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Lee Grady

Las últimas palabras que el apóstol Pedro escribió en la Biblia, son invaluables. Él dijo: “Antes bien, creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A él sea gloria ahora y hasta el día de la eternidad. Amén” (2 Pedro 3:18). El ruego de Pedro a los primeros discípulos todavía nos grita hoy: “¡Crezcan!”

Recuerda, un discípulo que estaba de arriba hacia abajo en su fe, escribió esta exhortación. En sus primeros años, Pedro valientemente confesó que Jesús era el Mesías en un minuto, y al siguiente, lo negó. Pero al final, el impetuoso, temeroso e inseguro Pedro se convirtió en uno de los líderes más fuertes de la iglesia primitiva.

Eso porque creció en su fe.

La palabra griega para “crecer,” “auxano,” significa “aumentar, hacerse más fructífero o más grande.” Esta es la voluntad de Dios para todo cristiano. Dios no quiere que permanezcamos en la misma condición, año tras año. Él dese que seamos cambiados de una etapa de gloria a la siguiente, hasta que seamos transformados a la imagen de Cristo.

¿Pero cómo ocurre eso? ¿Cómo crecemos espiritualmente? ¿Hay algo que puedas hacer para alentar ese crecimiento, al entrar en este nuevo año? Yo creo que debes hacer lo siguiente:

  1. Redescubrir la Biblia. Necesitas la Biblia así como necesitas el alimento, pero muchos cristianos pasan semanas o meses sin leer la Palabra de Dios. No es de extrañar que su crecimiento espiritual esté estancado. Nunca crecerás espiritualmente sin empapar tu mente en las inspiradas palabras de la Escritura. Cuando Jesús le dijo al diablo, “No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios” (Mat. 4:4), estaba citando un verso de Deuteronomio que había memorizado. Si Jesús encontró vida en la Escritura, también tú deberías hacerlo.  No es complicado. Escoge un libro de la Biblia y comienza a leer uno o dos capítulos por día. No solo leas casualmente en tu teléfono. Invierte en un estudio bíblico y sumérgete en las palabras cuidadosamente, mientras subrayas las frases claves. Y después de leer, pídele al Espíritu Santo que ilumine los versos que necesitas escuchar. Él te hablará.
  1. Reinicia tu vida de oración. El predicador británico Charles Spurgeon, dijo a su congregación: “Puedes esperar que una planta crezca sin aire y agua, si esperas que tu corazón crezca sin oración y fe.” Un cristiano que no ora es débil, inmaduro y derrotado. Pero cuando te aventuras en el ámbito de lo imposible y comienzas a pedir a Dios que se mueva sobrenaturalmente en tu familia, tus desafíos personales, tu lugar de trabajo, tu iglesia y tu nación, pronto verás Sus milagros. Este año, fui inspirado por la película Cuarto de Guerra, para hacer un verdadero cuarto de oración en mi casa. Conseguí una silla vieja y una pizarra, y creé mi propio retiro espiritual. Al comenzar el 2017, haz algo radical para hacer de la oración, un estilo de vida.
  1. Reconéctate con el pueblo de Dios. A menudo me encuentro con cristianos que me dicen que han renunciado a la iglesia. Generalmente es porque fueron lastimados o se aburrieron de la manera en las que se hacían las cosas. Pero, no importa cuántas razones legítimas tengas para boicotear a la iglesia, la verdad es que Dios nos llama a encontrar nuestro lugar en Su casa. Nunca crecerás si te desconectas de Su morada corporativa.
  2. Resiste tus hábitos pecaminosos. Así como los hijos de Israel en el desierto, algunos cristianos vagan en círculos toda su vida y nunca llegan a ningún lado. Eso es porque nunca se liberan de los patrones de hábito que les impiden crecer. Es como tomar la misma clase una y otra vez, y siempre aplazarse.  ¿Has estado atrapado en una rutina espiritual debido a una adicción a la pornografía, un temor obsesivo o una actitud obstinada que arruina tus relaciones? Es tiempo de ser libre. Dios ya ha prometido “un camino para escapar” de cualquier tentación que te arrastre al vacío (lee 1 Cor. 10:13). Necesitarás humillarte y confesar tu pecado a un creyente maduro, pero después de eso, puedes encontrar liberación de cualquier fortaleza de pecado.
  1. Renueva tu compromiso de invertir en otros. Jesús les dijo a Sus discípulos que quería que reprodujeran Su vida en otros discípulos. Él dijo: “No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca” (Juan 15:16) Eso significa que, no podemos crecer verdaderamente hasta ser discípulos maduros, a menos que llevemos a otros a Cristo, y ayudemos a madurar a aquellos creyentes más jóvenes. Muchos cristianos hoy en día están satisfechos de recibir, recibir, recibir, mientras se convierten en espiritualmente obesos. Reciben pero nunca dan. Ven a la iglesia como un buffet espiritual, donde pueden disfrutar de mensajes de predicadores populares, y comparar los beneficios personales de sus enseñanzas (sabores). Pero el cristianismo no se trata de llenarnos de verdades espirituales para nuestro propio beneficio. Si tu fe está enfocada en ti, nunca crecerás.

En el 2017, te reto a salir de tu zona de comodidad y encontrar la salida. Dios tiene un lugar para ti, para que sirvas. Toma una decisión de calidad de no sentarte en una silla de la iglesia simplemente, y empaparte en un sermón más; no, es tiempo de actuar sobre lo que has aprendido. Levántate y comparte tu fe. Ese es el secreto del crecimiento espiritual.

Vía: www.charismamag.com

Acerca de Toto Salcedo

Conductor del Programa "La Verdad" difundido por Xto TV de lunes a viernes a Hrs. 20:00 La Paz, Bolivia.

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