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Joseph Mattera

La Palabra de Dios nos enseña que hay momentos en los que la presencia de Dios puede abandonar la expresión corporal de Su pueblo. Vemos esto en 1 Samuel 4:21-22 cuando el nombre de Icabod fue dado al nieto de Eli, el sumo sacerdote, después de que el arca del pacto fuera capturada por los filisteos. También, en el libro de Apocalipsis 3:1, Jesús le dice a la iglesia de Sardes, que tenía la reputación de estar viva pero estaba muerta. Por lo tanto, es posible que las comunidades de fe estén muertas o muriendo.

Por otra parte, en Apocalipsis 2:5, Jesús advirtió a la iglesia de Éfeso que, si no se arrepentían, se quitaría su candelabro. Ya que el candelabro representa a la verdadera iglesia, de acuerdo a Apocalipsis 1:20, luego Jesús amenaza con cerrar la iglesia e irse de ella, lo cual significaría que estaba muerta espiritualmente. Ya que Jesús dijo que las puertas del infierno no pueden prevalecer en contra de la iglesia (Mat. 16), entonces es imposible que Satanás derribe una iglesia; cuando ésta deja de existir, es el Señor mismo quien la cierra. Esta es la razón por la que muchas denominaciones dejarán de existir en las siguientes décadas, así como por qué muchas congregaciones cierran sus puertas cada año. Culpar a Satanás por esto, no es bíblico, ya que Jesús dijo que es Él quien las remueve.

Una vez establecido el precedente bíblico para las iglesias muertas o muriendo, las siguientes son 13 señales de una iglesia muerta o muriendo:

  1. No hay reuniones de oración funcionales.

Dentro de las iglesias que están muriendo, poca gente se presenta para orar y buscar a Dios conjuntamente, ya que no tienen sentido de Su presencia, o que está presente en medio de ellos, así como cuando tú no estás motivado hablar con tu amigo, si no crees que te está escuchando.

  1. No hay expectativa de oraciones contestadas.

Pocos o ninguno, ora conjuntamente ya que no hay ninguna expectativa de que Dios realmente responderá. Cuando estás en una iglesia sin fe para creerle a Dios, es que está muerta o está muriendo.

  1. No hay presencia de Dios en la asamblea de los santos.

Metafóricamente, los cielos son como bronce sobre los cielos de las iglesias muertas o que están muriendo (Deut. 28:23). No hay sentido de la presencia de Dios durante la alabanza, aun cuando Jesús prometió que donde estuvieran dos o tres congregados en Su nombre, Él estaría en medio de ellos (Mat. 18:20).

  1. El poder de Dios no se manifiesta.

Jesús dijo que, cuando los demonios eran echados, era una señal de que el reino de Dios estaba entre ellos (Lucas 11:20). El apóstol Pablo esperaba que los milagros sean la norma en la vida de la iglesia, como se lee en Gálatas 3:5.

Jesús espera que los creyentes usen su fe para recibir respuestas a las oraciones, y mover montañas (Marcos 11:23-24).

Cuando no existen casos de intervención divina en una iglesia, puede ser una señal de que está muerta o está muriendo.

  1. La Palabra de Dios es presentada sin autoridad ni unción.

Los líderes religiosos, que practicaban una fe muerta durante los tiempos de Jesús, quedaron impresionados al escucharle hablar, porque Él enseñaba con autoridad (Marcos 1:22).

En las iglesias muertas o muriendo, el predicador no tiene unción para inculcar la fe, motivar la acción o convencer de pecado.

  1. Pocos, si es que ninguno, son salvos o bautizados.

En la iglesia primitiva, el Señor regularmente añadía personas a la iglesia (Hechos 2:47). Cuando no hay gente siendo salva o bautizada, es una señal de que el Señor ya no está obrando en medio.

