Niño Disfruta La Vida

Debbie Gifford

El siguiente tributo fue compartido con Live Action por la prima de Eddie. Ella escribe, “Él tenía 61 años y nació con síndrome de Down. Su hermana menor, Debbie escribió y compartió un maravilloso tributo acerca de su hermano Eddie, para su servicio funeral. Son sus pensamientos sobre cómo Eddie nos enseñó a todos nosotros, a través de su vida… Es tan hermoso que otros necesitan leerlo.”

Cuando mi hermano, Edward Vincent Ebenhoeh, nació el 20 de agosto de 1952, no había ecografías prenatales ni pruebas de sangre como ahora, para confirmar el síndrome de Down, pero mi mamá lo supo en su corazón cuando lo vio por primera vez, aunque no le importó.

El día que le dieron de alta, el doctor le dio a mi papá una lista de lugares y direcciones. Cuando papá pregunto, “¿Qué es esto?” el doctor le dijo que esos eran lugares a los que podían llevar a Eddie a vivir. Mi papá respondió, “Él es nuestro hijo, ¡Y lo llevaremos a casa para criarlo!” ¡Y lo criaron!

Ellos le enseñaron lo que pudieron. Le tomó más tiempo que la mayoría de los niños, aprender a gatear, a caminar – pero ¡Lo hizo! Ellos le enseñaron como a cualquier otro niño – buenos modales, cómo lavar sus manos, sus límites cuando están fuera, y cómo cortar su comida, por cierto, él no estaba muy contento acerca de ello al principio. Y la lista continúa y continúa. Pero lo que no esperábamos fue que Ed continuaría enseñándonos.

Después que mamá y papá murieron, Ed se fue a vivir con mi hermana Kathy y su esposo Mark, quienes continuaron el trabajo de criar a Ed, manteniéndolo seguro, saludable, y ayudando en todo lo que él necesitaba. Su familia también le dio una amorosa bienvenida, y ayudaron como pudieron, hasta los nietos más pequeños ayudaban al hacer cosas como, recoger su bastón cuando se le caía, y ¡Regresárselo! El tiempo pasó, y su salud comenzó a declinar. Empezó a disminuir su paso, no caminaba mucho, y dormía más.

El doctor dijo que el envejecimiento es más rápido en las personas con síndrome de Down que en el resto de nosotros, y que era más como un hombre en sus 90 años. Kathy bromeaba con él, que ¡Era mayor que ella ahora! Comenzó a tener más convulsiones que parecían menguar lentamente las pocas habilidades que tenía. Cuando perdió la capacidad de caminar, supimos que teníamos un problema, ya que eso aumentó la dificultad de cuidar de él.

Tuvimos una discusión familiar en la sala de Kathy con respecto a qué hacer. ¿Tratamos de elaborar un calendario donde más miembros de la familia puedan estar para ayudar en momentos diferentes? O ¿Buscaríamos ayuda externa calificada para que nos ayude en casa? ¿Lo llevaríamos a un hogar de ancianos o una casa de acogida? Terminamos la reunión con una oración familiar – pidiendo guía para los pasos a seguir.

Mientras orábamos en voz alta, y nos turnábamos para expresar lo que había en nuestros corazones, abrí mis ojos y miré – lo que vi nunca olvidaré – Ed estaba en su silla mirando hacia un rincón de la sala… luego extendió los brazos hacia arriba con la sonrisa más linda en su cara. Le di un codazo a Mark para que pudiera verlo también. Compartí esto después de la oración, y sabía que no importaba cómo, él estaría bien, sé que él vio a Jesús, o ángeles, o ¡Tal vez a mamá y papá también! Dios estaba diciendo, Ed estará bien. Que Él siempre ha estado con Él y que él siempre estaría con Él.

A lo largo de las siguientes semanas, visitando hogares de ancianos, y durante las reuniones con los “Funcionarios,” sabía que Dios estaba con nosotros en cada paso, ya que todo encajó en forma perfecta rápidamente y sin problemas. Él escogió el mejor hogar, y los mejores cuidadores, eso nos ayudó a tomar las mejores decisiones. Ed pareció establecerse bien sin ningún nerviosismo o temor. No fue fácil para nosotros llevarlo allí, especialmente para Kathy quien sintió que estaba perdiendo parte de ella misma. Y una vez más, la obra de Dios fue revelada cuando Kathy estuvo en el hospital por una cirugía poco tiempo después, y fue admitida en una sala con el mismo número exacto y cama que Ed. El mensaje de Dios de, “Yo estoy con ambos” le dio un gran consuelo.

