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Dr. Michael Brown

Considera este escenario. Un hombre casado y padre, anuncia que está abandonando a su esposa e hijos, a fin de ser “fiel a sí mismo.” Ha encontrado otro amor, el más genuino que ha conocido, y ya se ha ido a vivir con su nueva amante.

¿Cómo reaccionaría la sociedad con él?

“Usted, señor, es un adúltero infiel y desleal. Debería avergonzarse de sí mismo, por dejar a su esposa e hijos por otra mujer.”

Él responde, “Pero no es por otra mujer. Es por otro hombre. Soy homosexual y he llegado a un acuerdo con mi identidad. No voy a seguir con la farsa por más tiempo, y estoy orgulloso de mi decisión.”

¿Cómo reacciona la sociedad entonces?

“Usted, señor, es un héroe valiente. Ha dado un ejemplo para que otros lo sigan, y debería ser elogiado por su valentía e integridad.”

Entonces, si cometes adulterio y abandonas a tu familia por deseos heterosexuales, eres un ser humano despreciable. Pero si lo hacer por deseos homosexuales, eres un héroe, un campeón. Incluso, te conviertes en una celebridad internacional, aunque no sin alguna controversia.

Solo pregúntale a Jim McGreevey, el ex gobernador de New Jersey. Newsweek llamó a su libro, The Confession (La Confesión), en el cual relata su propia historia, “Un libro de memorias sorprendentemente franco… valiente y poderoso.”

Si Bill Clinton hubiera dejado a Hillary Clinton, encontrando su verdadero amor en Monica Lewinsky, y hubiera escrito un libro acerca de ello, ¿crees que su historia habría sido alabada con palabras similares?

Soy muy consciente de que, en algunos casos, la esposa es profundamente comprensiva con las luchas de su esposo, reconociendo que su cónyuge estaba peleando con demonios internos, y estaba avergonzado por su incapacidad de satisfacer a su esposa.

Los activistas LGBT también nos dirían que, si la sociedad no hubiera obligado a los homosexuales a encerrarse en el armario, estos nunca habrían estado bajo la presión de casarse con mujeres en primer lugar.

Y yo solo puedo imaginar la sensación de alivio emocional que experimentaron cuando finalmente “salieron.”

Pero ninguno de estos, cambia los hechos: 1) Ellos rompieron los votos matrimoniales que hicieron; 2) muchos de ellos tenían matrimonios que estaban funcionando bien antes de que salieran; 3) en última instancia, pusieron sus propias necesidades por sobre las que sus cónyuges e hijos; 4) no calcularon (y no podían hacerlo), los efectos a largo plazo de su decisión, sobre sus familias; 5) en muchos casos, fueron infieles mientras estaban casados, y fue su relación con otro hombre lo que causó que salieran.

¿Cómo es cualquier de estas cosas, dignas de elogio y alabanza? ¿Dónde está la valentía en ellas, por no mencionar la integridad? ¿Por qué, la homosexualidad, de algún modo, va de la inmoralidad a la moralidad? Y ¿por qué, si estás profesando el cristianismo, terminas en una entrevista en The View?

Una vez leí la historia de un judío ortodoxo que estaba entrenando para ser un rabino, cuando se dio cuenta que, para su pesar, no se sentía sexualmente atraído a las mujeres. Entonces, mientras viajaba en el metro de la ciudad de New York, se encontró intensamente atraído hacia otro hombre, teniendo sexo con ese extraño, ese mismo día.

Sin embargo, cuando relata esta historia, la que solo puede ser condenada como inmoral por todas las ramas del judaísmo ortodoxo, él no dice ni una sola palabra negativa. No pronuncia ni una sola sílaba de, “Esto, por supuesto, fue un acto terriblemente malo, ya que el sexo fuera del matrimonio es prohibido, particularmente con el mismo sexo.”

No, este fue su día de descubrimiento, de reconocer que era gay. El acto inmoral de fornicación, ahora se convertía en parte de su proceso positivo de auto – descubrimiento. (He escuchado historias similares escritas por ministros “cristianos homosexuales”).

Hoy en día, el activismo LGBT ha añadido otro giro a la historia, no solo cambiando las reglas de la moralidad, sino también de equidad.

Considera este escenario. Una atleta femenina de la secundaria, altamente condecorada, se encuentra en ventaja injusta sobre sus compañeras, debido a que no están compitiendo en un terreno llano. ¿Cómo vería la sociedad, sus logros?

“Deberías avergonzarte por tomar suplementos, o romper las reglas, o hacer lo que sea para ganar. Esto es muy injusto para las otras chicas, y deberías devolver tus medallas.”

Ella responde, “Pero soy transexual.”

¿Cómo reacciona la sociedad ahora?

“¡Lamentamos haberte criticado! El hecho de que eres biológicamente hombre, no debería ser usado en tu contra, cuando compites con otras chicas. Y si ellas tienen un problema con eso, son solo un montón de transfóbicas inseguras.”

La trágica ironía de esto es que la administración Obama está ahora amenazando a las escuelas, con la pérdida de fondos del gobierno, si no abrazan las demandas del activismo transgénero, citando la supuesta violación al Título IX.

Sin embargo, uno de los principales propósitos del Título IX era, asegurar las iguales oportunidades para mujeres estudiantes atletas. Después de todo, en promedio, los hombres tienen una ventaja biológica sobre las mujeres, cuando se trata de competición atlética, debido a lo cual, las protecciones del Título IX, tienen perfecto sentido – que es, perfecto sentido a menos que estemos hablando de estudiantes identificados como transgéneros, en cuyo caso, las reglas de equidad salen por la ventana.

Entonces, ¿qué pasaría si tu hija está ahora compitiendo en la escuela, por una beca deportiva, con el hijo de otra persona?

Y ¿qué pasaría si el equipo de softball de las niñas ahora pierde constantemente contra su archirrival, debido a que su nuevo jugador estrella es un hombre biológicamente?

Y ya que estamos aprendiendo, ¿qué pasa si tus hijas adolescentes están terriblemente molestas por la presencia de un muchacho físicamente, en sus vestidores y duchas?

El único problema es que, el estudiante identificado como transgénero, se siente seguro y afirmado, independientemente de cómo esto afecta a todos los demás.

Como aconsejó infamemente el Charlotte Observer, solo tendrán que superar su “malestar” al ver a varones en sus vestidores.

Demás está decir que, cuando se trata de matrimonios afectados por problemas transexuales, los estándares normales desaparecen también. Por lo tanto, el hombre que rompe el corazón de su esposa después de décadas de matrimonio, y destruye su relación con sus hijos, se considera un valiente héroe si lo hizo porque, según él dice, no pudo más vivir como un hombre y tenía que identificarse como una mujer.

Todo esto es parte de una narrativa social más amplia en la que las libertades de expresión, religión y consciencia, están constantemente vencidas por los “derechos” homosexuales y transgéneros.

¿Debería sorprendernos que lo malo se ha convertido ahora en lo bueno, y lo injusto ahora es justo, todo en el nombre del activismo LGBT?

Vía: Charisma Magazine

Acerca de Toto Salcedo

Conductor del Programa "La Verdad" difundido por Xto TV de lunes a viernes a Hrs. 20:00 La Paz, Bolivia.

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