Fire In My Bones - Lee Grady

Hombre Orando en la Oscuridad

Lee Grady

Hace poco, fue un fin de semana inusualmente violento para Barranquilla, Colombia. Una mujer fue encontrada muerta en un hotel, y la policía dijo que había sido estrangulada con una cadena. Otra mujer fue encontrada muerta en otro lugar de la ciudad. Al día siguiente, una mujer de 26 años de edad, fue hospitalizada después de que su ex esposo la golpeara sin descanso, con una botella de vidrio, rota, casi sacándole el ojo.

El periódico local dijo que el hombre que cegó a su ex esposa, estaba inicialmente bajo arresto pero que más tarde, fue puesto en libertad. La policía no pudo explicar por qué no fue acusado.

¿Por qué tanta violencia en contra de las mujeres, en América Latina?  ¿Por qué ni la policía, ni las cortes, protegen a las mujeres de este abuso? ¿Hay algo que la comunidad cristiana pueda hacer sobre esta crisis?

Hace algunas semanas, los cristianos de diferentes denominaciones dieron un gran paso para terminar la violencia en Barranquilla. No hicieron una protesta política, sino que oraron, adoraron y se arrepintieron.

Un gran grupo de creyentes, marcharon a través del centro de la ciudad. Luego, los hombres se arrodillaron sobre el caliente pavimento, frente a la catedral principal, y se arrepintieron públicamente, por la manera en que las mujeres están siendo brutalmente abusadas. Algunos de los hombres, lloraron, mientras varios pastores de la ciudad, lamentaron el maltrato a las mujeres, y pidieron perdón a Dios por los hombres colombianos que causan dolor a sus esposas, hijas, y novias.

Mientras miraba la multitud que se había reunido en la Plaza de la Paz, pude ver que muchas de las mujeres estaban atónitas. Nunca habían presenciado algo como eso. Los hombres en Colombia, nunca se habían disculpado públicamente por la violencia en contra de las mujeres. Nunca habían derramado lágrimas por el dolor que soportan sus mujeres.

Después de las oraciones de arrepentimiento, mujeres líderes de la ciudad, oraron y desataron perdón sobre los hombres, y pidieron a Dios que sane a las mujeres que han sido silenciadas, traumatizadas y emocionalmente paralizadas por la cultura machista.

Y sentí al Señor diciendo: “Estoy enviando una ola de sanidad sobre Latinoamérica. Mientras mi pueblo clama en arrepentimiento, estoy cambiando los corazones de los hombres, y rompiendo las fuerzas de la oscuridad que han atado a las mujeres. Prepárense para un cambio cultural masivo.”

Colombia es uno de los países más peligros en el mundo, para las  mujeres. Una mujer colombiana muere en manos de su esposo, cada cuatro días. En el 2011, más de 150 mujeres fueron víctimas de ataques con ácido, en el país.

La tasa de homicidios es tan alta en Colombia, que ocupa el segundo lugar en el mundo, por femicidio, con Guatemala en la cima de la lista. Después de Colombia, la lista incluye El Salvador, Bolivia y República Dominicana.

En la raíz del problema está el machismo, la creencia de que los hombres son superiores y que tiene el derecho de dominar, controlar y abusar de las mujeres. El orgullo masculino no está ciertamente solo en los países latinos, pero debido a ciertas circunstancias únicas culturales en esta parte del mundo, el machismo ha provocado niveles horribles de violencia doméstica, violación, abuso sexual y asesinato.

Muchas mujeres latinas han estado condicionadas a creer que esa violencia doméstica es normal. En Bolivia, las mujeres en las comunidades indígenas son conocidas por decir de su esposo: “Cuánto más me golpea, más me ama.” No se sorprenden al escuchar que un hombre en su vecindario, rompió la clavícula de su esposa o le moreteó un ojo. Eso es simplemente lo que los hombres hacen.

Pero el evangelio está rompiendo poco a poco, la mentalidad del machismo, y los eventos de oración, como el de Barranquilla, es una clara evidencia de que Dios está terminando con el triste legado de abusos. Uno de los pastores que oró en la marcha de “No Más Violencia,” era Sergio Castro, de 29 años de edad, quien dirige la Iglesia de Camino, Verdad y Vida. Públicamente renunció al machismo y se arrepintió a nombre de los padres colombianos, que han enseñado a sus hijos a ser machos.

Castro oró: “Señor, nos arrepentimos en nombre de los las generaciones anteriores de hombres que han tratado a las mujeres como a inferiores. Sana nuestra tierra, cambia nuestro corazón, cambia la manera de pensar de la sociedad. Enséñanos a amar a nuestra esposa, como Jesús ama a la iglesia. Enséñanos a servirlas y amarlas con un amor sacrificial.”

Todas las iglesias y organizaciones misioneras trabajando en América Latina, deberían preparar la llegada del cambio. Cuando Dios responda a esas oraciones, el machismo será desarraigado de la iglesia primero, y luego la tasa de femicidio y violencia doméstica caerá, mientras padres, esposos, hijos, policías, jueces, y políticos, decidan proteger y respetar a las mujeres.

Vía: Charisma Magazine

Acerca de Toto Salcedo

Conductor del Programa "La Verdad" difundido por Xto TV de lunes a viernes a Hrs. 20:00 La Paz, Bolivia.

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  1. […] Como La Oración Está Rompiendo Las Fortalezas Del Machismo.. […]

  2. En el nombre de Jesús:
    ¡Bolivia es libre del machismo!
    ¡Porque El Poderoso Espíritu Santo se derrama sobre Bolivia y todos los varones y mujeres de Bolivia son llenos y llevados a toda verdad que es Cristo Jesús!
    ¡Amén y amén!
    🙂

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