Créele por su palabra

 

thinkstockphotos-454951737Cindy Trimm

Uno de ellos, experto en la ley, le tendió una trampa con esta pregunta: “Maestro, ¿Cuál es el mandamiento más importante de la ley?”

Mateo 22:35–36

En la cultura de hoy tendemos a burlarnos de los abogados y de los políticos, pero a lo largo de la historia los abogados han revelado algunas de las cosas más maravillosas sobre Dios que jamás podríamos haber conocido. Moisés fue el “dador de la ley” y el apóstol Pablo fue un fariseo. Martín Lutero, el reformador, comenzó su carrera en la escuela de leyes, como lo hizo el gran evangelista Charles Finney. ¿Qué los hizo tan formidables? Leían sus Biblias como los abogados que estudian para preparar un caso, y ponían más fe en que Dios cumpliría su Palabra que en cualquier ley terrenal. Luego tomaban esas palabras y cargaban la atmósfera de verdad bíblica la atmósfera que los rodeaba. Cambiaron sus mundos por medio de lo que decían.

Oración.

Tomo tu Palabra. Por lo que Jesús hizo en la cruz, sé que soy un hijo de Dios y que estoy sentado en los lugares celestiales en Cristo. Tú no retienes las cosas buenas de quienes andamos en integridad, de manera que te confío mis caminos a ti. Padre, te pido que me guíes por sendas de justicia y hagas que mis días por venir sean mejores que los anteriores. En el nombre de Jesús, Amén.

Tomado del Libro Devocional Declara Bendición Sobre Tu Vida de Cindy Trimm.

26 consejos para líderes de 20 a 49

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Carey Nieuwhof

Lo creas o no, llegar a los 50 no ha sido tan traumático como pensé que sería. Realmente, ha sido muy satisfactorio e inductor de gratitud. Tengo mucho por lo cual estar agradecido.

Si eres un lector más joven (como lo son la mayoría de ustedes), tengo una gran noticia. A los 50, tengo tanta o  más energía que la que tenía hace una o dos décadas, una mejor sensibilidad a lo que Dios quiere que yo sea, y estoy rodeado de gente que no merezco. Estoy honestamente más emocionado por lo que viene en los próximos 20 años, de lo que he estado antes acerca del futuro.

Entonces, ¿qué es lo mejor de llegar a los 50? Ves cosas que simplemente no veías a los 20, 30 o 40. Ok, tal vez tú puedes verlas. Yo no podía – al menos, no tan claramente.

En vista de ello, lo que sigue, son algunos consejos de vida y liderazgo que recogí en mis 20, 30 y 40 años, y por los cuales estoy muy agradecido.

Cómo vives tu vida hasta los 50 años, probablemente importa más de lo que tú piensas.

Cómo Vives Tus 20s, 30s, O 40s, Importa.

Hace poco estuve hablando con un amigo que había cumplido los 50 años hace un par de años. Me sorprendió al decir que los 50s son grandemente predeterminados por cuán bien has vivido tus 30s y 40s.

Vive tus 30s y 40s bien, y tus 50s resultarán grandiosos.

Vívelos pobremente, y todos los problemas y cuestiones que nunca resolviste cuando eras más joven, sabotearán tus últimos años, incluso más allá de los 50s.

Cuando dijo eso, tragué saliva. Literalmente.

Había visto esa realidad tantas veces en mi vida, pero nunca conecté los puntos.

Así que, en un intento de ayudarte a vivir tus 20s, 30s y 40s bien, aquí tienes 25 consejos al azar, que espero te pueda ayudar.

1. Enfrenta tus problemas a tiempo. Tienes problemas. Todos los tienen.

Por muy tentador que sea creer lo contrario, no ese tu esposa, esposo, hijos o trabajo, lo que está causando dolor en tu vida. Tú eres el común denominador en todo lo que te ocurre. Así que trata contigo.

Ve a ver a un consejero cristiano entrenado. Busca un entrenador. Lee algunos libros. Haz todo lo que tengas que hacer para hacer frente a tu basura.

