Mujer - Acoso - Cyber Bullying

Phil Cooke

No hay duda de que el internet ha traído al cristianismo muchas cosas maravillosas. Hoy tenemos educación en línea a disposición de prácticamente todo el mundo, las redes sociales que animan a la gente a apoyar grandes causas, y las herramientas de comunicación en línea que nos permiten conectarnos desde los cuatro confines de la tierra.

Pero, también se ha creado algo que creo, está desgarrando el tejido mismo de nuestra fe. Una cultura de ataque.

Es raro que pase un día sin que los sitios de noticias cristianas, el flujo de medios cristianos, y otras plataformas en la web, muestren algún cristiano “corrigiendo” a otro cristiano – y llamándoles por su nombre. Esto puede variar desde los argumentos sobre la música de adoración, a disputas teológicas, desacuerdos sobre estilos de ministerios, acusaciones de herejía, y el aluvión de críticas que ha crecido exponencialmente. Si bien hay teólogos calificados, pastores y otros líderes a quienes deberíamos respetar y escuchar, también hay un tsunami de teólogos de sillón, amargados ex miembros de iglesias, y aspirantes que están convencidos de que su crítica necesita ser compartida.

Además de sentirse cómodo “corrigiendo” a un hermano o hermana públicamente, cuando nunca hemos conocido a la persona, o saber un poco acerca del trasfondo de lo que estamos criticando, el culpable importante es la tecnología en sí misma. Con noticias 24/7, y un constante bombardeo de blogs y redes sociales, el internet nos arremete con una sobrecarga de información, y lo que puede ser peor, la facilidad de responder. Tan pronto como leemos algo que no nos gusta, todo lo que necesitamos es un clic para enviar una respuesta enojada, publicar un comentario caldeado, o escribir una opinión.

Soy tan culpable como cualquiera, y me ha tomado mucho tiempo aprender a no reaccionar inmediatamente, sólo porque puedo.

El internet nos ha dado la ilusión de intimidad. Leemos libros, artículos o sermones de alguien, o miramos sus videos en línea, y sentimos que los conocemos, así que ¿por qué no compartir lo que pensamos que está mal? Pero esa ilusión de intimidad es tan solo eso – una ilusión. Nos distrae del importante principio de llegar a ellos personalmente en primer lugar, y hacer el a veces difícil esfuerzo de mantener la privacidad y preservar la relación.

Pero entonces, una vez más, es demasiado fácil destrozarlos en línea, en frente de todos, y asunto terminado.

El internet es una poderosa herramienta, y si la utilizamos sabiamente, puede tener un impacto dramático para ayudarnos a inspirar y motivar a esta generación de creyentes, a compartir el mensaje de la cruz con esta cultura. Pero la elección es nuestra. Podemos usarla para edificar, o para derribar.

El escritor Jason Morehead lo pone de esta manera: “Las mismas preguntas deberían ser consideradas por todos nosotros: ¿Estamos usando la poderosa tecnología al alcance de nuestros propios dedos, para animar, esparcir compasión y paz, y crear una “sociedad con sentido”? O ¿Estamos usándola para sembrar semillas de discordia y odio, esparcir exageraciones e irreflexión y dar licencia a nuestro propio orgullo y avaricia?”

Esa es una muy buena pregunta…

Vía: Ministry Today Magazine

Acerca de Toto Salcedo

Conductor del Programa "La Verdad" difundido por Xto TV de lunes a viernes a Hrs. 20:00 La Paz, Bolivia.

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