Algunas de las enfermeras sintieron un vínculo especial con Eddie – inmediatamente fueron conquistadas por sus formas más infantiles y amoroso comportamiento, y tomaron medidas adicionales para cuidar de él y pasar tiempo con él, por lo cual no podríamos estar más agradecidos. Una enfermera en particular quien estaba allí en su primer día, nos contó tiempo después que, ella había estado pasando un momento difícil en su vida, cuando Eddie llegó, y él siempre la hizo sentir mejor con su sonrisa, y ella esperaba verlo siempre cuando llegaba a trabajar. Ella dijo que se dio cuenta que las cosas como albergar rencores, revisar nuestros celulares, y andar corriendo a todas partes, realmente no importaban comparadas con vivir el momento, como Eddie lo hacía.

Fue ideal que ella estuviera allí en su último día para ayudar a cuidar de él. Aunque su salud continuó declinando al punto de que no caminaba en absoluto, y dormía mucho  más, una cosa no cambiaba – ¡Su hermosa sonrisa! Las enfermeras siempre comentaban que no importaba cuán enfermo estuviera, o cuán mal se sintiera, ¡Siempre les daba una sonrisa!

Empecé a darme cuenta hace unos años, que, sí, Dios lo había entregado a nuestra familia para criarlo y enseñarle cosas, pero siento que él nos enseñó mucho más. Muchas veces, mientras yo crecía y más adelante, mientras criábamos a nuestros hijos, había visto a Ed enojarse – como un niño, si movía sus soldaditos de plomo, que él no le gustaba que nadie tocara, o si mamá o papá le decían que había comido demasiado y no podía comer más, o si tenía que salirse de la cocina porque estaban haciendo galletas. Sí, tú sabías que él estaba enojado contigo… pero era solo por unos pocos segundos, luego él te miraría… sonreiría… y ¡Te daría un abrazo! Él siempre era rápido para perdonar. ¿No es esa una de las más grandes lecciones de Dios?

Y Ed tenía una hermosa risa… llenaba toda la habitación y se reía muy a menudo – Él se reía de cosas tan simples… dibujos animados, alguien haciendo caer algo teniendo que recogerlo, caras graciosas que los niños hacían, o tan solo ¡Ruidos divertidos! ¿Eso no es lo que Dios también quiere para que nosotros seamos llenos de gozo? También me di cuenta que parecía ser sensible a las personalidades de los niños y actuaba acorde a ellas. Los que tenían espíritus más gentiles lo ayudaban y abrazaban, y él respondía con una simple inclinación de cabeza o una sonrisa, o una suave palmada en la espalda. Mientras que las personalidades más sólidas, conseguirían una gran risotada o simplemente una palmadita un poco más fuerte en la espalda. Y una vez más, otra lección de Dios se muestra – el amor unos a otros.

Cuando estábamos divagando sobre la decisión de llevarlo a una residencia de ancianos, recuerdo decirle a Mark, “¿Por qué Dios no simplemente se lo lleva así no tiene que atravesar por todo esto?” Bien, me di cuenta el por qué en su último día – Eddie todavía tenía más trabajo de Dios que hacer y vidas que tocar, pues no había personas sin llorar al ver cómo, a lo largo del último día de Ed, muchos trabajadores llegaban a decirle adiós y decirnos cuánto extrañaría a Eddie. Y la lección final – confiar en Dios.

Sí… creo que él nos enseñó y nos dio mucho más que lo que nosotros le dimos a él. Así que… mientras los veo a todos ustedes… nuestra familia… veo mucho amor…y quiero que todos piensen acerca de cómo quieren vivir sus vidas, y pienses acerca de cómo Ed vivió su vida. Ed podía haber tenido muchas limitaciones físicas, no tuvo una educación formal, ni grados universitarios – pero él nos enseñó cómo vivir, cómo reír, y cómo amar.

Así que la próxima vez que estés pasando por los canales de TV y veas un programa gracioso o un dibujo animado – toma unos momentos para disfrutarlo y reír, y recuerda a Eddie.

Vía: Life News

Acerca de Toto Salcedo

Conductor del Programa "La Verdad" difundido por Xto TV de lunes a viernes a Hrs. 20:00 La Paz, Bolivia.

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