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depression devastated young man hiding his face

Lee Grady

He pasado la última semana sentado junto a la cama de mi padre, en un hospital en Georgia. Se cayó mientras hacía trabajos de jardinería (ningún hombre de 89 años de edad debería estar recortando la maleza), y se golpeó la cabeza en el hormigón, detrás de su casa. Tiene una costilla fracturada, 12 puntos en la parte posterior de la cabeza y dos hematomas en el cerebro.

Después de una semana, todavía no tiene idea de dónde está.

El lunes, dijo mi nombre. El martes, cuando le pregunté el nombre de su iglesia, respondió correctamente. Pero cuando una enfermera le preguntó quién era yo, le dijo que era su nieto.

No sabemos lo que le depara mañana a mi papá, o el mes siguiente. Cientos de personas están orando por su sanidad, y hay señales que sus habilidades motoras y la función del cerebro, están alineándose nuevamente, de manera lenta. Pero ya sea que salga de esto y regrese a conducir su automóvil, o termine en meses de rehabilitación, o muera, he tenido que enfrentar la realidad de que todos envejecemos, la vida es terriblemente frágil y la muerte es inevitable.

No hacemos un buen trabajo cuando se trata de preparar a la gente para la muerte. Nunca tuve una clase se eso en la escuela. Rara vez incluso se habla de ello en la iglesia, hasta que alguien tiene un funeral. Es fácil desarrollar una noción de que la vida sigue y que nunca se va a envejecer.

Sin embargo, la Biblia no ignora el tema de la muerte. En Génesis, la palabra “muerte,” “morir” o “muerto,” aparece 68 veces. Esto nos recuerda: “Y Adán murió,” “Y Abraham murió,” “E Isaac murió.” Todo un capítulo, Génesis 23, está dedicado a la muerte y sepultura de Sara. Y así sigue. La muerte es un espectro frío y aburrido, una parte innegable de nuestra existencia en este lado de la eternidad.

El rey David habló acerca de caminar “en el valle de sombre de muerte” (Sal. 23:4a). Él pudo escribir esas palabras pues enfrentaba la crisis de la vida y la muerte, regularmente. Solo aquellos que han perdido un ser amado, o han cuidado a una persona enferma, saben cuán tangible es realmente esa sombre de muerte. Pesa sobre nosotros como una espesa niebla. Nos hace sentir perdidos y solos.

He sentido esa niebla la pasada semana. La sentí cuando tuve que contener a mi papá de sacarse el tubo intravenoso. La sentí cuando le hice una simple pregunta y recibí su mirada vacía. La sentí cuando escuché a otro paciente gritar de dolor.

Sin embargo, David fue sostenido en ese tiempo oscuro. No fue vencido. Escribió: Aunque ande en valle de sombra de muerte, No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo.” (v. 4). Tenemos la promesa de Su presencia, no importa lo que esté pasando a nuestro alrededor.

Si estás andando en el valle justo ahora, debido a la muerte, accidente, condición médica grave, crisis financiera, la pérdida de un empleo, o cualquier otra tragedia, párate sobre las inamovibles promesas de Dios, y deja que Sus palabras traigan seguridad a tu alma. Estas cuatro promesas, han significado muchísimo para mí, durante estos últimos días:

Nahúm 1:7 dice, “Jehová es bueno, fortaleza en el día de la angustia; y conoce a los que en él confían.”

“Dios es bueno, todo el tiempo,” se ha convertido en un cliché religioso. Pero es una poderosa verdad, si dejas que las palabras penetren. Cuando atravesamos tiempos oscuros, somos tentados a dudar de la bondad de Dios. No dejes que el diablo acuse a Dios de abandonarte; corre a los brazos poderosos de Dios, y déjale recordarte Su fiel cuidado.

Juan 16:33 dice, “Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.”

No importa lo que el mundo te depare. Jesús dijo que enfrentaríamos pruebas, pero esas palabras son seguidas de una coma, no un punto. Él nos llama a enfrentar nuestras dificultades con fe. Él ya ha vencido todo posible problema que pudiéramos enfrentar. Saber esto, te dará paz sobrenatural.

Filipenses 4:6-7 dice, “Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.”

Cuando enfrentamos una crisis, nuestra primera reacción es preocuparnos. Pero el antídoto a la preocupación es la oración. Comparte tus miedos y pensamientos ansiosos con Jesús, y deja que Su paz los invalide. Su paz, te protegerá de la oscuridad de la desesperación.

Juan 11:25-26 dice, “Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente.” Esta es la fuente máxima de todo nuestro gozo.

La muerte no es el definitiva cuando la persona que muere, es un cristiano. Jesús quitó el aguijón de la muerte; ha sido devorada en la victoria final de Cristo. No dejes que la muerte o la amenaza de muerte, te robe tu esperanza.

Deja que las promesas de Dios te guíen, como señales de luz a través del oscuro valle. El futuro es brillante al otro lado.

Vía: Charisma Magazine

Acerca de Toto Salcedo

Conductor del Programa "La Verdad" difundido por Xto TV de lunes a viernes a Hrs. 20:00 La Paz, Bolivia.

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