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Jarrid Wilson 

La sumisión bíblica es un tema muy controversial en la sociedad de hoy, y creo que la definición ha sido tergiversada y moldeada en algo que nunca fue destinada a ser.

Pienso que la sumisión dentro de un matrimonio, va mano a mano. Y mientras a mucha gente le gusta citar la Escritura, para sostener su autoritarismo sobre su esposa, creo que la intención de Dios para el matrimonio, fue totalmente diferente. Nunca se trató de control. Nunca se trata de ser una propiedad.

Nuestro hogar

Cuando se trata de la familia Wilson, mi esposa y yo hemos llegado al acuerdo de que discutiremos las grandes decisiones como pareja, todo con la esperanza de buscar verdaderamente lo mejor para nuestra familia, a los ojos de Dios. Tu hogar podría ser un poco diferente, pero está bien. El punto es llegar a una decisión en la que ambos puedan intervenir, como matrimonio.

Mi esposa me ha confiado el liderazgo de nuestra familia, pero eso no quiere decir que soy el dictador todopoderoso. De hecho, es todo lo contrario. Nunca tomo decisiones sin ella. Valoro la opinión y la voz de mi esposa, así como la mía propia. Es un honor dirigir nuestra casa, juntos, y la realidad es que no podría hacerlo sin el apoyo y la sabiduría de mi esposa.

Ella es una campeona. Lo hacemos juntos y así es como debería ser.

¿Qué dice la Biblia?

“Esposas, sométanse a sus propios esposos como al Señor. Porque el esposo es cabeza de su esposa, así como Cristo es cabeza y salvador de la iglesia, la cual es su cuerpo. Así como la iglesia se somete a Cristo, también las esposas deben someterse a sus esposos en todo.”

“Esposos, amen a sus esposas, así como Cristo amó a la iglesia y se entregó por ella para hacerla santa. Él la purificó, lavándola con agua mediante la palabra, para presentársela a sí mismo como una iglesia radiante, sin mancha ni arruga ni ninguna otra imperfección, sino santa e intachable. Así mismo el esposo debe amar a su esposa como a su propio cuerpo. El que ama a su esposa se ama a sí mismo, pues nadie ha odiado jamás a su propio cuerpo; al contrario, lo alimenta y lo cuida, así como Cristo hace con la iglesia, porque somos miembros de su cuerpo. «Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su esposa, y los dos llegarán a ser un solo cuerpo.» Esto es un misterio profundo; yo me refiero a Cristo y a la iglesia.”  (Efe. 5:22-32, NTV).

Después de leer a través de estos pasajes de la Biblia, está claro cuál es la intención de Dios para el matrimonio. Pero, mientras las intenciones parecen claras para mí, pienso que muchos otros, interpretaron estas palabras para su propio beneficio. Déjame explicar…

Aquí, tres cosas que NO SIGNIFICAN “Esposas, sométanse a sus propios esposos”:

  1. Que un esposo llegue a intimidar a su esposa. La sumisión bíblica y la intimidación, no se mezclan. No olvidemos que Efesios 5:25 declara que un hombre debe amar a su esposa, como Cristo amó a la iglesia. Cristo nunca intimidó a su pueblo, sino que lo amaba, cuidaba y los nutría a diario. Tampoco olvidemos que Efesios 5:28 declara que los esposos deben amar a sus esposas como a sus propios cuerpos. Al aplicar personalmente estos versos, un esposo no ha de intimidar, ni controlar a su esposa, sino que la amará y nutrirá de la manera que Jesús ama a su propio pueblo.

“Mi esposa me ha confiado el liderazgo de nuestra familia, pero eso no significa que soy el dictador todopoderoso.”

  1. Que una esposa deba someterse a su esposo en todo lo que él dice. Un hombre no es el jefe de su esposa, ni es su amo. Ser un hombre no significa recibir un trato especial a los hijos de Dios, ni tener la libertad de hacer con su esposa lo que le plazca. Esta no es una dictadura. El respeto y honor mutuo debe estar presente en todo matrimonio que anhela perdurar la prueba del tiempo.
  2. Que una esposa no tiene voz en la toma de decisiones. Por mucho que algunos hombres quisieran, esto no es cierto. El matrimonio es un esfuerzo conjunto. Y aunque algunos hogares podrían decidir dar al hombre la última palabra en las grandes decisiones, uno debe entender que la voz de una mujer es igual de importante, si no más importante en algunas circunstancias.

La Biblia establece que un hombre y una mujer serán una carne a los ojos de Dios, lo que significa que ambas partes, deben trabajar juntos por el bien de su matrimonio, familia y vida.

Vía: Charisma Magazine

Acerca de Toto Salcedo

Conductor del Programa "La Verdad" difundido por Xto TV de lunes a viernes a Hrs. 20:00 La Paz, Bolivia.

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