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Michael Brown

Podía escuchar la conmoción y el dolor en su voz. Él no podía creer lo que acababa de ver en una fiesta de cumpleaños de la esposa de un pastor.

¿Cómo podía ser esto?

Recibí un mensaje de texto de este amigo, durante mi programa de radio, así que lo llamé tan pronto el programa terminó. Lo que me contó, me sacó lágrimas de los ojos. Por favor, entiende que el hombre que llamaba, no era ningún cristiano mojigato.

Había vivido una vida mundana antes de conocer al Señor, y conocía la escena de una fiesta, muy bien. Y no era ningún tradicionalista anticuado radical, ni un legalista aguafiestas.

El simplemente era un amador de Jesús, que fue mortificado por el espíritu del mundo, inundando la iglesia, y en un millón de años, nunca creería que la fiesta a la que asistió, era la de la esposa de un respetado pastor.

Me contó que el pastor estaba como DJ, poniendo las canciones toda la noche. Ninguna de ellas cristiana, y algunas francamente profanas – llenas de malas palabras y hasta celebrando la droga y similares. Estos eran los sonidos que llenaban la sala.

En un momento, la esposa de otro líder se subió a una silla, se aferró al techo para sostenerse, y luego comenzó a bailar como una estríper.

¡Esta era una fiesta para líderes cristianos!

Pero, ¿deberíamos sorprendernos cuando escuchamos reportes como este?

Después de todo, hablar en contra del pecado hoy en día es “emitir juicio.”

Llamar a la santidad es ser “legalista.” Vivir de manera diferente al mundo, es ser “religioso.” Sí, esta es la atmósfera espiritual pútrida en la que nos encontramos hoy en día.

No conozco a este pastor personalmente, pero sé que está errando el lado de la “gracia” y la “libertad,” y se enorgullece de no “juzgar.”

Y así, como afligido estaba de escuchar el reporte, podría decir que estaba sorprendido, especialmente porque este pastor celebra abiertamente su amor por el entretenimiento carnal.

Mira, una cosa es dar la bienvenida a los peores pecadores en medio de nosotros, mostrándoles el amor de Dios, introduciéndolos a Jesús, y siendo pacientes con ellos, a medida que crecen.

Una cosa es mostrar misericordia a los creyentes que caen, alcanzándolos con compasión y conduciéndolos con delicadeza, de regreso a la restauración.

Una cosa es predicar en contra del legalismo, lo que yo defino como la religión externamente impuesta, es decir, leyes sin amor, reglas sin relación, y estándares sin un Salvador.

Y una cosa es exaltar la gracia de Dios, reconociendo que Él nos ama en nuestros días buenos y en los malos, y que nuestra relación con Jesús no se mido por nuestros logros espirituales.

Pero otra cosa completamente diferente es ser contaminado con el mundo, en nombre de la libertad, exaltando la carne en el nombre de la libertad.

Pablo advirtió acerca de esto, claramente, cuando escribió: “Les hablo así, hermanos, porque ustedes han sido llamados a ser libres; pero no se valgan de esa libertad para dar rienda suelta a sus pasiones. Más bien sírvanse unos a otros con amor.” (Gál. 5:13).

Pedro advirtió al respecto también, escribiendo, “Eso es actuar como personas libres que no se valen de su libertad para disimular la maldad, sino que viven como siervos de Dios.” (1 Pedro 2:16)

Pero hay algo aún peor que abusar de la libertad que tenemos en Jesús, que es, la libertad del pecado para no pecar.

Es el hecho de que no podemos posiblemente tener intimidad con el corazón de Dios y, al mismo tiempo, disfrutar de la carne con tanta libertad. Algo muy profundo está ausente en nuestra relación con Dios, si podemos ser partícipes del mundo sin ninguna vergüenza.

Es imposible estar cerca del Padre de las luces, y amar la oscuridad, así como es imposible tener una cerca e íntima relación con tu cónyuge, mientras vives un adulterio sin arrepentimiento Si eres fiel a uno, odiarás lo otro.

Toma un momento y empápate en estas hermosas palabras de Pablo, y luego regresa a la escena de esa fiesta, la que mi amigo apenas pudo expresar con palabras, y te preguntas a ti mismo, si son compatibles:

“Por tanto, imiten a Dios, como hijos muy amados, y lleven una vida de amor, así como Cristo nos amó y se entregó por nosotros como ofrenda y sacrificio fragante para Dios. Entre ustedes ni siquiera debe mencionarse la inmoralidad sexual, ni ninguna clase de impureza o de avaricia, porque eso no es propio del pueblo santo de Dios. Tampoco debe haber palabras indecentes, conversaciones necias ni chistes groseros, todo lo cual está fuera de lugar; haya más bien acción de gracias. Porque pueden estar seguros de que nadie que sea avaro (es decir, idólatra), inmoral o impuro tendrá herencia en el reino de Cristo y de Dios. Que nadie los engañe con argumentaciones vanas, porque por esto viene el castigo de Dios sobre los que viven en la desobediencia. Así que no se hagan cómplices de ellos. Porque ustedes antes eran oscuridad, pero ahora son luz en el Señor. Vivan como hijos de luz (el fruto de la luz consiste en toda bondad, justicia y verdad) y comprueben lo que agrada al Señor. No tengan nada que ver con las obras infructuosas de la oscuridad, sino más bien denúncienlas, porque da vergüenza aun mencionar lo que los desobedientes hacen en secreto.” (Efesios 5:1-12).

¿Quieres ser un imitador de Dios? ¡Yo quiero!

Entonces, caminemos en la vida que nos da, en la luz que nos llena de gracia, amando lo que bueno y odiando lo que es malo. Esa es la vida de un discípulo de Jesús, y es la vida en realidad, la vida al máximo.

Pero hay una parte más de esta historia, y es la más dolorosa de todas: La gente vendrá a escuchar a este pastor, predicar el domingo, les encantará su mensaje de “no condenación,” seguirán viviendo en pecado, y se sentirán cómodos en él, engañados por este líder auto-engañado. Ellos aman su mensaje porque aman el mundo.

Que todos examinemos nuestras propias vidas primero, que oremos por este pastor y su familia, y que, como amados hijos del Padre, “purifiquémonos de todo lo que contamina el cuerpo y el espíritu, para completar en el temor de Dios la obra de nuestra santificación.” (2 Cor. 7:1)

(Te animo a no tratar de averiguar de qué pastor estoy hablando, ya que podría ser fácilmente uno de cientos, si no miles. Simplemente oremos por él y examinemos nuestras propias vidas.)

Vía: Charisma Magazine

Acerca de Toto Salcedo

Conductor del Programa "La Verdad" difundido por Xto TV de lunes a viernes a Hrs. 20:00 La Paz, Bolivia.

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