Fire In My Bones - Lee Grady

Pepperoni Pizza

Lee Grady

No soy dueño de un restaurante de pizza, y la pizza no se permite actualmente en mi dieta baja en calorías. Pero la pregunta candente que me estoy haciendo a mí mismo, a la luz de los recientes eventos en los Estados Unidos es: “Si una pareja homosexual entra a mi negocio y me pide la entrega de 12 pizzas de pepperoni y mariscos, para su boda, ¿Aceptaría la orden?”

No tengo que pensar mucho para responder eso. Por supuesto que les serviría la pizza.

Probablemente te has hecho esta misma pregunta, cuando nuestra nación estaba alborotada por la Ley de Restauración de Libertad Religiosa propuesta en Indiana. (Es posible que también te hayas preguntado, como yo, ¿Quién pediría pizza para una boda? Pero ese no es mi punto.)

El furor se desbordó a finales de marzo, cuando una empleada de Memories Pizza en Walkerton, Indiana, le dijo a un reportero que no se sentiría cómoda, llevando pizzas a una boda gay, porque eso violaría su fe cristiana. Crystal O’Connor, la hija del dueño del restaurante, le dijo a una estación de TV loca: “Si una pareja gay entra y quiere que le proveamos de pizza para su boda, tendríamos que decir que no.”

Sus comentarios provocaron tal tormenta, que el restaurante tuvo que cerrar temporalmente, debido a los llamados furiosos y las amenazas. (Una persona sugirió que los manifestantes incendiaran el lugar.) Más tarde, cuando simpatizantes se enteraron de la reacción, recaudaron más de $800,000 para el restaurante, en pocos días, para mostrar su apoyo a los O’Connors. Y una mujer homosexual de Indiana, se disculpó por el comportamiento lleno de ira de la comunidad gay – y contribuyó con $20.

Después de que empresas comenzaron a anunciar boicots, y a prohibir los viajes para castigar a Indiana, el fiasco se puso aún más feo cuando la estrella de pop, Miley Cyrus desafió a sus fans a “hacer escándalo” en Indiana para obligar a los legisladores a revisar la ley – la cual, irónicamente, fue hecha para garantizar la igualdad para los homosexuales, y también reconoce que la gente religiosa no debería ser forzada a violar su conciencia.

Solo en Estados Unidos, se puede ver tal drama sobre una boda hipotética que ni siquiera ocurrió.

Seamos realistas. Este mes, la Corte Suprema, revisará el tema del matrimonio gay, y es posible que los jueces lo legalicen en los 50 estados. Si eso ocurre, la pregunta del millón de dólares será si nuestros legisladores todavía defenderán los derechos de la gente religiosa – específicamente los cristianos – que creen en el matrimonio tradicional. Si no es así, los cristianos podríamos convertirnos en una minoría perseguida en un país que todavía imprime las palabras “EN DIOS CONFIAMOS” en su billete.

Estados Unidos siempre ha protegido las creencias de las minorías religiosas. Nuestras leyes no obligan al propietario de un restaurante judío, a servir carne de cerdo, a una pareja católica a usar el control de la natalidad, o una mujer musulmana no será obligada a violar su fe, cuando a parejas gay se les concede el derecho al matrimonio. La Ley de Indiana, podría haber sido un intento fallido para asegurar la libertad religiosa en nuestra sociedad pluralista, pero necesitamos abordar este tema ahora, antes de que alguien sugiera que tener una Biblia en mi casa, es un acto criminal, porque es “anti-gay.”

Soy un creyente cristiano creyente en la Biblia, y mucha gente considera mis puntos de vista religiosos, como muy estrechos. Todavía creo que los jóvenes deberían esperar hasta el matrimonio para tener sexo. Creo que el adulterio es un pecado. Tengo una fuerte convicción personal en contra del aborto. Pero también creo que es mi deber, mostrar bondad y compasión a quienes no están de acuerdo conmigo.

Lo mismo ocurre con mis puntos de vista personales sobre el matrimonio homosexual. Creo que la homosexualidad es parte de la condición humana pecaminosa. Lo siento mucho si eso ofende a alguien, pero eso que creo es lo que dice la Palabra de Dios. No creo que la homosexualidad sea el “peor” pecado, ni creo que mi fe me exija ser odiador de una persona homosexual. Pero llamar a un cristiano un “intolerante” por ver la homosexualidad como un pecado, es una forma de intolerancia a la inversa.

Jesús no era ciertamente un intolerante. Él era “amigo de publicanos y pecadores” (Mat. 11:19), y ofrecía Su amor y salvación a prostitutas, políticos corruptos, marginados sociales, borrachos e incluso, religiosos hipócritas. Pero Jesús no toleraba el pecado, ni lo redefinía o lo eludía. Él nos mostró que si realmente queríamos mostrar amor a una persona, deberíamos confrontar su pecado, advertirle acerca de él y hablarle la verdad (lee Mateo 18:15-17).

Estoy llamado a seguir a Cristo. Ofreceré amor, consuelo, consejo, amistad, sanidad – ¡Incluso pizza! – a cualquiera que necesite mi ayuda, sin importar su raza, credo, nivel económico, religión o preferencia sexual. Creo que cualquier cristiano debe buscar ser modelo de aceptación, y una actitud de acogida hacia los demás.

Sin embargo, como ministro cristiano, no puedo, en mi buena conciencia, oficiar una boda homosexual, pues esto violaría los votos que hice delante de Dios, de rendir mi llamado. Ningún cristiano debería tener que renunciar a sus creencias, solo porque un grupo minoritario demanda tratamiento prioritario. La libertad religiosa todavía es importante. Espero que estés de acuerdo en que una sociedad libre, debería defender los derechos de todos, de practicar su fe.

Vía: Charisma Magazine

Acerca de Toto Salcedo

Conductor del Programa "La Verdad" difundido por Xto TV de lunes a viernes a Hrs. 20:00 La Paz, Bolivia.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s