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Joseph Mattera

He sido pastor por casi 34 años y he estado involucrado en la iniciación o participando en muchas reuniones de oraciones en iglesias locales y nacionales. Dios ha dejado muy claro que nuestra primera prioridad como líderes, es pasar tiempo con Él antes de ser enviados a salir en ministerio (Marcos 3:14). El apóstol Pablo también implora a todos los creyentes que oren, sin cesar (1 Tes. 5:17). A pesar de todo esto, hay muchas iglesias denominacionales y no denominacionales que no tienen reuniones de oración, regulares. Consecuentemente, a pesar de los muchos buenos programas que puedan tener, hay una enorme brecha en la iglesia.

Los siguientes son 10 grandísimos problemas que tienen las iglesias sin oración:

  1. Una iglesia sin oración demuestra que los líderes están sin oración.

Las iglesias reflejan las prioridades y estilo de vida del fundador/visionario y su apoyo de liderazgo. Si el buscar el rostro de Dios es la máxima prioridad del pastor principal, entonces la oración congregacional colectiva y privada será la prioridad máxima en la iglesia. Cuando tienes un pastor que ora muy poco (considero que una oración de cinco minutos por día es muy poco), entonces la iglesia será estructurada para operar con estrategias que carecerán de la ayuda y unción del Espíritu Santo. Cuando el apóstol Pedro se enfrentó con la decisión de tener un enfoque personal en suplir las necesidades humanas, escogió la oración (Hechos 6:4-6). Como Moisés, sabía que su primer llamado era “vertical,” y no horizontal (Éx. 18:19, 33:13, 18). Esencialmente, la pregunta es, ¿cómo podemos ser Sus testigos (Hechos 1:8) y darlo a conocer, si no tenemos un conocimiento personal profundo de Él?

  1. No escuchar lo que el Espíritu está diciendo.

Cuando una iglesia no ora, se pierden el día de su visitación con respecto a los momentos Kairos como Jesús lo dijo en Lucas 9:44.

Las iglesias y líderes que no esperan regularmente en el Señor, se pierden lo que Dios tiene que decirles. Si no fuera por una reunión de oración colectiva involucrando a los líderes de la iglesia de Antioquía, nunca hubieran escuchado al Espíritu de Dios, comisionando a Pablo y Bernabé en sus misiones apostólicas (Hechos 13:1-2).

  1. Hay una carencia de verdadera unidad.

El poder de la iglesia primitiva estaba en el hecho de que, experimentaban la unidad entre sus discípulos (Hechos 2:44, 4:32-33). ¿Cómo ocurrió esta unidad? Hechos 1 muestra cómo los 120 discípulos oraron y esperaron en Dios, juntos, por 10 días en el aposento alto. Consecuentemente, el poder de Pentecostés no hubiera tenido lugar sin este periodo prolongado de oración, que resultó en la unidad (Lucas 24:49). Jesús declaró enfáticamente que, el mundo no creería que Él fue enviado, si la iglesia no caminaba en unidad (Juan 17:20-23).

  1. Hay una falta de intervención divina desde la intercesión.

La Palabra de Dios está repleta de historias de la intervención de Dios, como resultado de la intercesión. El profeta Ezequiel dijo que Dios tenía que destruir la tierra, debido a que nadie se ponía en la brecha (Ezequiel 22:30-31). Aarón permaneció entre los vivos y los muertos con el incienso (un símbolo o tipo de oración, Sal. 141:2), y la plaga destruyendo a los judíos se detuvo. Hay muchas otras instancias de la intervención divina en el Antiguo Testamento, demasiado numerosas para mencionar aquí.

En el libro de Hechos, leemos muchas instancias de la intervención divina en respuesta a la oración. En Hechos 4:31, la asamblea estaba llena de libertad para predicar; Dios envió el evangelio al centurión italiano (10:4-5); Pedro fue liberado de Prisión (12:5-12); y Dios envió a Pablo y Bernabé como apóstoles (13:1-2), por nombrar algunas instancias. Consecuentemente, una iglesia sin oración ferviente, será una iglesia que carece de la intervención divina en sus asuntos.

  1. Hay una carencia de la presencia y poder de Dios que sostiene el ministerio.

La Palabra de Dios nos enseña a estar fortalecidos en el Señor y en Su poder (Efe. 6:10-13). Isaías 40:31 dice que, aquellos que esperan en el Señor, renovarán sus fuerzas. Sin la oración ferviente privada y colectiva, los miembros de la congregación, se desgastarán rápidamente y no serán capaces de sostener la obra del reino.

  1. El conocimiento de Dios es superficial.

Oseas nos enseña a perseverar en conocer al Señor (Os. 6:3) y que Su pueblo es destruido por falta de conocimiento (Os. 4:6). Sin meditar regularmente en las Escrituras, y sin la comunicación con Dios, el conocimiento de Sus caminos será superficial y resultará en muchos problemas innecesarios en la iglesia. Moisés conocía los caminos de Dios, pero los hijos rebeldes de Israel, sólo conocían Sus actos (Sal. 103:7).

  1. Los miembros no se convierten en discípulos.

Nunca he visto a una persona capaz de sostener un verdadero celo por el Señor, sin una vida de oración robusta. Consecuentemente, es imposible producir discípulos reales en la iglesia, sin una oración corporativa efectiva y consistente. Tampoco he visto nunca a una persona que se aleje del Señor, manteniendo una vida de oración devota. Cuando llegan nuevos creyentes a la iglesi8a, no pueden saber cómo orar con meros estudios de la Biblia sobre la oración; tienen que participar en reuniones de oración, ya que “el espíritu de oración es tomado en lugar de enseñado.”

  1. No descubren los planes del enemigo.

Jesús dijo, “Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil” (Mat. 26:41). Desafortunadamente, Pedro estaba durmiendo mientras Jesús estaba orando en el jardín, lo que lo dejó sin preparación para la tentación, con respecto a su negación de Cristo. He encontrado que, muchas veces, en la oración corporativa, Dios nos pone carga para orar en contra de los planes del diablo, y hemos detenido muchos ataques. Una iglesia sin oración, es un blanco fácil para el engaño y la tentación satánica.

  1. Los líderes están construyendo en vano.

Jesús dijo que edificaría Su iglesia (Mat. 16). Cuando una iglesia no ora, no le da a Jesús la oportunidad de dirigirla, lo que la lleva a depender de su propio ingenio para edificarla. Sin embargo, a menos que el Señor construya la casa, el trabajo es en vano (Sal. 127).

  1. Existe una enorme brecha en la armadura de Dios.

Finalmente, Pablo el apóstol, dijo que un componente clave de la armadura de Dios, es que los santos perseveren continuamente en oración, el uno por el otro (Efe. 6:18). Una iglesia sin oración tiene una enorme brecha en su armadura, dejándola desprotegida durante los tiempos de ataque.

Vía: www.charismanews.com

Acerca de Toto Salcedo

Conductor del Programa "La Verdad" difundido por Xto TV de lunes a viernes a Hrs. 20:00 La Paz, Bolivia.

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