Hombres Piropean Mujer

Lee Grady

Probablemente has visto el video viral de YouTube en el cual una mujer camina por las calles de New York durante 10 horas, recibiendo más de 100 piropos ofensivos de los hombres. Mientras camina por las calles transitadas, muchachos de todas las edades le gritan, “¿Qué pasa hermosa?” “¡Hola, nena!” y algunas palabras que no se pueden reproducir aquí.

Un hombre vistiendo una camiseta y gorra de béisbol le dice, “Si te doy mi número, ¿Hablarías conmigo?”

Espeluznante.

Tengo una amiga en New York que dice que este tipo de acoso sexual es tan común que ella se niega a caminar hasta su oficina. Sin embargo, nuestra sociedad mira para otro lado cuando las mujeres son tratadas como carne en el escaparte de  una carnicería. Algunas veces, las motivaciones de las mujeres son cuestionadas (“¡Ella busca atención!”) o, si su cuerpo es de una forma en particular, es culpable por el comportamiento ofensivo de los hombres.

No puedo controlar lo que los hombres dicen en las calles, y no creo que una legislación detendrá a los tipos inmaduros, de actuar como babosos neandertales. Pero podemos entrenar a los hermanos en la iglesia, a modelar una actitud diferente.

Se llama respeto. Lo aprendí de mi madre, quien me hacía decir, “Sí, señora,” a las mujeres, cuando tenía 4 años. (Hay ciertas cosas acerca de la cultura del sur que nunca deberían estar obsoletas)

Al ser mentor de jóvenes hoy, les recuerdo que Jesús está muy preocupado acerca de la manera en la que tratamos a las mujeres. A continuación, seis reglas bajo las cuales yo vivo:

  1. Trata a las mujeres como miembros de tu familia. Esta fue la regla que Pablo le dio a Timoteo en el primer siglo, cuando alineó cómo los ministros deberían relacionarse con las mujeres en la iglesia. Debemos tratar “A las ancianas, como a madres; a las jovencitas, como a hermanas, con toda pureza” (1 Timoteo 5:2). Tú no violarías a tu hermana o coquetearías con ella; tampoco harías comentarios sexuales degradantes acerca de tu madre. Eso significa que no toques a las mujeres de manera inapropiada, no abuses de ellas verbalmente ni hagas comentarios sugestivos.
  2. Entrénate para mirar el corazón de la mujer, no su figura. En nuestra cultura, a menudo las mujeres son cosificadas, como si su identidad se tratara de sus pechos o cualquier otra parte de su cuerpo. Eso es estúpido. Una mujer tiene la dignidad dada por Dios: Ella tiene intelecto, una personalidad única, sentido del humor, talentos, compasión y muchas otras cualidades especiales. Aprende a enfocarte en aquellos aspectos y deja de definir a las mujeres por sus atributos físicos.
  3. No culpes a una mujer por tu debilidad sexual. Escucho a muchachos quejándose de que las chicas en la iglesia muestran demasiado escote, o visten sus pantalones demasiado ajustados. Sí, ese es un problema que podemos discutir en otro momento. Pero si un muchacho no puede controlar su libido cuando Dalila pestañea, ¿Cómo puede permanecer en santidad cuando la esposa de Potifar se le abalance? Hombres, su responsabilidad es mostrar integridad, mantener el cierre del pantalón cerrado y las manos quietas, sin importar cuánta tentación sea lanzada hacia ti.
  4. No uses tus palabras para despertar la pasión sexual. Bromeamos sobre los piropos cristianos tontos, pero no es asunto de risa si estás usando inapropiadamente tus palabras para despertar el deseo sexual en una mujer. Somos llamados a animarnos unos a otros, pero llevar a un lado a una mujer en la iglesia y decirle, “Te he notado desde hace algunas semanas, y me siento tan varonil cuando estoy cerca de ti,” mientras acaricias su hombro, está fuera de los límites. Lo mismo ocurre con el uso de insinuaciones sutiles en los comentarios en las redes sociales.
  5. Respeta los límites sexuales. Todo hombre debería leer la historia de Sara en Génesis 12. Abraham mintió al faraón acerca de la identidad de su esposa, así que el líder de Egipto decidió abordar a Sara. Entonces, Dios “Hirió a Faraón y a su casa con grandes plagas, por causa de Sarai mujer de Abram” (12:17), todo porque el faraón pensó que podía tener un romance con una mujer a la que Dios había separado especialmente como una “Princesa” (lee Génesis 17:15). ¡Ella estaba fuera de los límites! Considérate a ti mismo advertido si alguna vez siguiera piensas en cruzar un límite con alguna de las hijas de Dios. Eso significa manos fuera. También significa, nada de sexting, coqueteo, tentar, seducir o tener una cita.
  6. Honra tus votos matrimoniales. Cuando me comprometí con mi esposa, mi madre me dio el anillo de bodas que mi abuelo usó cuando se casó con mi abuela en la década de 1920’s. Tengo este antiguo anillo a la vista, en mi dedo, en todo tiempo. Quiero que las mujeres lo vean, y hablo acerca de mi esposa en mis conversaciones, para recordar a todos que le “Pertenezco.” Cualquier hombre cristiano que coquetea con mujeres, escondiendo su estado matrimonial, se está ganando una pelea con Dios, y está en peligro de colisionar frontalmente con una caída moral.

En esta era de piropos ofensivos descarados, tomemos el camino largo y ahoguemos el coro de los hombres cavernícolas. Mostremos al mundo que los hombres pueden tratar a las mujeres con dignidad.

Vía: Fire In My Bones

Acerca de Toto Salcedo

Conductor del Programa "La Verdad" difundido por Xto TV de lunes a viernes a Hrs. 20:00 La Paz, Bolivia.

Un comentario »

  1. Buenísimo!
    A poner en practica y replicar…
    🙂

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