Church-Pews-Hymnals

Joseph Mattera

He estado en incontables reuniones con líderes de iglesias, que están apasionados por ver un avivamiento en la nación, y/o en sus iglesias y comunidades.

Una vez, después de una reunión de oración nacional, un líder habló de la necesidad de la iglesia de orar por avivamiento. Yo levanté mi mano y le pregunté: “¿Con qué propósito queremos avivamiento?” Quedó estupefacto con esa simple pregunta y realmente no pudo contestarme.

He descubierto que, el avivamiento en sí mismo ¡nunca es suficiente!

Con avivamiento, queremos decir que Dios reavive a Su pueblo, restaurando su pasión y clamor por Él. Muchas más almas ganadas y una profunda personal oración, y más frecuente oración colectiva, a menudo acompañan esto, de modo que el avivamiento puede ser sostenible.

 Esto está bien y correcto, especialmente si tu iglesia local está muerta o tibia en relación a ganar almas, oración y su llamado a servir a Dios. Sin embargo, tan importante como todo esto es que, los creyentes necesitan entender el propósito por el cual quieren ese avivamiento. No es suficiente si todos deseamos que más almas lleguen a la iglesia. He dicho en muchas reuniones de pastores que, prepararnos y estudiar para el avivamiento, es tan importante como orar por avivamiento.

Las siguientes son las razones por las que el avivamiento no es suficiente:

  1. Las iglesias necesitan tener una amplia base en el liderazgo, para pastorear a los nuevos convertidos que llegan a la iglesia, o el orar por un avivamiento que traiga una multitud de almas, no sería práctico.

Por ejemplo, si la iglesia típica local añadiría solo 100 miembros en una semana, la mayoría de los pastores experimentaría un colapso nervioso, pues no serían capaces manejar esa cantidad de la noche a la mañana. Deuteronomio 7:22 nos enseña que Dios solo permitiría a los hijos de Israel que posean la Tierra Prometida, un poco a la vez, no sea que no fueran capaces de manejar toda la tierra y ésta sea invadida por bestias del campo. Por lo tanto, lo primero para prepararse para el avivamiento, es equipar a los santos para la obra del ministerio, de modo que la iglesia tenga la capacidad de manejar la afluencia de nuevos cristianos que necesitan ser alimentados y cuidados. Si no es así, sería como una madre dando a luz a un bebé, y luego ¡dejarlo solo para que se cuide a sí mismo!

  1. Un avivamiento necesita tener objetivos bíblicos.

Jesús nos enseñó a orar que venga Su reino y que Su voluntad se hecha en la tierra así como en el cielo (Mat. 6:9-11). Solo orar para que la iglesia tenga un avivamiento, sin tener un razón, ¡es una tontería! No es suficiente estar vivos; necesitamos tener un propósito para nuestras vidas y fe. Jesús nos dijo que, manifestar el reino de Dios sobre la tierra, es nuestro principal propósito de este lado del cielo. Es por eso que no llamó la sal de la tierra y la luz del mundo (Mat. 5:13-16).

Por lo tanto, necesitamos tener una reformación de la sociedad como una meta, junto con el avivamiento de la iglesia, o perderemos el propósito presente de la salvación. La salvación no se trata solo de ir al cielo; es establecer un reino como testimonio en la tierra, como parte de nuestro llamado para administrar el planeta, de acuerdo al Mandato Cultural (Gén. 1:27-28). Este mandato enmarca toda la Escritura, y nos da un entendimiento de la primera y segunda venida de Cristo, Su muerte y resurrección, el propósito de la iglesia y la razón global por la que Dios creó la humanidad. Cuando Jesús ordenó a la iglesia que “discipula las naciones” en Mateo 28:19, como el “segundo Adán” (1 Cor. 15:45), Él se refería a regresar al Mandato Cultural original de Génesis 1:28, en el cual, ¡Dios llamó a Su pueblo a llevar Su reino a todo ámbito del orden creado! Esto solamente, da el propósito al 100 por ciento de los creyentes, ya que, ¡le tomará a toda la iglesia, dirigir a la creación bajo Su señorío!

El avivamiento sin reformación, meramente llena los edificios de la iglesia, y solo reconoce a los obreros, a tiempo completo, y predicadores, como ministros en el reino. Verdaderamente, el avivamiento lleva a la gente a la iglesia, pero la reformación envía a la iglesia a la comunidad, para traer una transformación a la sociedad.

  1. Los avivamientos contemporáneos no cambiaron la cultura.

Los avivamientos del siglo 20, por lo general, solo tuvieron un efecto a corto plazo sobre la cultura, pues la mayoría de ellos, no alcanzaron a los guardias de la sociedad. Solo el 3 por ciento de la población, toma decisiones por el resto de una nación. Por lo tanto, a menos que se alcance a estos guardianes, continuaremos teniendo a multitudes recibiendo a Cristo, sin ver un cambio positivo en la cultura. En contraste, el Primer y Segundo Gran Aviviamiento de Wesley, Whitefield, y Finney, alcanzaron a muchos políticos, economistas y líderes culturales máximos de sus días, y resultaron cambiando el destino de naciones. Por ejemplo, el Primer Gran Avivamiento, ayudó al nacimiento de la Revolución Americana, y el Segundo fue el impulso para la abolición de la esclavitud en EE.UU.

  1. Los avivamientos deben incluir estándares éticos necesarios para una sociedad próspera.

Después de que los líderes máximos y líderes culturales emergentes son salvos en nuestras iglesias, tenemos que hacernos la pregunta: “¿A través de qué estándares dirigiremos nuestra nación?” El avivamiento típico solo trae personas a la iglesia, y les enseña las enseñanzas básicas de la salvación y la santidad personal, pero nunca trata con los problemas sistemáticos culturales como la política pública. El resultado es que, hemos recibido iglesias con miles de líderes cívicos cristianos (que asisten a esas iglesias) que dirigen sus comunidades y nación, ¡con un punto de vista humanista!

Verdaderamente, la Palabra de Dios, no solo trata con la conversión individual, pero también la conversión institucional. Por lo tanto, necesitamos un plan que incluya atraer multitudes y enseñar la visión bíblica, para aquellos líderes máximos emergentes y activos que asisten a nuestras iglesias locales. Solo enseñando al alcalde de una ciudad, o al gerente general de una corporación a ser lleno con el Espíritu Santo, y amar a sus esposas, ¡no es suficiente! Solo la  ley de Dios que se encuentra en los Diez Mandamientos y las 613 leyes cívicas – desempaquetadas específicamente en los profetas mayores y menores, y la literatura sabia de las Escrituras – realmente dan el estándar bíblico de ética, que pueden enmarcar las leyes de una nación. El Nuevo Testamento, modifica y, en algunos casos, quita las penalidades cívicas por romper algunas de estas leyes (por ejemplo: pecado sexual, rebelión en contra de los padres), pero nunca anula las leyes civiles y morales en principio. (De acuerdo a los libros del Nuevo Testamento de Hebreos y Gálatas, solo la ley ceremonial ha sido eliminada en Cristo).

Por lo tanto, es necesario que pastores y líderes de la comunidad, estudien la ley de Dios del Antiguo Testamento, como parte de su proceso de discipulado, o de lo contrario, no tendremos un estándar bíblico para la participación ciudadana, excepto leyes humanistas basadas en principios igualitarios y secularismo

 

Vía: Charisma Magazine

Acerca de Toto Salcedo

Conductor del Programa "La Verdad" difundido por Xto TV de lunes a viernes a Hrs. 20:00 La Paz, Bolivia.

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