Maxwell

Imagínate a ti mismo dentro de un cine lleno de gente. Tienes tus palomitas y refrescos, y ya estás acomodado en tu asiento, para disfrutar una nueva película de suspenso. Después que comienza la película, disfrutas cómo la historia despega y comienza a entretejerse. Luego, alrededor de la mitad de la película, la tensión aumenta. El personaje principal no deja de cometer todo tipo de tontos errores, que nadie en su sentido común, cometería.

De repente, cuando el héroe tiene la intención de abrir una puerta que tú sabes que no debería, no puedes soportarlo más. Antes de siquiera pensarlo, gritas:

“¡NO ENTRES ALLÍ!”

Bienvenido a dirigir desde adentro.

Durante las siguientes publicaciones, voy a compartir contigo, algunas ideas sobre dirigir desde el centro de una organización. Piensa en ello como un curso de actualización de mi libro El Líder 360°.

Esta semana, quiero hablar contigo acerca del desafío de dirigir – de influenciar a la gente que está encima de ti, en tu organización. Para empezar, déjame recordarte que, todos tienen influencia; no importa quién eres, no importa dónde sirves, no importa qué haces, tienes influencia con la gente que te rodea. Tú construyes esta influencia con tu carácter, tus acciones, y tu disposición para añadir valor a otros.

A pesar de que, puede que tengas una posición de influencia, estás en posición para  influenciar. Eso te hace un líder.

Sin embargo, puede haber momentos cuando no te sientas particularmente influyente – momentos cuando sientes que simplemente no eres parte de un todo. Esos son los momentos cuando te sientes tentado a creer que tu voz no importa, tus opiniones no cuentan, tus ideas no son bienvenidas a la mesa. Puede que incluso, sirvas bajo un líder que no entiende que, los mejores equipos encuentran y desarrollan líderes desde dentro.

Si te encuentras en tal punto, quiero que sepas algo: todavía estás en una posición para hacer mucho bien por tu organización.

Ahora, esto no significa que simplemente deberías caminar hacia la oficina de tu jefe, y hacerle una gran escena. Ni necesitas pasar por encima de su cabeza para llegar a alguien aún más alto en nivel. Significa que, puedes simple y efectivamente, hacer una diferencia, aprendiendo a dirigir a los de arriba. Puedes aprender a dirigir a tu líder.

En el libro El Líder 360° dedico una sección completa a los desafíos y principios de dirigir a los de arriba. Muchos de ellos tienen que ver con conocerte a ti mismo y asegurarte de ser una persona de carácter – una persona digan de seguir o escuchar. Cuando tu carácter es sólido y tu trabajo es así mismo, entonces tienen un gran fundamente para dirigir a tu líder, efectivamente.

Pero la batalla más grande para la mayoría de las personas cuando se trata de dirigir a los de arriba, es el tiempo. Saber cuándo presionar y cuándo hacer una pausa, es una gran parte de dirigir bien a tu líder.

Cuándo impulsar

Habrá ocasiones en las que será necesario acercarte a tu jefe e impulsarlo. No es raro descubrir que tienes información que tu jefe necesita saber, pero no la sabe. Lo creas o no, la visión no necesariamente se hace más clara, mientras más alto estás en la escalera de la corporación. Cuando te encuentras viendo cosas que no jefe no está viendo, generalmente necesitas hablarlas. Mi hermano Larry siempre pide a su personal que le diga cuando están viendo una gran oportunidad o un gran problema, pues Larry está consciente de que, no siempre estará en posición de verlo.

Tu jefe puede no estar abierto a la retroalimentación como mi hermano, pero los líderes sabios quieren saber cuándo se están perdiendo de algo que deberían estar viendo. Piensa acerca del temperamento de tu jefe, y su percepción de ti; esto te dará una idea de cómo es mejor proceder, cuando sientas que está perdiendo una parte importante de la pintura.  Cómo presiones, hará la gran diferencia. Si tu sientes que una declaración directa no será bien recibida, considera hacer muchas preguntas específicas. A menudo, la mejor manera de influenciar a alguien es a través de empujarlo suavemente para que reconozca algo por su cuenta.

Empujar es especialmente necesario cuando el tiempo es la esencia; hay ocasiones cuando tú y la organización simplemente no puedan permitirse el lujo de dejar que tu jefe “resuelva las cosas” de la manera difícil. En esos momentos, necesitas hablar y aprovechar el momento.

Cuándo hacer una pausa

El liderazgo no siempre se trata de impulsar hacia adelante; muchas veces, es necesario presionar para hacer una pausa. Cuando estás aprendiendo a dirigir a los de arriba, piensa en ti mismo como un meteorólogo organizacional; necesitas convertirte en experto de la lectura de la atmósfera de la oficina.

Leer la atmósfera, significa prestar atención tanto a las otras personas como a ti mismo. Es más fácil prestar atención a otros. Por ejemplo, si tu jefe está gritando cuando llegas en la mañana, no es el momento más sabio para irrumpir y dar malas noticias, o lanzar una nueva idea. Del mismo modo, si el resto del equipo parece estar tenso o atravesando un mal momento, necesitas ser sensible a cómo eso puede impactar la respuesta de tu jefe, a tus sugerencias.

Pero, en realidad, la persona más importante que necesitas leer, es a ti mismo. Cuando estás pensando acerca de dirigir, pero no estás seguro si el tiempo es el correcto, hazte estas preguntas acerca de tus motivaciones:

  • ¿Esto beneficiará a alguien más, o solo a mí?
  • ¿Es mi objetivo comunicarme con mi líder, o es obligarle a ver las cosas a mi manera?
  • ¿Tengo parte en el riesgo, o es mi líder el que carga con todo?
  • ¿Es realmente el momento adecuado, o solo es adecuado para mí?
  • ¿Estoy pidiendo demasiado?

Si las respuestas a tus preguntas apuntan a ti, entonces, es una buena idea golpear el botón de la pausa, y reexaminar las cosas. Toma el tiempo para reagruparte, para asegurarte de que, tu sugerencia, crea una victoria para tu jefe y la organización.

Dirigiendo a los de arriba, puede parecer un gran reto, pero es posible. Al examinarte a ti mismo, tu jefe, y el tiempo, pueden a menudo descubrir una manera de ser una positiva influencia. Toda organización, necesita gente que esté dispuesta a usar su influencia y dirigir cuando sea necesaria. Ningún líder, a ningún nivel, quiere ser el alma pobre que abre la puerta para enfrentar al monstruo – ¡especialmente cuando alguien pudo haberle advertido acerca de lo que estaba al otro lado! No temas hablar y hablar en voz alta, cuando sea necesario. Solo asegúrate de que te has tomado el tiempo para evaluar si necesitas presionar hacia adelante o presionar la pausa.

Vía: http://www.johnmaxwell.com/blog

Acerca de Toto Salcedo

Conductor del Programa "La Verdad" difundido por Xto TV de lunes a viernes a Hrs. 20:00 La Paz, Bolivia.

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