Mi familia consistía en dos hermanas, un hermano y yo. Éramos hermanos porque veníamos de la misma familia. Estoy seguro que había momentos cuando ellos no deseaban llamarme su hermano, pero no tenían elección. Ni yo tampoco. Cuando veo a alguien llamando a Dios Padre y a Jesús Salvador, me encuentro con un hermano o una hermana – sin importar el nombre de su iglesia o denominación.

¿Qué pasaría – sé que este es un pensamiento loco – pero qué pasaría si todas las iglesias estuvieran de acuerdo, en un día dado, para cambiar sus nombre a simplemente “iglesia”? ¿Qué pasaría si cualquier referencia a una denominación fuera quitada y fuéramos tan solo cristianos? Entonces nosotros, los cristianos, no seríamos conocidos por lo que nos divide; en lugar de eso nos conocerían por no lo que nos une – nuestro Padre.

¿Loca idea? Tal vez. Pero pienso que a Dios le gustaría. Era con lo que él empezó.

Así pues, acéptense los unos a los otros, como también Cristo los aceptó a ustedes, para gloria de Dios. (Romanos 15:7 DHH)

Vía: Max Lucado – Newsletter

Acerca de Toto Salcedo

Comunicador Radio-TV RR.SS Libro: Revolucion desde adentro Pastor EKKLESIA

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