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Mickie WInborn

Tenemos que tomar un sinnúmero de decisiones, cada día. Lamentablemente, muchos de nosotros no buscamos la sabiduría de Dios. La gente en situaciones desesperadas, a menudo toma decisiones desesperadas.

Pero cuando tomamos decisiones que violan la Palabra de Dios, las consecuencias pueden ser graves. Las decisiones que no son sabias, pueden llevar a la destrucción de matrimonios, relaciones, familias, carreras, e incluso de la vida misma.

Algunas personas constantemente toman decisiones equivocadas basadas en sus sistemas de creencias erróneas, en lugar de la guía de Dios. Piensan que sus procesos para tomar la decisión están bajo su control privado. Pero en verdad, sus decisiones se convierten en pactos siniestros con el enemigo, con resultados negativos.

Un pacto siniestro es un acuerdo consciente o inconsciente, hecho con fuerzas de la oscuridad, que pueden guiar a la esclavitud, angustia, enfermedad o muerte. Este tipo de acuerdo es vinculante, y lo suficientemente fuerte para cambiar el curso de la vida de una persona.

Estos acuerdos subconscientes que existen en la mente y emociones, pueden afectar nuestros pensamientos y comportamiento, sin que estemos conscientes de ello. Las sugerencias y estrategias cuidadosamente ingeniadas por Satanás, están diseñadas para traer muerte, no solo a nuestros sueños sino también a nuestro cuerpo.

Los psiquiatras reconocen que podemos tomar decisiones y juicios inconscientes que traigan, ya sea deleite o desastre en nuestras vidas. Ellos llaman a estas “profecías auto-cumplidas” y deseos de muerte, que pueden abrir la puerta a un espíritu de muerte, en las vidas de las personas.

Pactos Siniestros Afectan Nuestra Salud

Un área en nuestra vida que estos pactos pueden afectar, es nuestra salud. Has escuchado a gente diciendo cosas como, “Todos los hombres en mi familia, murieron con ataques al corazón, así que probablemente, yo moriré así también.”

Los cristianos no son inmunes a aceptar esta mentira del enemigo. Si nuestros parientes sufren o incluso mueren de una enfermedad particular, puede que nos hagamos vulnerables a la sugestión de que, contraeremos la misma enfermedad.

Creer en nuestro corazón y decir con nuestra boca que puede que desarrollemos ciertas enfermedades, cumple un principio bíblico, de manera negativa. Desde nuestros corazones, hablamos lo que creemos que pasará; y, por lo tanto, tendremos lo que decimos (Marcos 11:24)

Satanás quiere robarnos la vida, así que usa la influencia de una maldición heredada, o una enfermedad genética, para persuadirnos a estar de acuerdo con sus mentiras, hablando y creyéndolas. Si permitimos esa clase de intromisión satánica para dominar nuestra vida mental, se hace fácil estar de acuerdo con nuestro enemigo mortal, aceptando la dolencia o enfermedad, como algo inevitable.

Cuando nos falta conocimiento de la Palabra de Dios o somos desobedientes a su verdad, somos como objetivos abiertos: Podemos ser golpeados por una de las balas del diablo y nunca saber lo que pasó.

Solo a través del entendimiento y la obediencia de las Escrituras, evitaremos ser engañados por el diablo. Jesús dijo que, sabiendo la verdad de Dios, la gente será libre. Esta es la voluntad de Dios para todos los hombres (Juan 8:32; 1 Tim. 2:3-4).

Es por esto que no debemos ignorar las trampas de Satanás. Debemos seguir el ejemplo de Jesús cuando fue tentado y contrarrestó la tentación con la Palabra de Dios (Mat. 4:5-11).

No podemos dejar que la ignorancia de la Biblia, la tradición religiosa o las falsas enseñanzas, nos hagan creer que no podemos ser engañados, haciendo un pacto que resulte en siniestros para nosotros mismos y nuestros seres amados. Si Satanás trató de convencer al Hijo de Dios para que esté de acuerdo con él en el desierto, podemos esperar que trate de engañarnos para que estemos de acuerdo con él, también.

