Ze

La elección de la vida para un hijo que es diagnosticado con una severa anormalidad puede ser una de las decisiones más difíciles que uno puede tomar. Sin embargo, en mi experiencia, eso se ha convertido en lo más gratificante que he hecho.

Como antes he escrito, nuestro primer hijo, Zeke, nació con el Síndrome de Hipoplasia del Corazón Izquierdo, una condición cardíaca congénita mortal si no se trata, y a menudo considerada una causa razonable para el aborto.

Los médicos nos aconsejaron muy firme y duramente que lo abortáramos, sin embargo, nos negamos y decidimos darle vida a Zeke.

Nos dijeron: Tienen toda una vida por delante, no necesitan cargar sobre sí con una vida de dolor y sufrimiento. No tienen idea lo que están decidiendo. Un día, enterrarán a su hijo. Estadísticamente, es inevitable.

Aunque nunca hemos lamentado nuestra decisión de darle vida a Zeke, ellos tenían razón en algunas cosas.

Aunque sé que las intenciones de los doctores eran buenas – ya que querían librarnos del dolor de criar a un hijo con tantas complicaciones, para luego decirle adiós demasiado pronto; sin embargo, la verdad es que nos sentimos muy afortunados de haberle permitido vivir.

Zeke vivió siete asombrosos y plenos años de vida que valieron la pena, las dificultades que hemos atravesado para criarlo.

Zeke tuvo una infancia feliz y vibrante. Debido a que su salud era tan frágil, mi esposo nunca quiso tomar ni un solo día con él por sentado. Se convirtieron en mejores amigos, haciendo todo junto. Zeke fue la sombra constante de su papá.

Mi esposo le enseñó a Zeke cómo pescar, cazar, practicar sasquatch, construir fuertes, y toda clase de otras cosas que él consideró necesarias que aprendiera nuestro muchacho.

Las dificultades y complicaciones de salud eran reales. En la vida de Zeke, tuvo tres cirugías de corazón abierto y varias otras. Cuando fue bebé estuvo con tubos de oxígeno las 24 horas del día; tuvo muchas emergencias médicas; y no podía correr o hacer ejercicios vigorosos, debido a su baja saturación de oxígeno. Sin embargo, él era un vencedor, lo hizo muy bien con tan solo la mitad de un corazón funcionando.

Y entonces, hace unos dos años, Zeke sufrió de repente un paro cardíaco, y sufrió una lesión global y severa en el cerebro, quedando completamente paralizado y sin habla.

Los médicos creían que Zeke estaba en estado vegetativo y nunca se recuperaría. Nosotros creímos que valía la pena pelear por su vida. Mi esposo y yo dejamos casi todo lo que estábamos haciendo en el momento, para dedicarnos todo lo que pudimos en la rehabilitación de Zeke.

Le decíamos todos los días que aprendería a caminar, hablar y comer otra vez. Le dijimos que él no estaba obligado a no poder hacerlo solo porque los médicos lo decían. Y milagrosamente, comenzó a recuperarse. Poco a poco, comenzó a retomar sus habilidades. Comenzó a comer, tomar, mover sus brazos, sus dedos, sus piernas, a hacer contacto visual, reír, sonreír y pararse.

Una semana antes de Navidad, entró a la iglesia por sí mismo con una gran sonrisa en su rostro – como si estuviera diciendo, “¡Les dije que podría hacerlo! ¡Mírenme ahora!” Estábamos tan orgullos de cómo lo había superado, hasta llegar a ser capaz de caminar de nuevo.

Y entonces todo se detuvo. El día después de Navidad, Zeke de pronto murió debido a otro paro cardíaco que finalmente le quitó la vida.

Admito que hemos atravesado las más duras circunstancias que un padre pueda atravesar, en la batalla por la vida de nuestro hijo, y luego decirle adiós más pronto de lo que siempre quisimos. Estamos destrozados por haber perdido a Zeke tan pronto.

Los médicos dirían ahora, “¿No se los dijimos?” Sí, los doctores nos advirtieron acerca de todo lo negativo que podría ocurrir y ocurrió. Estaban en lo correcto.

Sin embargo, nunca nos dijeron acerca de la felicidad, amor y satisfacción que experimentaríamos al tener a Zeke en nuestra familia. Zeke fue nuestro hijo, nuestra carne y sangre, sin importar su condición. Mereció todo el amor que nosotros, como sus padres, pudimos darle.

Si hubieras conocido a Zeke, habrías experimentado su personalidad contagiosa. Él amaba a la gente y todos pensaban que eran sus mejores amigos. También amaba bromear y hacer que la gente se ría.

Después de su lesión cerebral, cuando los médicos dijeron que nunca caminaría o hablaría otra vez, demostró que estaban equivocados. Vivió una vida de vencedor hasta el final, un verdadero testimonio de lo que se puede lograr con una voluntad fuerte y una fe firme en Dios.

En nuestra sociedad actual, hemos sido condicionados para hacer solo lo que es más conveniente para nosotros mismos, antes que pensar en los demás.

Sin embargo, al cuidar a Zeke, descubrí que las lecciones más valiosas e importantes son aprendidas algunas veces en la dificultad y adversidad – cuando estamos sacrificando nuestra propia comodidad y deseos de servir a otro más vulnerable e indefenso.

Soy la persona que soy hoy, debido a lo que he aprendido al ser la mamá de Zeke. Eso ha moldeado mi carácter para mejor, enseñándome lo que significa dar mi vida por otra persona. Me ha enseñado a tener compasión y amor por el más indefenso en nuestra sociedad – al uno de esos indefensos ser mi propio hijo.

Tuvimos un hermoso servicio de celebración donde cientos de nuestros amigos y familia se reunieron para llorar y recordar el legado dejado por Zeke Smiley (2008-2015). Compartieron sus historias de cómo él había tocado sus vidas en tantas diferentes formas, inspirándolos a perseverar y tener esperanza en medio de sus propias circunstancias difíciles.

Otro impacto de su vida fue en las semanas antes que muriera. La Revista Charisma hacía una pregunta descarnada en su historia de portada de Diciembre: “¿Qué hubiera sido si María hubiera escogido el aborto?”

La editora Jennifer LeClaire elevó muchas voces para discutir el corazón de Dios por cada vida – incluyendo el recuento de los primeros años de nuestro precioso Zeke.

“Criarlo, sin duda, ha sido duro y desgarrador más allá de cualquier cosa que hayamos hechos,” me citó Charisma en el artículo. “Así como, ciertamente, nuestras vidas han sido llenas con gozo y felicidad al tener a Zeke en nuestra familia.”

Nuestra oración es que los más de 200,000 lectores de la revista en todo el mundo, reciban ese mensaje en el corazón.

Aun en la muerte de Zeke, decidimos celebrar la asombrosa vida que Dios le dio. Finalmente, cada vida es un regalo, sin importar cuán corta o larga, cualquiera de nosotros la pueda vivir.

Nota de LifeNews: Lisa Smiley es madre de cuatro preciosos hijos, incluyendo uno que ahora está con su Creador en el cielo. Ella obtuvo una Licenciatura en Filosofía, en la Universidad de California – Irvine. Lisa bloguea en LisaSmiley.com, así como para Bound4Life Internacional, un movimiento de oración para acabar con el aborto, expandir el espíritu de adopción, y creer por el avivamiento y la reformación. Juntos, con su esposo James, tienen a su familia en el área de Dallas.

Vía: LifeNews

Acerca de Toto Salcedo

Conductor del Programa "La Verdad" difundido por Xto TV de lunes a viernes a Hrs. 20:00 La Paz, Bolivia.

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