2.  Invierte en entrenadores y consejeros que te hagan ser mejor. En ese sentido, la mayoría de las personas que necesitan mentoría, dicen que no pueden pagarla. Es como las parejas que no pueden pagar una cita romántica, pero gastan miles de dólares en el divorcio, más adelante, debido a que su relación se vino abajo.

Si necesitas consejería7mentoría para tratar con estos problemas, es una inversión. Así también con los entrenadores que pueden sacar lo mejor de ti. No es solo una inversión en ti. Es una inversión en todo aquel a quien impactes.

3.  Decídete. La indecisión afecta a demasiadas personas. Toma la mejor decisión que puedas, con la información que tengas, entonces, humildemente persíguela con todas tus fuerzas.

4.  Estudia y practica la fidelidad. La fidelidad es un artículo raro. No solo en el matrimonio, sino en la vida. La cultura nos enseña a disponer de todo y de cualquiera que no nos guste. Así que, haz lo contrario.

Aprende a cómo ser coherente, leal y firme, sosteniendo lo que sabes que es correcto, incluso cuando tienes ganas de hacer lo contrario.

5.  Vive como sintiendo que Dios te ama y cree que todo lo que lees en la Biblia es verdad. La mayoría de la gente desea que alguien la ame incondicionalmente. Alguien te ama. Así que vive así.

Y mientras estás en ello, vive como que todo lo que lees en la Biblia, es verdad. Duda de tus dudas. No te arrepentirás.

6.  Sé generoso cuando no tengas dinero. No caigas en la mentira de que serás generoso un día, cuando tengas dinero. Si no eres generoso ahora, no lo serás entonces.

Practica la generosidad con cada dólar que recibes, y con todo lo que tienes. Entonces, si alguna vez tienes dinero o posesiones, esto no te poseerá a ti.

Te habrás liberado de su esclavitud, mucho tiempo antes. Y verás hacia atrás, reconociendo que fuiste capaz de hacer más diferencia de la que imaginaste.

7.  Escoge unos cuantos amigos increíbles y aférrate a ellos. Las amistades pueden ser confusas en tus 20s, 30s, y 40s. Los círculos de amistad cambian cuando sales del colegio, cuando te casa, e incluso cuando cambias de trabajo.

En medio de todo ese cambio, encuentra algunos amigos y quédate con ellos para toda la vida. La mayor parte de las personas solo pueden manejar cinco relaciones estrechas en su vida. Escoge bien esas cinco y construye sobre ellas, profundamente.

8.  Cultiva un círculo de personas alrededor que te hagan mejor persona. En los últimos 20 años, he pasado mucho tiempo tratando de perseguir amistades y relaciones con gente que es más inteligente, más hábil y simplemente ‘mejor’ que yo.

Una de las mejores maneras de convertirse en una mejor persona y líder, y pasar tiempo con gente que es mejor que tú.

9.  Siéntete cómodo con gente alrededor que sea más inteligente que tú. Enfréntate a tus inseguridades. Siéntete cómodo con gente alrededor que sea más inteligente que tú.

Te hará mejor, pero también es la clave para crear un excepcional equipo.

Si siempre tienes que ser la persona más inteligente en la sala, terminarás finalmente en una sala completamente vacía.

10.  Persigue sin cesar estar consciente de ti mismo. Personas conscientes de sí mismas son los mejores líderes y, francamente, son las personas con las que más fácilmente pasas en la vida. Seguramente tus personas favoritas, son las que están profundamente conscientes de quienes son.

Pero la auto-conciencia no es algo natural. Soy naturalmente ciego al impacto que tengo sobre las demás personas alrededor. Y tú también.

11.  Haz las paces con tus debilidades. Nunca serás grandioso en todo. Entre más pronto te acostumbres a eso, mejor serás. Con el tiempo, dejarás de tratar de encubrir y de sentirte tan mal acerca de ti mismo. Eso es progreso.

