Niño Cerrando Puertas

Carol McLeod

¿Sueñas con tener un importante e impactante ministerio? ¿Tus esperanzas están en enormes estadios, mega iglesias y estudios de TV?

¿Te imaginas a ti mismo enseñando y predicando frente a miles o incluso diez miles?

Tal vez te has imaginado volando a lugares lejanos, con todo un equipo ministerial, listo para echar fuera demonios, sanar enfermos y resucitar muertos.

Permíteme compartir contigo la dulce realidad del verdadero ministerio.

El ministerio no comienza en las salas de convenciones, o sobre las plataformas de las grandes iglesias de una nación.

El ministerio comienza detrás de puertas cerradas.

El ministerio más profundo y ungido de tu vida, no tendrá lugar sobre los escenarios o en las redes televisivas.

El ministerio más profundo de tu vida ocurrirá detrás de puertas cerradas.

Verás, el impacto de tu vida no se medirá en números, sino en frutos. No es el asombroso hecho de ser dotado con la labia de un orador, lo que determinará tu legado. El verdadero y eterno legado se encuentra en cómo tratas a las personas.

La gente pequeña.

La gente insignificante.

¿Eres amable con la gente que atiende el estacionamiento, o la recepcionista frente a su escritorio?

¿Alientas a la hermana que acaba de hacer 100 almuerzos para los asistentes a la conferencia?

¿Te detienes y oras por la anciana con un bastón?

Creo que es el tiempo para todos nosotros, quienes nos llamamos “ministros,” o “maestros,” o “predicadores” o “evangelistas,” de hacer un poco de auto examen. ¿Está nuestro enfoque en la plataforma o en la gente?

Si Jesús estuviera ministrando hoy, estaría tan enfocado en la gente detrás del escenario, así como en las personas en la masiva concurrencia.

Jesús no haría un berrinche por la lista de canciones, el tamaño de los honorarios, o la insuficiencia del hospedaje. Jesús iría a la guardería donde los hijos de los voluntarios han pasado todo el día… y se sentaría en el piso con ellos, a jugar. ¿Quién sabe? Jesús incluso les diría a los cansados cuidadores de los niños, que se tomen un descanso.

Realmente es más importante ser amable que ser importante. La verdadera prueba de fuego del grado de bondad que existe en tu corazón, está a puertas cerradas.

Tú puedes colgar tu propio abrigo, hacerte tu propio café y cargar tu propia Biblia. Puedes.

Puedes mezclarte con el auditorio y darles la mano a las personas que han venido a escucharte hablar, en lugar de ser presentado en el último minuto. Puedes.

Puedes tomarte el tiempo de agradecer al personal de la cocina, las profesoras de los niños, y los asistentes del parqueo. Puedes.

Puedes mostrar el fruto del Espíritu Santo detrás de las puertas cerradas. Puedes.

“Muy bien, eres un empleado bueno y fiel; ya que fuiste fiel en lo poco, te pondré a cargo de mucho más. Entra y alégrate conmigo.”

“Su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.» (Mateo 25:23).

Vía: Ministry Today Magazine

Acerca de Toto Salcedo

Comunicador Radio-TV RR.SS Libro: Revolucion desde adentro Pastor EKKLESIA

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