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Lee Grady

Hace seis meses comencé un plan serio para ponerme en forma. Había ganado peso, y estaba viendo a tipos de mi edad ganando kilos también. Ya que tengo algunos grandes sueños que me tomarán muchos años más alcanzar, necesito estar saludable y en condiciones para viajar. Así que, hablé con algunos amigos acerca de sus rutinas, me uní a un gimnasio y cambié mis hábitos alimenticios.

El duro trabajo está dando sus frutos. No solo he perdido peso y ganado musculatura, sino que he aprendido algunas valiosas lecciones espirituales en el proceso. ¡Dios me habla incluso mientras estoy haciendo planchas, abdominales y prensa! Aquí están las 10 lecciones que he aprendido, que te ayudarán a ponerte en forma, tanto física como espiritualmente.

  1. Tu DIETA hace toda la diferencia. Si no comes correctamente, ninguna rutina de ejercicio te beneficiará. Algunas personas se hablan a sí mismos, en la creencia que si corren en la trotadora por 30 minutos, pueden atascarse de helado, hamburguesas o Doritos. ¡Buena suerte con eso! SI quieres perder peso y añadir músculo, debes cortar con los carbohidratos vacíos, y comer más proteína y energía. El apóstol Pablo reprendió a los corintios porque querían “leche” espiritual, en lugar de “alimento sólido” (1 Cor. 3:1-2). No crecerás espiritualmente a menos que dejes de lado la superficialidad espiritual, y comiences a comer la carne de la Palabra. El estudio de la Biblia es un trabajo duro, pero cuando vayas adentrándote en sus profundidades, lograrás la revelación del Espíritu Santo.
  1. Desarrolla un PLAN para el crecimiento – y síguelo. Si te ejercitas desordenadamente, los resultados serán mínimos. Lo mismo ocurre acerca del discipulado. Algunos cristianos están deambulando por cualquier viento de doctrina, o toda ola de enseñanza de moda, porque no tienen una meta. Pero el apóstol Pablo estaba enfocado. Dijo, “prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús” (Fil. 3:14). Tu meta debería ser conocer a Jesús y hacer que otros lo conozcan. No te distraigas.
  2. Para que el músculo crezca, debes RESISTIR. Cuando levanto una pesa de 15 kilos, o hago flexiones de brazos, estoy utilizando el peso de mi propio cuerpo para crear resistencia. La tensión causada por la resistencia, llamada hipertrofia, hace que las fibras del músculo, se expandan. La sensación de “ardor” que sientes después de cada ejercicio, es evidencia de que tu músculo está creciendo. Lo mismo pasa en el espíritu. Si resistes la tentación, crecerás espiritualmente, aun cuando pueda doler. Pero si cedes a la tentación, quedarás espiritualmente flácido y débil.
  3. ¡Los ABDOMINALES (el centro) son vitales! Los mejores instructores te dirán que, nunca estarás verdaderamente en forma, si no prestas atención a los músculos abdominales. Puede que odies hacer planchas o abdominales, pero un centro sano es el fundamento de un buen físico. Lo mismo ocurre espiritualmente. El centro de un cristiano está en su vida de oración. Descuida la oración y perderás tu poder. El secreto de la vida espiritual de Pablo está en 1 Tesalonicenses 5:17: “Orad sin cesar.”
  4. Nunca progresarás si no eres CONSISTENTE. Debido a que viajo mucho, no puedo ir siempre al gimnasio. Así que encontré una rutina que puedo usar, sin importar donde esté. Todo lo que necesito es el suelo, una silla y algunas cuerdas de goma para ejercitarme, y puedo entrenar por una hora, usando solo el peso del cuerpo. Pero tener este plan es inútil si no lo hago cuatro veces a la semana. Mientras más consistente soy, veré más resultados. No renuncies. ¡El que persevere hasta el fin será salvo!
  5. VARÍA tu rutina de ejercicios. Nuestro cuerpo es como una computadora, y puede acostumbrarse a una rutina, si hacemos los mismos ejercicios semana tras semana. Los entrenadores recomiendan que “sorprendas” a tu cuerpo, mezclando ejercicios. Deberías hacer lo mismo en tu entrenamiento espiritual. No quedes atrapado en una rutina religiosa. Canta una “nueva canción” al Señor. Se abierto a las cosas nuevas que Él quiere enseñarte.
  6. Harás más progresos si tienes un ENTRENADOR. Cuando decidí comenzar mi rutina, le pedí a un amigo de Sud África, llamado Jabin, que me idee un plan para mí. Jabin es un atleta que sabe mucho acerca del entrenamiento que hago. Él no solo hizo un plan, sino que me mostró cómo hacer cada ejercicio. Muchos cristianos están tratando de convertirse en discípulos por su cuenta, sin un mentor. Jesús nos mostró el modelo de discipulado; Él invirtió en Sus seguidores, y luego los comisionó a entrenar a otros. Crecerás espiritualmente, si tienes a alguien que te ayude.
  1. DOS son mejor que uno. No siempre consigo ejercitar con un compañero de gimnasio, pero cuando lo encuentro, tengo un mejor entrenamiento, con mejores resultados. Trabajo mejor cuando alguien está allí para animarme. Lo mismo ocurre en tu caminar con Dios. Muchos de nosotros tratamos de vivir la vida cristiana, solos, sin embargo, Jesús envió a Sus discípulos de dos en dos. Todo David necesita un Jonathan para alcanzar su máximo potencial. Tener un amigo para “observarte” es una manera segura de crecer como discípulo.
  2. El entrenamiento requiere DESCANSO. Una de las primeras cosas que mi amigo Jabin me enseñó acerca del levantamiento de pesas fue la importancia de descansar entre repeticiones. Los músculos no crecerán si los fuerzas incesantemente, sin pausas. El descanso es un principio espiritual que fue programado en nuestro mundo, cuando Dios descansó el séptimo día. Algunas personas piensan que pueden salir adelante, trabajando 24/7, pero el trabajo sin descanso solo conduce al agotamiento. En tu vida espiritual, toma el tiempo necesario para parar, relajarte, y reflexionar sobre la bondad de Dios.
  3. Dios puede usar el FRACASO para ayudarte a crecer. Tengo otro entrenador físico, un pastor llamado Mark, quien me animó a usar el principio del “fracaso” en mi levantamiento de pesas. Me enseñó que, en mi última serie de cada ejercicio, debería mantener la elevación hasta que no pueda más. “Levantar hasta fallar” aumenta el flujo de sangre al músculo, e incrementa el crecimiento muscular. ¡También te hará sudar!

La vieja consigna del gimnasio, “Sin dolor, no hay ganancia,” también es una verdad espiritual. Eclesiastés 9:10 dice, “Todo lo que te viniere a la mano para hacer, hazlo según tus fuerzas.” No seas poco entusiasta para servir al Señor. Pon toda tu energía en lo que Él te ha llamado a hacer, y cosecharás bendiciones

Vía: Charisma Magazine

Acerca de Toto Salcedo

Conductor del Programa "La Verdad" difundido por Xto TV de lunes a viernes a Hrs. 20:00 La Paz, Bolivia.

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