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J. LEE GRADY

Mi amigo “Stewart” (no es su nombre real) es uno de los pastores más amigables que conozco – y su esposa también es una líder ejemplar. Pero hace unos años, comenzaron a recibir emails de un miembro anónimo de la iglesia. Los mensajes eran severamente críticos y acompañados de amenazas. Luego, un pequeño paquete llegó a la iglesia. Estaba repleto de un polvo blanco.

Stewart llamó a la policía para estar a salvo, y el polvo resultó ser levadura. El pastor y su esposa descubrieron de primera mano que los mensajes ominosos y el paquete, venían de un ex miembro que estaba enojado. El extraño comportamiento de la persona probó que algunos cristianos no actúan como cristiano, cuando deciden salir de una iglesia.

Muchos de mis amigos pastores tienen historias similares, de personas que han salido de sus iglesias de manera dramática a inapropiada. Todos reconocen que este es uno de los más graves riesgos ocupacionales del ministerio. Los pastores van a sentirse rechazados cuando la gente se vaya, incluso cuando Dios está guiando a esas personas a salir. Pero si eres dirigido por el Espíritu Santo para dejar una iglesia, por favor, hazlo de la manera correcta.

  1. No salgas enojado. Si estás saliendo porque estás enojado con el pastor, o cualquier miembro, estás probando tu inmadurez. La ofensa nunca es una razón para dejar una iglesia. Jesús nos dijo que vayamos a la persona que nos ofende (Mateo 18:15). Y Proverbios 19:11 dice, “Las personas sensatas no pierden los estribos; se ganan el respeto pasando por alto las ofensas.” Si tú rompes una relación cada vez que te ofenden, nunca crecerás. Incluso si eres llamado a dejar una iglesia, nunca deberías guardar rencor. Ten el coraje de enfrentar tu ofensa y desarmarla.
  2. No salgas y amenaces. Algunas personas se enojan tanto, que quieren hacer daño a la iglesia cuando se van. Quieren que el pastor sufra. Un hombre le dijo a un pastor que conozco, que esperaba que la iglesia quebrara después de que él dejara de diezmar. (En lugar de eso, ¡Dios envió a otras personas cuyas donaciones cubrieron por demás, el ingreso perdido!) Romanos 12:19 dice, “Amados, nunca tomen venganza.” Incluso si el pastor o miembros de la iglesia están haciendo cosas inapropiadas, no es tu trabajo castigarlos.
  3. No te vayas en secreto. Cuando era niño, mi madre me enseñó a decir: “Disfruté mi comida. ¿Puedo excusarme?” cuando terminaba de comer. No se me permitía dejar la mesa sin este anuncio. Una regla similar se aplica cuando dejas una iglesia. Es de mala educación salir sin ninguna explicación. Tu pastor merece saber por qué. Puedes escribir una carta, pero es mejor decirlo en persona, e incluir algunas palabras de gratitud por la manera en la que la iglesia te ha ayudado en el pasado.
  4. No salgas y hables de ello en las redes sociales. Proverbios 6:19 dice que Dios odia a quien “siembra discordia entre hermanos.” ¡Esas son fuertes palabras!! Algunas personas realmente piensan que están haciendo la obra de Dios, hablando mal de un pastor, pero están cavando una zanja en la que ellos pronto caerán. Mantén tus juicios para ti mismo. Publicar los detalles despotricando en el Facebook, solo muestra cuán mezquino y egoísta eres.
  5. No salgas y trates de llevarte a otros contigo. Si Dios te está llamando a cambiar de iglesia, está bien. Dios bendecirá tu transición, si la haces de una manera saludable. Pero si tratas de provocar una salida masiva, estás socavando la autoridad de Dios. No permitas que el enemigo te use como un agente de división.
  6. No salgas y te alejes de la iglesia por completo. Muchas veces he escuchado gente decir que sienten que Dios los está dirigiendo a salir de una iglesia para ir a otro lugar. Pero luego me entero, después de tres años, que “otro lugar” realmente significaba “ningún lugar.” ¡Renunciaron a la iglesia por completo! Esto es generalmente una señal de profunda decepción o un conflicto no resuelto. Nunca jamás deberías abandonar la iglesia. Ese la familia de Dios. Ningún cristiano debería vivir en aislamiento.

Obviamente, hay momentos cuando debemos salir de una iglesia. Esto pasa debido a transferencia de trabajo, problemas familiares, preferencias ministeriales, distancia, y muchas otras razones. Y algunas iglesias tienen problemas sin resolver, que las hacen poco saludables, y Dios no requiere que necesariamente permanezcamos allí. El Espíritu Santo es quien nos dirige a la congregación correcta.

Los buenos pastores saben que no pueden aferrarse a la gente de una manera posesiva. Las iglesias saludables lees recuerdan a la gente que la puerta de salida está abierta, y que los miembros son libres de ir a donde el Espíritu Santo les lleve. Deuteronomio 28:6 dice, “Vayas donde vayas y en todo lo que hagas, serás bendito.” Los pastores deberían bendecir a la gente que se va – pero los miembros deberían salir de una manera respetuosa, que invite esa bendición.

Vía: Charisma Magazine

Acerca de Toto Salcedo

Comunicador Radio-TV RR.SS Libro: Revolucion desde adentro Pastor EKKLESIA

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