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Lee Grady

Aquellos que caminan en la plenitud del Espíritu Santo, tienen acceso a los nueve “dones de poder” mencionados en la primera carta de Pablo a los Corintios. Estos dones incluyen la profecía, hablar en lenguas, milagros y sanidad, y muchos cristianos están ansiosos de recibir estas manifestaciones sobrenaturales del poder de Dios.

Aunque sabemos que Dios puede hacer tales maravillas hoy, también sabemos que Satanás puede falsificarlas. Jesús mismo advirtió que los falsos profetas y maestros ganarían seguidores debido a sus poderes sobrenaturales. Jesús dijo: “Porque se levantarán falsos Cristos, y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aun a los escogidos” (Mat. 24:24).

Entonces, ¿cómo sabemos la diferencia entre un cristiano verdadero que opera en el poder para sanar o efectuar milagros, y un impostor que se basa en el engaño, la manipulación, sensacionalismo o brujería, para engañar a las multitudes?

Necesitamos desesperadamente saber la diferencia hoy día, pues ha emergido un creciente número de “cristianos” charlatanes, especialmente en el mundo en desarrollo donde las iglesias carecen de discipulado bíblico. Aquí hay tan solo unos cuantos ejemplos:

  • En noviembre, millones de personas fueron sorprendidas al ver videos de Lethebo Robalago, un pastor pseudo-pentecostal de Sudáfrica, quien afirma que puede sanar a las personas rociando repelente para insectos en sus rostros. Los videos publicados mostraban a los congregantes de la iglesia Mount Zion General Assembly, permitiendo que les rociara repelente en sus ojos y narices para curarlos de varias enfermedades.
  • Recientemente, similares afirmaciones fueron hechas por Paul Sanyangore, un profeta autoproclamado de Zimbabwe, quien instó a sus seguidores a que bebieran agua contaminada para sanarse. Como si fuera poco, un pastor sudafricano llamado Rufus Phala, hizo noticia cuando convenció a algunos de sus seguidores a acercarse al altar de su iglesia y beber Dittol, un antiséptico altamente tóxico.
  • Otro evangelista popular en Sudáfrica, Shepherd Bushiri, de la iglesia Enlightened Christian Gathering, lanzó un video diciendo que él está tan ungido por Dios que puede caminar sobre el aire. Pero la filmación no es convincente. Muestra a Bushiri bajando las escaleras de su mansión, y luego la cámara hace un acercamiento en sus pies, mientras alguien levanta su cuerpo por encima de la alfombra, de modo que parece que flotara. Según informes, Bushiri gana cerca de $150 millones porque muchos africanos apoyan su trabajo.
  • El año pasado, los espectadores de todo el mundo vieron con horror como un pastor de Ghana, pidió a una mujer embarazada que se sentara en una silla mientras él colocaba el pie sobre su estómago y la pateaba, presumiblemente para curarla. Se podía ver a la audiencia aplaudiendo a este hombre, Daniel Obinem, por su flagrante abuso.

No me sorprende que un codicioso charlatán pateara a una mujer o pretendiera flotar en el aire. Pero sí me desconcierta que multitudes sean lo suficientemente crédulas como para beber un antiséptico y seguir a estos mentirosos. ¿Por qué tanta gente tan necia?

La respuesta se encuentra realmente en la lista de dones espirituales que Pablo describió en 1 Cor. 12:8-10. Uno de los nueve dones del Espíritu Santo es “el discernimiento de espíritus” (v. 10), y es un don que desesperadamente necesitamos en este tiempo. La palabra griega para “discernimiento” es diakrisis, que significa distinguir o juzgar algo, para ver si es malo o viene de Dios.

Cuando Dios nos bendijo con poderosos dones del Espíritu Santo, también nos dio un don que pueda advertirnos sobre una falsificación. El don de discernimiento es como un sistema de seguridad espiritual; cuando la iglesia comienza a caer en el engaño o cuando alguien con motivaciones impuras o carácter corrupto, invade el púlpito, una persona con el don de discernimiento puede sentir su alarma interna sonando internamente.

Un cristiano maduro que ha superado hábitos pecaminosos y ha desarrollado un carácter piadoso, discernirá naturalmente si un profeta o maestro viene de Dios o no. Si sentimos orgullo, perversión, ocultismo o cualquier otra forma de maldad, nuestro espíritu se sentirá más y más incómodo. Puede que no sepamos exactamente lo que está mal con la persona o su mensaje, pero sentiremos el peligro y advertiremos a otros para que se alejen. Este “conocimiento” puede sentirse similar a un instinto, pero no se origina en nosotros; es una advertencia que viene de Dios.

Por otro lado, una persona que no se rinde al Espíritu Santo y no está familiarizado con la Escritura, no tendrá idea cuando se presente un impostor. El cristiano que no discierne, seguirá ciegamente a un falso profeta, hasta que ambos caen al abismo. Y mientras Dios ciertamente promete juzgar a quienes deliberadamente engañan, aquellos que siguen a los charlatanes también sufren consecuencias. Aquellos que siguen a los profetas codiciosos, generalmente tienen codicia en sus propios corazones.

Por favor, no seas crédulo. Pídele a Dios que te llene con el discernimiento celestial. Estudia la Biblia diariamente y empápate de su verdad, de modo que, inmediatamente, reconozcas la enseñanza falsa cuando la escuches. Pide el don de discernimiento de modo que nunca seas defraudado por una falsificación espiritual.

Vía: Charisma Magazine

Acerca de Toto Salcedo

Conductor del Programa "La Verdad" difundido por Xto TV de lunes a viernes a Hrs. 20:00 La Paz, Bolivia.

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