Un Casi-Siniestro

Yo era ignorante de estas verdades cuando entré al hospital para una cirugía de rutina, años atrás. Al despertar de la anestesia, me sorprendí al ver a mi doctora parada al lado de mi cama.

Ella dijo: “Sra. Winborn, tiene cáncer de ovario. Las pruebas del laboratorio muestran que está en etapa terminal y ha hecho metástasis.”

“Sin embargo,” continuó, “hay una esperanza. Se llama tratamiento de oro, y consiste en insertar una radioisótopo en vivo a su cuerpo, lo que la hará temporalmente radioactiva.”

“Dado que este es un tratamiento bastante duro, será necesario darte tiempo entre cirugías para que se recupere. De lo contrario, Sra. Winborn, probablemente tenga menos de seis meses de vida.”

Al hundirse en mí este pronóstico sombrío, comencé a escuchar en mi espíritu: “No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar.” (1 Cor. 10:13)

Tenía mucho dolor físico y estaba peleando mentalmente para solucionar todo lo que estaba escuchando. Concluí que mi Padre Dios me sostendría a través de esta crisis, y estuve de acuerdo con el tratamiento.

Mientras tanto, mi familia y amigos me consolaron y oraron por mi plena recuperación. Congregaciones enteras se unieron en oración por mí.

En este tiempo, asistí a una reunión en la casa de mis amigos, donde el Rev. Kenneth E. Hagin estaba  ministrando. El Hno. Hagin profetizó acerca de mi condición y dijo, “Ella estará bien.”

Esta fue una extraordinaria palabra del Señor, considerando el pronóstico médico. Me aferré a estas palabras proféticas como alguien en un pozo, aferrándose a una cuerda, para su liberación.

Cuando llegó el momento de mi cirugía, un médico experto me administró el tratamiento del oro. El cuidado en el hospital fue excelente, y todo marchó bien.

De repente, nuevas pruebas revelaron tumores en ambos senos; el pronóstico no era bueno. Mi ginecóloga cristiana había hecho todo para ayudarme. Me di cuenta que mis días eran limitados; obviamente, el cáncer había seguido propagándose.

Pero realmente yo creí que Dios me sanaría. Tenía dos hijos muy jóvenes que criar.

Inesperadamente, comencé a escuchar palabras pronunciadas en mi oído izquierdo. La voz era de un mensajero demoníaco, que dijo, “Haz un pacto con Satanás, y puedes vivir.”

Nunca antes me había dado cuenta que un cristiano podía hacer un pacto con Satanás. Si hubiera obedecido esa voz, habría hecho un pacto consciente con el enemigo, mientras que la mayoría de la gente, se engaña haciendo pactos inconscientes con él.

Esta proposición se produjo en el momento cuando parecía que una oscura y última cortina estaba cayendo sobre mi vida. Desesperadamente, deseaba vivir. Sin embargo, a pesar de tantas oraciones y todos los buenos cuidados que había recibido, ¡la prueba se había intensificado!

No estaba confundida acerca de mi respuesta a la satánica proposición. Razoné: Satanás es un mentiroso. Jesucristo es la verdad. Me niego a la oferta de vida de Satanás. Confiaré en Jesucristo, quien es la vida. La confrontación había terminado, y dormí profundamente por primera vez en meses.

‘Sanidad Mental’ vs. Sanidad Divina

Después de eso, me llevaron a un servicio de milagros de Kathryn Kuhlman. Ella tenía a todos los asistentes a la gran reunión, orando por mí, e incluso personalmente, oró por mi sanidad. En ese momento, supe que el espíritu de temor, se fue.

Después de la reunión, todavía tenía tumores en mi pecho. Sin embargo, no temía morir.

El Espíritu Santo me siguió recordando las dos Escrituras: “Yo amo a los que me aman, Y me hallan los que temprano me buscan.” (Prov. 8:17); y “Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad.” (Lam. 3:22-23).

Obedeciendo al impulso del Espíritu Santo, me levanté temprano una mañana en mi hogar, y salí a la sala.

