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Dr. Michael Brown

Un hombre llamado Eric publicó esto en mi página de Facebook, y fue desgarrador leerlo.

“He estado luchando con problemas de sobrepeso por años, y eso me está pasando factura. El 5 de diciembre, estuve en una sala de emergencias, debido a la presión arterial peligrosamente alta. Todavía están trabajando para obtener el combo perfecto de drogas para conseguir controlarlo. Soy obeso mórbido, y es una cuestión de vida y muerte.”

Algunos de ustedes leyendo esto, pueden relacionarse con la situación de Eric: el temor a la insuficiencia cardíaca inminente; el conocimiento de que te estás matando con tu dieta; la esperanza de que los doctores puedan ayudarte, pero la culpa por haber atraído esto sobre ti mismo.

Pero ¿qué puedes hacer? Has tratado todas las dietas que conoces, has confesado el pecado de glotonería o de la comida poco saludable al Señor, miles de veces, y aun así, tienes sobrepeso, bastante sobrepeso, y ahora, eso amenaza tu salud.

Eric entonces dijo esto:

Dejé la homosexualidad hace seis años. Eso fue mucho más fácil que controlar mi peso. Entiendo lo que es estar aislado de por vida debido al peso. Es más que solo lo que la gente piensa. Es una esclavitud física que fatiga y solo encaja en una incómoda silla. Aparte de aprender acerca de la Palabra de Dios y conocer a Jesús, no hay nada que quiera más que estar saludable.

Estas son palabras fuertes: fue “mucho más fácil” dejar la homosexualidad que controlar su peso. Eso es decir mucho.

Conozco a muchas personas que han luchado con la atracción hacia el mismo sexo, algunos experimentando una transformación milagrosa instantánea; otros trabajando por años para ver aquellas atracciones disminuyendo gradualmente, y aún otros peleando por décadas para ver un cambio, sin ningún éxito.

Sin embargo, Eric dice que dejar la homosexualidad, obviamente por la gracia de Dios, fue “mucho más fácil” que cambiar su relación con la comida.

Cuando Dios me liberó de las drogas (incluyendo la heroína) en 1971 a la edad de 16 años, no podía relacionarme con aquellos que decían, “soy un adicto a las drogas en recuperación.”

Para mí, eso era algo del pasado, alguien que solía ser, y que no tenía nada que ver con mi vida después de eso. Al día de hoy, no pienso en mí mismo como un drogadicto en recuperación.

Pero cuando se trata de comida, vivo como si fuera un adicto a la comida en recuperación. De hecho, uno de los primeros capítulos en mi nuevo libro Breaking the Stronghold of Food (Rompiendo la Fortaleza de la Comida), escrito con mi esposa Nancy, se titula, “Confesiones de un Adicto a la Comida en Recuperación.” Y aunque he sido totalmente libre de las adicciones a la comida desde fines de agosto de 2014, cuando comenzó mi estilo de vida de transformación, vivo como si me persiguiera una mordida equivocada. ¿Por qué jugar con fuego?

Después de todo, las drogas ilegales no desempeñar un papel regular en nuestras vidas, en otras palabras, cuando dejé de consumirlas en 1971, corté todo contacto con esa vieja parte de mi vida, pero cuando se trata de la comida, la necesitamos para vivir, y estamos constantemente rodeados por opciones de alimentos poco saludables.

Como alguien en la carretera constantemente, viajando 30 horas seguidas en vuelos de ultramar, en interminables aeropuertos y hoteles, siendo llevado a restaurantes todo el tiempo, sé lo fácil que sería volver a mi antiguo estilo de vida. Por eso no hago ninguna excepción en mi alimentación saludable. Reconozco que el Señor me ha dado la gracia, y sé que un paso en falso podría abrir la puerta a otro y luego a otro. No tomo mi libertad por sentado.

Volviendo a nuestro amigo Eric, para quien te pido que ores, escribió esto al final de su publicación, explicando que había una razón más por la que estaba ordenando nuestro nuevo libro, y para él, era otra razón para ser saludable: “Los obesos mórbidos son un testimonio pobre para Cristo.”

Nancy y yo realmente entendemos cuán difícil son las batallas (somos totalmente sinceros en el libro, y tú reirás, o suspirarás, con algunas de nuestras historias), y es por eso que no hay una pizca de condena en todo lo que escribimos.

No queremos aporrearte, queremos ayudarte a salir; y estamos convencidos de que, si el Señor pudo ayudarnos con todos nuestros malos hábitos de alimentación y adicciones a la comida, Él puede ayudar a cualquiera. (Que conste que, de acuerdo a estándares de peso reconocidos, los cuales son probablemente bastante generosos, ambos fuimos obesos en el pasado.)

Así que, si te encuentras luchando con hábitos alimenticios poco saludables o adicción a la comida, incluso si no tienes sobrepeso, hay un camino para salir de ello, sólido y duradero. Y si eres obeso o tienes obesidad mórbida, aún más estas promesas son para ti. Aun cuando se trata de la comida, “Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres” (Juan 8:36). ¡Hay un mejor camino!

Vía: /www.charismanews.com

Acerca de Toto Salcedo

Conductor del Programa "La Verdad" difundido por Xto TV de lunes a viernes a Hrs. 20:00 La Paz, Bolivia.

Un comentario »

  1. Walter Agreda Coca dice:

    Un testimonio de lo que puede hacer el poder del amor y la misericordia de Dios. “UNA RADICAL DECISON”

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