte para muchos bebés nonatos. Este es un pensamiento del que no puedo escapar. Éramos exactamente quienes somos, antes de que nuestros corazones siquiera empezaran a latir, antes de que nuestra madre siquiera sintiera nuestros movimientos en su vientre, antes de que el mundo supiera si éramos él o ella. Para nuestros padres no teníamos nombre, pero nuestro Padre ya nos había adornado con el nombre “maravilloso.” Éramos desconocidos, pero los ojos del Señor “vieron [nuestro] embrión.” No soy un error. Mi corazón se aflige por los pequeños que se han ido, y las madres y padres que nunca tendrán entre sus brazos sus diminutos cuerpos, ni besarán su piel tan dulce. Ninguna cosa terrenal puede llenar el abismo tan profundo de un hijo perdido. La gracia de la cruz, sin embargo, es más grande que el peso de nuestro pecado, y el amor redentor nos espera a todos.  Todos han caído y todos pueden recibir la salvación y redención, a través de Jesucristo. Hay esperanza y restauración en Él, esto lo sé. Sus promesas son buenas. Sus palabras son verdaderas. Sus pensamientos acerca de nosotros “superan en número a la arena” y son preciosos. No hace divisiones de raza o habilidad. Él escogió la vida para ti.

Piensa acerca de la vida, medita en ella… ¿Das por sentado que elegirías quitar una vida? ¿O escogerías la vida? ¿Me escogerías a mí?

Vía: LifeNews

Acerca de Toto Salcedo

Conductor del Programa "La Verdad" difundido por Xto TV de lunes a viernes a Hrs. 20:00 La Paz, Bolivia.

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