Crown-of-crosses

Chuck Lawless

Como líderes cristianos, estamos llamados a servir a otros, incluso al ser completamente dependientes de Dios. Con demasiada frecuencia, sin embargo, un líder que una vez fue un siervo, erróneamente sufre la transición a ser el rey de su propio reino. Aquí, algunas señales de que un líder se ha convertido en el “rey.”

  1. Incluso si invita a discutirlo con los líderes de la iglesia, no cambia su manera de pensar. La “discusión” es solo de nombre, pues sus decisiones ya están tomadas.
  2. Ve a todos los demás como prescindibles. Si está preocupado porque se vayan los miembros de su iglesia, nunca lo sabrás. De hecho, él generalmente puede hiper espiritualizar las razones por las que otros se van.
  3. Rara vez, si es que alguna, se equivoca. Los reyes, de alguna manera, se convencen a sí mismos de que, nadie puede hacer las cosas tan bien como ellos. Todos los demás, todavía tienen algo que aprender.
  4. Los miembros de su personal, tienden a permanecer por un corto tiempo. Los reyes son buenos para reclutar fuertes miembros para el personal, pero no son buenos para mantener a los mejores de ellos. Los reyes quieren dependientes más que colaboradores.
  5. Rara vez permiten que otros prediquen. El púlpito se convierte en su plataforma, y rara vez, cede esa posición, incluso por un solo domingo. Está menos dispuesto a compartir ese espacio con oradores talentosos que pueda percibir como más que él.
  6. Trata a los demás como “objetos.” Eso es que, la gente se convierte en medios para un fin, herramientas para ayudarle a construir su reino, más que hermanos y hermanas en Cristo.
  7. Exige lealtad incuestionable. Incluso la más mínima señal de desacuerdo, es considerada rebelión.
  8. Expande su reino en líneas generales, pero no en profundidad. Después de todo, los reinos profundamente desarrollados requieren de un serio discipulado – y los genuinos discípulos reconocerían el problema con el estilo de liderazgo de un rey.
  9. A menudo, aquellos que lo conocen mejor, cuestionan su espiritualidad. Eso no es una sorpresa, sin embargo. Los reyes dependen de sí mismo, no de Dios.
  10. No considera la sucesión en el liderazgo. Puede que hable acerca de retirarse en algún momento, pero a menudo, es solo palabras. Los reyes no renuncian a su posición fácilmente.

No juzguemos al líder “rey” demasiado duramente, sin embargo, pues todos nosotros somos susceptibles a avanzar en esta dirección nada saludable. El orgullo es siempre una tentación para los líderes cristianos.

Vía: http://www.ministrytodaymag.com

Acerca de Toto Salcedo

Conductor del Programa "La Verdad" difundido por Xto TV de lunes a viernes a Hrs. 20:00 La Paz, Bolivia.

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