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Joseph Mattera

Una de las más grandes necesidades en el cuerpo de Cristo es, liberar el espíritu de condición de hijo (Rom. 8:15). Ya que, tanto la nación de Israel como la iglesia, fueron modeladas según la estructura familiar bíblica, se supone que sus líderes funcionen más como padres espirituales que como ejecutivos corporativos.

El apóstol Pablo dijo que, sólo tenemos pocos padres aun cuando tenemos numerosos maestros (1 Cor. 4). Aquellos que no han sido apropiadamente “engendrados” en lo natural, pueden tender a caminar con un “espíritu de orfandad.” Desafortunadamente, muchos líderes en la iglesia todavía funcionan emocionalmente con un espíritu de orfandad, incluso cuando han sido adoptados como hijos en la familia de Dios. Los líderes con espíritus de orfandad son limitados en su capacidad para hacer discípulos, y maximizar su propósito en el reino. Escribo este artículo arrojar luz sobre este vital tema, de modo que los líderes puedan ser más conscientes de sí mismos e ir al Señor, y otros sean sanados.

10 Rasgos de los líderes con espíritu de orfandad:

  1. Son extremadamente sensibles.

Aquellos con un espíritu de orfandad caminan con un espíritu de rechazo. Por lo tanto, son extremadamente sensibles, y tienen una suposición inconsciente de que la gente está en contra de ellos. Consecuentemente, se ofenden fácilmente y reaccionan exageradamente a las infracciones menores y/o experimentan continuos malentendidos cuando interactúan con los demás.

  1. No saben cómo ser un padre espiritual.

Los pastores y líderes maduros en el cuerpo de Cristo, deberían primero y por sobre todo funcionar como padres espirituales, que puedan nutrir a los creyentes más jóvenes (1 Juan 2:12-14). Cuando llega gente nueva a la iglesia, intuitivamente anhelan padres espirituales que cuiden de ellos. Muchas personas son heridas porque no hay oportunidad para ellos en la iglesia, de nutrirse y desarrollarse personalmente. Primero y por sobre todo, el cuerpo de Cristo necesita que sus líderes funcionen como padres espirituales, en segundo lugar, como predicadores y líderes.

  1. Siempre están en competencia con otros líderes.

Aquellos con un espíritu de orfandad nunca han sido afirmados por un padre. Por lo tanto, siempre están esforzándose por demostrar su valía ante los demás. Consecuentemente, en su esfuerzo, se encuentran en competencia con otros líderes dotados (incluyendo compañeros que no están dentro de su organización).

  1. Son impulsados por una búsqueda de importancia.

Debido a la falta de afirmación de un padre al crecer, aquellos con un espíritu de orfandad están constantemente anhelando el éxito. Por lo tanto, raramente descansan sino que están en una búsqueda de elevarse a sí mismos por encima de los demás, de modo que puedan sentirse bien consigo mismos. Estos líderes se manejan más por la ambición personal que por el Espíritu Santo. Por lo tanto, pueden dejar mucha destrucción a su paso, ya que su ambición, en lugar del Espíritu Santo, está motivando y guiando su trabajo.

  1. No saben cómo conectarse emocionalmente.

Estos líderes pueden ser muy capaces en la dispensación de tareas a sus seguidores, pero pueden ser minusválidos cuando se trata de inteligencia emocional. Los hijos afirmados son más capaces para conectarse emocionalmente con otros, ya que ya han experimentado (y desarrollado) una íntima relación tanto con su padre celestial como espiritual.

  1. No se sienten bien consigo mismos.

He observado que inclusive los líderes altamente realizados, pueden tener baja autoestima. Tratan desesperadamente de compensar su auto-desprecio, a través de sus logros. Algunas de las más exitosas personas que he conocido, estaban cargadas de odio hacia sí mismas. Todo esto, se oculta detrás de una buena apariencia física con una gran imagen pública, pero el odio a sí mismo sale en una o más de los rasgos mencionados en este artículo.

  1. No saben cómo tratar a los demás.

Los líderes con un espíritu de orfandad, a menudo maltratan y/o abusan de aquellos bajo su liderazgo. Esto sale a veces debido a profundos resentimientos subconscientes e ira (por ser abandonados por sus padres) incrustados en su alma.

  1. No interpretan la realidad correctamente.

He descubierto que aquellos que llevan un espíritu de orfandad, interpretan todo a través de los lentes de su abandono, rechazo y decepción. Consecuentemente, interpretan la realidad de diferente manera que otras personas, lo que hace que hieran a los demás hasta pensar que estos líderes son mentirosos o delirantes.

  1. Usan a las personas para lograr sus objetivos.

Los líderes con un espíritu de orfandad, a menudo usan a la gente para su propio beneficio, en lugar de ver su posición de liderazgo como una forma de amar y empoderar a otros.

  1. Siempre están buscando aprobación y reconocimiento.

Aquellos con un espíritu de orfandad tienen un vacío enorme en su corazón que solo Dios puede llenar. A menos que permitan que el Señor sale sus heridas, vivirán una vida de búsqueda de aprobación de los demás. Su dolor es tan grande, que buscan alivio temporal (superficial), haciendo que los demás los noten y puedan recibir de ese modo, sus reconocimientos.

  1. No saben cómo someterse a la autoridad espiritual.

Aquellos con un espíritu de orfandad tienen dificultad para entender cómo ser hijo de otro padre. Por lo tanto, pasan un tiempo difícil confiando en cualquiera, lo suficiente para recibir corrección y someterse verdaderamente a la autoridad y liderazgo espiritual. He descubierto que la mayoría de los “llaneros solitarios” son realmente personas con un espíritu de orfandad.

  1. Es muy difícil pasar el tiempo con su propia familia.

Aquellos líderes están a menudo impulsados a no mantener los límites. Consecuentemente, no saben cómo relajarse y pasar tiempo de calidad con su familia. El trabajo y los logros son siempre el centro de su vida. También, como nunca han sido criados por un padre, no entienden cómo ser un padre y conectarse emocionalmente con sus hijos biológicos y espirituales. Estos dos problemas causan gran fricción entre los cónyuges, así como una alienación de los hijos.

  1. Tienen dificultades para relacionarse con Dios como su Padre.

Aquellos con un espíritu de orfandad, ven a Dios como un amo riguroso o como un padre distante en quien no se puede confiar plenamente. Esto es porque cuando estaban en crecimiento, experimentaron el abandono de una figura de autoridad, y transfirieron esa visión a su relación con Dios. Necesitan tener una experiencia espiritual con Dios, que impregne sus almas y revolucione su visión del Padre Dios, necesitan padres espirituales en su vida, que representen a Dios y restauren su alma.

En conclusión, nadie ha sido totalmente sanado emocionalmente de este lado del cielo. Todo líder (incluyéndome) tiene problemas emocionales profundos y necesita una transformación continua de parte de Dios. Por lo tanto, no hay matrimonio, hijos y líderes perfectos – y no hay iglesia ni organización perfecta.

Que el Señor use enseñanzas como esta para abrir nuestros ojos, ayudarnos a estar conscientes de nosotros mismos y buscarle a Él para llevar a las personas, situaciones y Su palabra, para conformar nuestro corazón, mente y alma a la imagen de Jesús, el único Hijo perfecto del Padre.

Vía: www.charismanews.com

Acerca de Toto Salcedo

Conductor del Programa "La Verdad" difundido por Xto TV de lunes a viernes a Hrs. 20:00 La Paz, Bolivia.

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