12.  Vierte cantidades crecientes de energía en tus fortalezas. Una vez que te das cuenta de que eres grandioso en algunas cosas, eres libre de convertirte en aún más grandioso en ellas. Derrama tu tiempo, energía, y recursos en lo que te hace mucho mejor. Esa es la diferencia entre ser bueno en algo, y ser el mejor en el mundo.

13.  Siéntete cómodo con la soledad. La soledad es el mejor amigo de un líder reflexivo. También es la clave para la auto-conciencia. Si realmente quieres crecer como persona y como líder, y en tu relación con Dios, siéntete cómodo con la soledad.

14.  Lucha con tu orgullo. El orgullo es horrible. Te mete en problemas una y otra vez.

La única persona a la que tu orgullo parece atractivo es a ti. Piensa en ello… a nadie más le gusta tu orgullo, que a ti mismo.

Así que ora. Deshazte de él. Haz lo que tengas que hacer para luchar y vencer.

15.  Lucha con la apatía. Cuanto más sepas, más difícil es quedarte sin esperanza. Los apáticos jamás cambian el mundo; simplemente te dicen por qué el mundo no cambia.

No seas uno de ellos. Comprueba si la apatía está creciendo en ti.

16.  Mata la ambición egoísta. La ambición no es mala. De hecho, puede cambiar el mundo.

La ambición egoísta es mala. Puede destruir el mundo. Así que, sé ambicioso, pero por una causa que sea mucho más grande que tú.

17.  No caigas en tentaciones estúpidas. Serás tentado a hacer cosas estúpidas. No lo hagas. No tengas una aventura, no tomes ventajas, no engañes.

No vale la pena.

18.  Encuentra el camino largo y vive sobre él. El camino largo es el difícil. Pero es el mejor. La gente tratará de hacerte perder ese camino una y otra vez. No lo permitas. Tómalo. Una y otra vez.

19.  No pelees con un cerdo. Por el contrario, el camino corto no tiene prácticamente ninguna recompensa.

Hace años, alguien dejó caer esta joya en mí.

No pelees con un cerdo. Ambos se ensuciarán y al cerdo le gusta. Muy, muy cierto.

20.  Trabaja el doble en tu carácter de lo que trabajas en tu competencia. La competencia no es la clave principal para el éxito. El carácter sí. Tu competencia te llevará solo hasta donde tú carácter te pueda sostener.

21.  Persevera a través de las estaciones secas. Tu tiempo con Dios se desinflará. Algunas veces pensarás que lo que crees es una farsa. Incluso el matrimonio, familia y amigos pasan por tiempos en los que todo parece aburrido.

No cedas. Tus emociones finalmente se alinearán con tu obediencia. Así que se obediente.

22.  Descubre lo que te recarga y haz más de ello. Algunas cosas te dan energía en la vida, algunas te la drenan. Averigua que es lo que te recarga. Luego, haz más de ello.

Tu elección, a largo plazo, está entre el auto-cuidado o la auto-medicación. Escoge el auto-cuidado.

23.  Marca citas contigo mismo. Tu calendario naturalmente, se llenará de cosas urgentes con lo que otra gente cree que es importante. Y tú, observarás pasar una década o más, sin hacer nada realmente significativo.

Marca citas contigo mismo para hacer lo que realmente importa, ya sea que te tome separar un día libre, estar con tu familia, escribir algo importante, o tomar tiempo para pensar.

Entonces, cuando alguien te pregunte si estás ocupado, puedes verdaderamente decir, “Me encantaría ayudar, pero tengo un compromiso.”

24.  Confía de nuevo. Tu corazón quedará destrozado y te sentirás tentado a dejar de confiar en la gente por completo.

No lo hagas. Confía de nuevo. Espera de nuevo. Cree de nuevo. Estarás contento de haberlo hecho.