La casa estaba en silencio. La mañana estaba hermosa. El esposo y los hijos que tanto amo, estaban todavía durmiendo.

Me puse de rodillas, incliné la cabeza y dije: “Señor, Tus Palabras dicen que Tu fidelidad no falla, y que Tus misericordias son nuevas cada mañana. Señor, te pido que seas misericordioso conmigo y me dejes vivir para criar a los dos hijos que me has dado.”

Casi inmediatamente, Dios comenzó a abrir mi entendimiento a ciertos errores que había cometido. Me mostró que, sin darme cuenta, había contado con mis buenas obras como mérito para recibir especial atención de Él.

De inmediato, me arrepentí de este pecado, y mientras esperaba en silencio delante del Señor. Él me mostró que hay una línea muy fina entre la sanidad divina y la sanidad mental. La fuente de la sanidad divina es Jesucristo, pero la sanidad mental está usando la fuerza de tu propia voluntad, para hacer que algo pase a través de tu propia terquedad.

El cambio de tener fe en la obra terminada de Cristo a tener fe en mi propia habilidad, había sido tan sutil, que no era consciente de ello cuando ocurrió. El Espíritu de verdad tuvo que revelármelo.

Sana en un Instante

Ahora sabía cómo me había desviado del simple evangelio, y le pedí a Dios que me perdonara. Poco a poco, ¡una seguridad comenzó a llenar mi corazón, de que estaba sana del cáncer!

Poco después de esa experiencia, tuve biopsias de dos tumores. ¡No había ningún cáncer!

Quince meses más tarde, después de mucha oración y guía del Espíritu Santo, me sometí a una operación exploratoria, realizada por el doctor que me había realizado el tratamiento de oro. ¡No había cáncer! ¡Estaba sana!

Estoy totalmente convencida de que, la principal razón por la que mucha gente tiene una recurrencia de cáncer, es el temor que regresa. El espíritu maligno trabaja en el pensamiento de vida del paciente, hasta que él o ella finalmente ceden al temor del cáncer, y se convierte en víctima de nuevo.

A través de mis experiencias, he aprendido a resistir los pensamientos de temor de una recurrencia. He sido libre del cáncer por más de 30 años.

Cortando Lazos

Puedes romper todos los acuerdos que alguna vez hiciste con el enemigo – consciente o inconscientemente. En el nombre de Jesús, puedes ser completamente libre, de modo que los pactos siniestros no tengan poder sobre ti, a partir de este momento.

Satanás quiere mantenerte en la oscuridad en relación a cualquier área en tu alma donde has cedido a la tentación de estar de acuerdo con él. Ora al Padre Dios en el nombre de Jesucristo, y pídele que te revele cualquier pacto que has hecho con Satanás en tu vida.

Recibe la respuesta de Dios, y actúa en ella inmediatamente, pidiendo Su perdón (1 Juan 1:9). La voluntad de Dios para nosotros es que disfrutemos de vida abundante. Jesús dijo, “He venido de modo que puedan tener vida verdadera y eterna, más y mejor vida de lo que jamás soñaron” (Juan 10:10, MSG).

La mayoría de nosotros, sufrimos ocasionalmente ataques de emociones negativas como la autocompasión, temor, rechazo y amargura. El plan de Satanás es siempre engañar a través de esas emociones, para hacer que algo malo, parezca correcto.

No podemos evitar que estos ataques transitorios vengan a nuestros pensamientos. Pero del mismo modo que no dejamos que las aves que vuelan sobre nuestra cabeza, hagan un nido allí, tampoco tenemos que vivir con esas emociones negativas.

Jesús vino para hacerte libre, y puedes ser “verdaderamente libre” (Juan 8:36). Al llegar a entender las tácticas del diablo para engañarte para hacer pactos con él, puedes cortar su influencia maligna de tus pensamientos y decisiones, para siempre.

Vía: www.charismamag.com

Acerca de Toto Salcedo

Conductor del Programa "La Verdad" difundido por Xto TV de lunes a viernes a Hrs. 20:00 La Paz, Bolivia.

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