Dos pacientes compartían la misma habitación de un hospital, afectados por una enfermedad que obligaba a uno a estar en forma permanente, acostado de lado o de frente, por una afección importante de su columna vertebral, y al otro semisentado, por un padecimiento respiratorio.

José, que debía estar siempre acostado, se quejaba amargamente, no sólo de su enfermedad, sino, además, porque en su obligada posición, y en el lugar que ocupaba en la habitación, junto a una pared lateral, no podía ver nada más que dicha pared y el techo. Al mismo tiempo, no dejaba de señalar, que en cambio Juan, si bien también enfermo, al estar semi sentado, y al lado de una ventana, podía al menos, y a través de ella, ver el mundo exterior.

La convivencia entre ambos se fue haciendo afectuosa, y así cada uno fue contando su vida, como eran sus familias, sus mujeres, sus ilusiones y sus desdichas. Pero siempre aparecía un tema recurrente, la queja de José por no poder ver al menos, desde su cama el mundo exterior. Así Juan, comenzó a contarle a José, todo lo que había más allá de la ventana. Cada día, en cuanto pasaba la mañana, durante la cual eran atendidos por la enfermera, y visitados por los médicos , y luego del almuerzo, Juan comenzaba a contarle a José, lo que se veía a través de la ventana.

Es así como Juan le explicaba que la ventana daba a un gran parque arbolado, con numerosos canteros llenos de flores.

Y así describía los matices de verde de las plantas, y los múltiples colores de las flores. Además, más allá del parque, se veía un pequeño lago, en el cual ocasionalmente se divisaban pequeñas velas blancas, que surcaban mansamente las quietas aguas del lago. José, gradualmente, comenzó a interesarse en el relato de Juan, y así fue pidiéndole que le contara todo lo que se veía, sin obviar ningún detalle. Así, una tarde al decirle Juan que junto al lago, había un espacio de juegos en el que se veían muchos niños, José le pidió que se callara un momento, diciéndole “… si, es verdad, creo escuchar muy levemente sus voces y sus risas …”.

Otro día Juan, al contarle que por la avenida en donde terminaba el lago, estaba pasando un desfile de un circo, José vuelve a pedirle silencio, porque creía escuchar el sonido de una banda, y dice: ¿Juan, hay una banda, no?, porque en todos los desfiles de los circos, hay siempre una pequeña banda de música. A lo que Juan le respondía que sí, que se veían 4 o 5 personas tocando sus instrumentos.José satisfecho de su afirmación, pedía más información, “… Juan, fíjate bien si adelante no va un elefante …todos los circos tienen al menos un elefante…”, a lo que Juan le respondía que sí que había un elefante que encabezaba la marcha.

Es así, como cada día José esperaba con gran ansiedad y deseo, que Juan comenzara su relato de lo que se veía a través de la ventana. Y así con sus ojos semicerrados. iba imaginando y visualizando en su mente, todo lo que las palabras de Juan le describían. Así Juan, con una gran riqueza de detalles, le describía cómo al declinar el día, el ocaso del Sol, pintaba de rojo las nubes del horizonte, mientras se hacía el silencio, y las penumbras de la noche daban paso a la oscuridad, y a las luces de las estrellas y de la luna, y de algunas farolas de iluminación. que marcaban tenuemente los senderos del parque.

José, en tanto recibía las palabras de Juan como un bálsamo, que de a poco lo iba poniendo somnoliento, instalándolo en un sueño placentero, que antes no llegaba nunca.

Una mañana, José se despierta sintiendo que en la habitación había varias personas, y así extrañado le pregunta a la enfermera, que era lo que pasaba. Y ésta le responde con tristeza, que durante la noche Juan había fallecido.

José lloró la muerte de quien ya se había transformado en su amigo, y con el que había compartido tantos momentos gratos.

Pasados dos o tres días, José que había mejorado bastante de sus malestares, le pidió a la enfermera si lo podía pasar al lugar junto a la ventana, a lo que ella, gustosamente accede. Así José se instala en el lugar que antes ocupaba Juan, y al retirarse la enfermera, con gran esfuerzo se va incorporando en la cama. Por fin iba a poder ver por sí mismo, todo aquello que había imaginado desde las palabras de Juan.

Al mirar, se llevó una sorpresa. Se dió cuenta de que frente a la ventana sólo se veía… una pared de ladrillos…y nada más que eso. Ese hombre al que hasta quería llamar hermano, le había mentido durante toda su estadía en esa habitación.

Al día siguiente, al entrar la enfermera, José taciturno, le preguntó: “… ¿cuánto tiempo hace que está esa pared…?. a lo que ella le respondió: “… José, esa pared está desde siempre… desde que ya hace muchos años construyeron este hospital… es la pared posterior de otro pabellón… “

José le comenta que Juan le relataba cosas hermosas que pasaban al otro lado de esa ventana. La enfermera incrédula, frente a lo que le relata José, le responde que eso sería imposible, que Juan, su compañero de cuarto era ciego…

FIN

Al final Juan entendió que su amigo intentaba animarlo, para sacarlo de esa depresion en la que él vivía, por una enfermedad, que no le dejaba ver la parte hermosa de la vida.

Esa parte que muchos olvidamos, y que solo nos quejamos de lo que nos agobia, pero no sabemos que otros pueden estar en peores condiciones. Ciegos, pero con el corazón encendido y luchando por hacer que cada dia de su vida sea

el mejor de todos, y mejor aún, hacer que la vida de alguien mas sea mejor que el dia anterior.

Quizá no haya forma de cambiar el mundo entero asi de rápido, pero sí podemos hacer la diferencia en la vida de alguien más, y ten por seguro q ésa persona te lo agradecerá toda su vida, porque estás mejorando su presente, y consecuentemente su futuro, y tambien tu futuro, y el de tu entorno (hijos, familia, pareja, amigos, etc).

Jesús una vez dijo:

“…Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa. Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos…”

Mateo 5:14-16

Hagamos realidad estas palabras, porque estoy seguro que cerca de ti, hay mucha gente que vive con el corazón en oscuridad, por las cosas que le aquejan…

Bendiciones querido Lector

Sonels

Acerca de Toto Salcedo

Conductor del Programa "La Verdad" difundido por Xto TV de lunes a viernes a Hrs. 20:00 La Paz, Bolivia.

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