25.  Sé audaz. Sé más audaz de lo que piensas que deberías. Demasiados sueños mueren por la timidez.

26.  No dejes que el miedo gane. Sí… tienes miedo. Ve por él. El miedo quita lo mejor de demasiados líderes. No dejes que se lleve lo mejor de ti.

¿Qué pasa contigo?

Hay mucho más que podía haber escrito al respecto, pero 26 consejos es suficiente por ahora.

Vía: Ministry Today Magazine

¿Qué es el pecado en realidad?

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Cindy Trimm

Despojémonos del lastre que nos estorba, en especial del pecado que nos asedia, y corramos con perseverancia la carrera que tenemos por delante. Fijemos la mirada en Jesús, el iniciador y perfeccionador de nuestra fe.

Hebreos 12:1-2

El pecado no consiste solo en un gran fracaso moral; consiste más bien en el fracaso general en cumplir nuestra misión y la tarea asignada por Dios. Mira lo que dice el escritor de Hebreos acerca de la tentación y de la carrera que Dios nos ha llamado a correr. Él pone a Jesús como nuestro ejemplo. Jesús fue sin pecado porque sabía que aun un pequeño pecado lo habría derrotado en la carrera que su Padre puso delante de Él. Y como Jesús vivió sin pecado, tenemos acceso al perdón de nuestros pecados y por lo tanto a la capacidad para correr la carrera que Dios ha puesto delante de nosotros sin las cargas de sus enredos.

Oración.

Padre, hoy confieso y recibo el perdón de mis pecados y camino con confianza, sabiendo que estoy a cuenta contigo. He sido redimido de la maldición del pecado y de la muerte por la sangre de Jesús, y vivo libre de condenación. Declaro que soy una nueva criatura. Las cosas viejas de mi vida han pasado y todas son hechas nuevas. Ayúdame a lograr todo lo que tú tienes para que yo haga mientras espero con entusiasmo tu regreso. En el nombre de Jesús, Amén.

Tomado del Libro Devocional Declara Bendición Sobre Tu Vida de Cindy Trimm.

Canta o suena sordo

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Max Lucado

Cuando un alfarero cuece una olla, comprueba su solidez sacándola del horno, y golpeándola. Si “canta,” está lista. Si “suena sordo,” vuelve al horno.

El carácter de una persona, también es comprobado con golpes. Los golpes son aquellos inconvenientes irritantes que desencadenan lo peor en nosotros. Nos pillan desprevenidos. No son lo suficientemente grandes para ser crisis, pero tienes suficiente con ellos, ¡cuidado!

¿Canto? ¿Sueno sordo? Jesús dijo que “de la naturaleza del corazón, habla el hombre” (Lucas 6:45).  No hay nada como un buen golpe para revelar la verdadera naturaleza de un corazón. Si tienes la tendencia a sonar sordamente más que cantar, sé fuerte. Recuerda, ningún golpe es desastroso. Todas las cosas obran par bien si amamos y obedecemos a Dios.

Vía: Charisma Media

10 creencias no bíblicas comunes en la iglesia contemporánea

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Joseph Mattera

Como observador y participante en el cuerpo más amplio de Cristo desde 1978, he escuchado muchas cosas que considero no bíblicas. Muchas de estas enseñanzas son tan comúnmente creídas o asumidas que el cristiano promedio las acepta sin examinar las Escrituras.

Las siguientes son algunas de las creencias erróneas más comunes:

  1. La salvación y la decisión por Cristo en un altar son lo mismo.

Una de las ideas falsas más comunes que he observado en la iglesia hoy en día es el hecho de que la gente piensa que si una persona repite “la oración del pecador” o responde al llamado del altar, son “salvos“. Esto es problemático, ya que podemos estar dando falsas esperanzas a la persona que responde asegurándole su salvación, cuando en realidad puede que no sean realmente salvos.

