Manos - Orando - Biblia

Heather Eschenbaum

Cada comienzo de año, he observado incontables personas embarcarse en sus jornadas de ayuno, proclamando cómo el de 3, 21, o 40 días, iba a cambiar sus vidas para siempre. En pocos días, su entusiasmo se desvanece y muchos abandonan el llamado al ayuno completamente. Aquí están algunos de los mitos comunes que finalmente ocasionan angustia:

Mito #1: El ayuno espiritual se trata de comida. Si comer una sandía del tamaño de un niño es considerado tu merienda en la mañana, probablemente no estás ayunando. Tristemente, recuerdo comer frutas y verduras en exceso mientras estaba en el tan conocido Ayuno de Daniel. Sin embargo, comer fruta no es un ayuno espiritual. Si estás sirviéndote un buffet de todas las frutas y vegetales conocidos por el hombre, o tomando jugos setenta veces al día, probablemente no sea un ayuno espiritual. No puedes enfocarte demasiado en Dios, si estás constantemente usando tu exprimidor de jugos, o preparando el siguiente buffet de frutas y verduras. El ayuno no se trata de comida. Selah.

Mito #2: Comer accidentalmente termina un ayuno. No puedo contar las veces que he olvidado que estaba ayunando y tomé un bocado de algo delicioso. Apenas pruebas la comida, nunca piensas, “¡Ups! Estoy ayunando; dejaré esto y volveré a la oración.” No, tú piensas, “¡Oh no! ¡Estoy ayunando! ¡Ya no puedo retroceder! ¡Me atascaré con todo lo que hay en la nevera!” Lo que fue mordido accidentalmente, será consumido en segundos. Un bocado de comida no tiene por qué descarrilar tu ayuno. Por favor, lee el Mito #1.

Mito #3: Mientras más largo es el ayuno, más espiritual será. El ayuno se trata de calidad, no cantidad. Me entristece ver cuántos cristianos rehúyen a la idea de ayunar una comida, mientras se embarcan en otro ayuno extenuando, pero infructuoso, de cuarenta días.

La calidad del ayuno, cambia mucho más la vida, que la duración. Podría ayunar una comida y ver cómo Dios se mueve más poderosamente en mi vida, que en cuarenta días. ¿Por qué? Relación.  Ayuno por medio de mi relación con Dios; no para tener una relación con Dios.

Tal vez te preguntas, “¿cómo puedo ayunar poderosamente y ver a Dios moverse en mi favor?”

Estos son algunos consejos que transformaron mi vida de oración:

Comienza con una relación, y una vida de oración desarrollada con Dios. Madura en tu caminar. No comiences con un ayuno de 21 días, mientras todavía estás aprendiendo cómo amar a Dios. ¡Conoce a quién estás orando! El ayuno es un acto de intimidad de un creyente que conoce a su Dios. Considera la posibilidad de saltar a un ayuno de tres días solo después de haber dominado una comida.

Asóciate con Dios. Deja que Dios sepa que te estás uniendo a Él por ti mismo, por otros o por una situación. La oración y el ayuno te mueve a un lugar que te corresponde como heredero, y donde empieza a escuchar el latir del corazón de Dios.

¡Declara confianza! Comienza a declarar con valentía, ¡quién es Dios y lo que crees que Él hará en tu vida! Comienza a hablar la Palabra: “Dios ¡tú eres fiel! ¡Eres mi sanador! ¡Tus planes para mí son prosperidad y salud! ¡Eres mí Dios!” Y entonces, ¡cree tus palabras!

Sé dispuesto a pagar un precio. Date cuenta que el ayuno te costará, y escógelo voluntariamente. El ayuno implica rendir tu vida y correr un riesgo. No es para los débiles de corazón y no debería serlo. Dios te sostendrá y te dará la fortaleza, pero tus esfuerzos son necesarios.

Cuando miro hacia atrás y me doy cuenta cómo hice del ayuno y la oración una esclavitud, anhelo ver esas cadenas rotas en los demás. Pensaba que ayunar era un profundo ritual; que si finalmente lo hacía de la manera correcta, podría experimentar a Dios. En lugar de eso, estaba perdiendo esa poderosa oportunidad.

El ayuno espiritual es un don – Dios no está quitándome el alimento. Él no me está derribando, mostrándome la cantidad de cosas a las que necesito renunciar para tenerlo. Es un regalo para acercarme al corazón de Dios. Mi mente ha sido transformada de una manera tan dramática que ahora me doy cuenta que tengo que ayunar, sino que puedo ayunar con Él.

Te insto… no, te suplico que comiences lentamente. Empieza con ayunar sólo una comida. No cuarenta días para ser más como Jesús. Dios no se impresiona por tus números. Él es motivado por tu relación con Él. Él es quien activa tus oraciones y ayunos.

En Isaías 58:8-9, los beneficios de ayunar se muestran de una hermosa manera:

“Entonces su salvación llegará como el amanecer,
y sus heridas sanarán con rapidez;
su justicia los guiará hacia adelante
y atrás los protegerá la gloria del Señor.
Entonces cuando ustedes llamen, el Señor les responderá.
“Sí, aquí estoy”, les contestará enseguida.”

La oscuridad puede estar extendiéndose por cada área de tu vida, pero con el poder activado de Dios a través del ayuno, ¡la luz irrumpe! ¡Nada puede esconderse de Su brillante gloria! Su salvación se abre paso, y nuestras heridas son sanadas. La justicia gana. La justicia llega. Dios rodea tus pasos y allana el camino, ¡trayendo luz! Mientras ayunas, ¡tu enemigo solo ve a Dios rodeándote con Su justicia y gloria!

Desarrolla una relación íntima con Dios, y entonces, cuando ayunes, Su luz y salvación irrumpirán en tu vida, Su justicia y gloria te rodearán y escucharás al Señor decir, “Sí, aquí estoy.”

Vía: Charisma Magazine

Acerca de Toto Salcedo

Conductor del Programa "La Verdad" difundido por Xto TV de lunes a viernes a Hrs. 20:00 La Paz, Bolivia.

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