  1. Cada servicio de la iglesia es predecible por minuto.

Ya sea que se trate de servicios de la iglesia denominacional o no denominacional, cuando cada aspecto de la adoración, liturgia y predicación, es predecible, así como una coreografía, al minuto, entonces puede revelarse que no hay lugar para que opere el Espíritu Santo. Así como en Sansón, el Espíritu pudo haber salido sin que la gente lo sepa (Jueces 16:20).

En verdad, cualquier aspecto de nuestra iglesia que pueda funcionar sin la dependencia del Espíritu Santo, muestra que es una maquinación de los hombres, y no de Dios.

  1. No hay un patrón de hacer discípulos

El balance en todas las iglesias es el hacer que el hacer que los cristianos sean seguidores comprometidos, mejor conocidos como discípulos. No importa cuán grande sea la iglesia, lo que importa es cuantos hijos maduros son desarrollados, de modo que afecten positivamente el orden creado (Rom. 8.19-21).

  1. Las personas compiten por posición y títulos.

Cuando las personas no están buscando la gloria de Dios, dependen aún más de obtener la afirmación de los hombres. Por lo tanto, una iglesia sin la presencia de Dios, tendrá probablemente una cultura jerárquica, con gente postulándose a posiciones y títulos. Mientras menos conoces a Dios íntimamente, más tu identidad estará conectada a credenciales y títulos.

  1. No hay sentido divino de misión y propósito.

Cuando no hay visión, el pueblo perece (Prov. 29:18); cuando una congregación está muerta o está muriendo, no tiene ningún propósito trascendente convincente, que los motive a cumplir su llamado bíblico.

  1. Pocas personas se ofrecen voluntariamente para servir.

El Salmo 110:3 dice que la gente se ofrecerá voluntariamente en el día de Su poder. Consecuentemente, en las iglesias que están muriendo o que están muertas, muy poca gente se ofrece voluntariamente para servir en el ministerio.

  1. Poca gente apoya a la iglesia con diezmos y ofrendas.

Jesús dijo, “donde está tu tesoro, estará tu corazón” (Mat. 6:21). Cuando una iglesia está muriendo o está muerta, poca gente será motivada a invertir sus finanzas. Por el contrario, cuando la gente ve a Dios moviéndose dentro de la iglesia, tendrá más fe y estará más motivada a dar de sus finanzas, sabiendo que está sembrando en buena tierra.

  1. La comunidad no se ve afectada.

Dios llamó a los creyentes a ser la sal de la Tierra, y la luz del mundo (Mat. 5:13-16). Cuando nuestra lámpara se apaga, la comunidad que nos rodea, no es más transformada por el poder del evangelio. Además, cualquier llamado avivamiento de la iglesia que no lleve consigo un cambio positivo para su comunidad, no es un verdadero avivamiento. Tal vez es solo una renovación, lo que es también algo bueno, pero principalmente para la iglesia.

En conclusión, si ves cualquiera de estas señales en tu congregación, pregúntale al Señor qué quiere que hagas para ayudar a resucitarla. Humildemente presenta tu preocupación a los líderes, antes de tomar cualquier decisión. Tal vez, Dios está haciendo mucho detrás de la escena, que tú no sabes.

También, a veces en la historia, en particular al entrar al siglo 19, la iglesia en general estuvo en un estado espiritual muy bajo. Dios levantó hombres como Charles Finney, para marcar el comienzo del Segundo Gran Avivamiento, que reavivó miles de congregaciones, y despertó a los pecadores perdidos. Así como el profeta Habacuc, busquemos al Señor para que reavive Su obra en medio de los tiempos, y supliquémosle que en Su ira, recuerde Su misericordia (Hab. 3:2).

El más grande reto que tenemos, no son nuestros líderes políticos, sino la falta de poder y convicción en el púlpito y en los asientos, que puedan producir seguidores de Cristo que cambien al mundo.

Vía:www.charismanews.com

Acerca de Toto Salcedo

Conductor del Programa "La Verdad" difundido por Xto TV de lunes a viernes a Hrs. 20:00 La Paz, Bolivia.

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