Numero 10

Erin Davis

¿Eres una persona que acostumbra hacer resoluciones en Año Nuevo? Yo no.

Con los años, he encontrado en la tradición de prometer cambios al principio del Año Nuevo, un ejercicio decepcionante. Todos los años, mis dietas fallan, mis hábitos siguen igual, y mis resoluciones para hacer las cosas de manera diferente, fracasan. Tal vez, es porque me he estado enfocando en las cosas equivocadas.

No hay nada malo en tomar la decisión de ser más saludable o tratar nuevas cosas al principio del año. Pero este año, me estoy sintiendo motivada para hacer cambios que verdaderamente importan. Quiero lo mismo para ti.

Mientras pienso en ti y lo que espero para ti, mis pensamientos van y vienen hacia el impacto de la verdad de Dios. La mayoría de llega a esta publicación porque han sido expuestos a la verdad de Dios de alguna manera. Pero si eres como yo, hay evidencia en tu vida de que esa verdad no ha transformado verdaderamente la manera en que vives.

Hay una diferencia entre conocer la verdad de Dios, y abrazarla completamente. No puedo imaginar las formas en que nuestras vidas serían cambiadas si escogemos creer lo que Dios dice en Su Palabra, y permitir que esa verdad transforme cómo vivimos. Es aún más emocionante para mí, imaginar el impacto que tendríamos en otras mujeres, conociendo la verdad de Dios, creyendo en ella, y poniéndola en acción. Ese pensamiento me estremece.

Voy a ayudarte a empezar. Tu trabajo es identificar las áreas de tu vida que están en necesidad de una dosis de la verdad de Dios, y de poner esa verdad a trabajar.

¿Listo? ¡Elijamos la verdad, juntos!

1.  Alabaré a Dios en los buenos días y en los malos también.

“Bueno eres tú, y bienhechor” (Salmos 119:68a).

Cuando todo va bien, es fácil creer que Dios es bueno y alabarle por eso. Pero cuando la vida se pone dura, estamos tentados a cuestionar la bondad de Dios, y “olvidar” alabarle. Cuando tu vida se complica, puede escoger creer la Palabra de Dios, en lugar de confiar en tus emociones, y alaba a Dios en toda circunstancia.

2.  Viviré siendo profundamente amado.

“Jehová se manifestó a mí hace ya mucho tiempo, diciendo: Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia.” (Jeremias 31:3)

No sentirse amado puede tener un enorme impacto en la manera en que vivimos. Específicamente, creyendo la mentira de que a nadie le importas, puede llevarte a la depresión, ansiedad y comportamiento destructivo. La verdad es que eres profundamente amado por Dios. Si crees que el amor de Dios es real y lo recibes, éste transformará tu vida.

3.  Prestaré menos atención a lo que otros piensan de mí.

“Según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado.” (Efesios 1:4-6)

Cuando un amigo, compañero de trabajo o ser querido nos rechaza, es fácil dejar que eso, derribe nuestro mundo. Es también fácil, quedar atrapado en tratar de complacer a la gente que nos rodea, a fin de evitar ese rechazo. Pero la verdad de Dios es que Él te escogió y te amo lo suficiente, para adoptarte en Su familia. Escoger abrazar esa verdad, provee la perspectiva que necesitamos para estar menos preocupados acerca de lo que otros piensan.

4.  No usaré otras cosas para hacerme sentir bien.

“El Señor es mi pastor; nada me faltará” (Salmos 23:1)

Dios es suficiente para satisfacer tus necesidades. Si lo tienes a Él, tienes todo lo que necesitas. Creer esta verdad, te permite dejar de tratar de sentirte mejor, teniendo lo correcto. Ya tienes lo que necesitas.

5.  Haré lo que sea para vencer un hábito pecaminoso.

“Sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado. Porque el que ha muerto, ha sido justificado del pecado.” (Romanos 6:6-7)

La verdad de Dios es que no tienes que pecar, y cada patrón pecaminoso en tu vida puede ser vencido por el poder de Cristo viviendo en ti. Eso no significa que vencer el pecado no tome trabajo a menudo. Puede que necesites confesarlo a un amigo cristiano o pastor, buscar a alguien a quien puedas rendir cuentas, o quitar un hábito o relación, que se ha convertido en piedra de tropieza, a fin de detener un hábito pecaminosos en tu vida. Pero la Palabra de Dios promete que puedes recibir la libertad. Creer esa verdad, y luego haz lo que sea necesario para quitarlo.

6.  Abrazaré un reto del tamaño de Dios.

“Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Filipenses 4:13)

Dios no te ha mandado a hacer nada que Él no te de la gracia para hacerlo. Eso significa, por ejemplo, que:

No hay nadie a quien no puedas amar (Mateo 5:44)

Puedes dar gracias en todo (1 Tesalonicenses 5:18)

No hay nadie a quien no puedas perdonar (Marcos 11:25)

Puedes ser sexualmente puro (1 Tesalonicenses 4:3-4)

7.  Aceptaré la responsabilidad de mis acciones.

“El alma que pecare, esa morirá; el hijo no llevará el pecado del padre, ni el padre llevará el pecado del hijo; la justicia del justo será sobre él, y la impiedad del impío será sobre él.” (Ezequiel 18:20)

Eres responsable delante de Dios por tu comportamiento, respuestas y elecciones. Puede que no seas capaz de controlar las cosas que te ocurren, pero puedes controlar cómo respondes a las cosas que Dios permite que lleguen a tu vida. Elegir dejar de culpar a otros por los patrones negativos en tu vida, y asumir la responsabilidad personal por tus propias decisiones, te liberará para obedecer a Dios, al margen de tus circunstancias.

8.  Me ocuparé más de mi santidad que de mi felicidad.

“Porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo.” (1 Pedro 1:16)

Jesús no murió para que pudiéramos vivir una vida para nosotros mismos y nuestro propio placer, sino para que pudiéramos ser libres de vivir una vida que le agrade a Él. Complacerle, requerirá sacrificios algunas veces. Pero cualquier sacrificio que hagamos es temporal y no puede compararse con el gozo y satisfacción que tendremos en la eternidad. Solo a través de buscar ser santo, podemos experimentar la verdadera felicidad.

9.  Añadiré alabanza, agradecimiento, atención y confesión a mi vida de oración.

“Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo.” (Romanos 8:29a)

Dios está más preocupado por cambiarte y glorificarse, que por resolver tus problemas. Con esa verdad en mente, una vida de oración balanceada, debería incluir más que solo pedir a Dios que arregle tus problemas. Trabaja en construir una relación con Dios, que no esté estrictamente enfocada en pedirle que cambie tus circunstancias.

10.  Me enfocaré más en Jesús y menos en mí mismo.

“Es necesario que él crezca, pero que yo mengüe” (Juan 3:30)

La verdad es que no se trata de ti; todo se trata de Él. El mundo no fue creado para girar en torno a ti. Fue creado en torno a Cristo. Busca cada oportunidad para hacer que tu vida sirva más a Jesús, y atraiga a otros a Él.

Vía: Charisma Magazine

Acerca de Toto Salcedo

Conductor del Programa "La Verdad" difundido por Xto TV de lunes a viernes a Hrs. 20:00 La Paz, Bolivia.

Un comentario »

  1. Para vuvirlo cada momento de nuestras vidas…
    😉

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