Además, en ninguna parte de la Biblia se dice que el mero hecho de decir palabras asegure la salvación. Además, la llamada al altar es un desarrollo moderno en la iglesia evangélica que surgió de la metodología empleada por los evangelistas que apelaban a las masas a venir al altar para recibir a Cristo (o para “caminar por el sendero del aserrín“). Aunque no hay nada malo con este enfoque que identifica a aquellos que quieren dar su vida a Cristo (para que la gente pueda obtener sus nombres, orar con ellos y seguirlos), no es lo mismo que la salvación.

La Escritura es clara que tanto el corazón como la boca tienen que confesar que Jesús es el Señor (vea Rom.10:9-10), y Pablo el apóstol regularmente se hacía eco de la palabra de Juan el Bautista cuando dijo que produjera fruto probando su arrepentimiento (vea Hechos 26:20, Mateo 3:8). Por lo tanto, tomar una “decisión” emocionalmente motivada para pedirle a Jesús que entre en tu vida es un buen paso, pero una persona verdaderamente convertida dará fruto, demostrando que realmente entregó su vida a Jesús. (Ver también 1 Juan 3:9.) Yo solía decir que “cientos se salvaron esta noche” cuando me refería a la respuesta de las masas a la llamada del altar; ahora sólo digo “cientos tomaron ‘decisiones por Cristo’“, ya que, después de todos estos años, ahora soy muy cuidadoso en distinguir entre una experiencia de ‘decisión’ y una de ‘conversión’.

  1. La adoración es sólo cantar canciones.

He aprendido que el mero canto de palabras a una canción no equivale a adoración. Jesús también dijo que la gente puede honrarlo con sus labios mientras sus corazones están lejos de Él (ver Marcos 7:6-8).

La verdadera adoración incluye bendecir al Señor con toda tu alma (ver Salmo 103) lo cual implica que todo tu corazón, mente y alma -todo tu ser- se inclina voluntariamente ante el señorío de Cristo mientras le adoras y adoras a la Divinidad. (Ver Rev. 4.)

La verdadera adoración también implica obediencia, por eso Jesús dijo: “Si me amáis, obedeceréis mis mandamientos” (ver Juan 14,15). Consecuentemente, he conocido a muchas personas en equipos de adoración y/o personas en la iglesia que -durante el segmento de adoración del servicio de la iglesia- exhibieron alabanza y adoración exuberante, sin embargo, su vida privada no fue nada más que sometida a Dios.

  1. El arrepentimiento es estar llorando en el altar.

He visto a innumerables personas haciendo “llamadas al altar” semana tras semana, llorando mientras subían. El creyente promedio piensa que esto es una señal de arrepentimiento; sin embargo, la palabra “arrepentimiento” tiene que ver con un cambio de mentalidad, un cambio de pensamiento, más que una experiencia emocional. He aprendido que a menos que una persona cambie la manera en que piensa acerca de Dios, sus corazones nunca serán transformados por Su poder. Ni siquiera Esaú pudo encontrar el arrepentimiento, aunque lo buscó con llanto y lágrimas. (Ver Heb. 12:17.)

  1. Deberíamos decir oraciones.

En ninguna parte de la Biblia dice simplemente “decir” oraciones. Pero en todos lados, en ambos testamentos, hay un mandamiento de “buscar a Dios“. Dios se revela a los buscadores-no sólo a los que preguntan casualmente. (Ver Salmo 42, 63; Mateo 6:7,33; Hebreos 11:6.)

  1. Dios sólo espera que demos una décima parte de nuestras finanzas.

El diezmar es sólo un principio transmitido de Dios a Adán y a su descendencia, por lo cual Abel le dio a Dios una ofrenda de primicia (ver Génesis 4) y Abraham, Isaac y Jacob le dieron a Dios un diezmo. Esto fue reiterado nuevamente en la Ley de Moisés (Lev. 27) y en los profetas (Mal. 3) y enseñado en el Nuevo Testamento (ver Mat. 23, Heb. 7.)

Nada menos que una entrega total del corazón, de todo lo que somos y tenemos, es lo que espera el Señor Jesucristo (ver Filipenses 3; 2 Corintios 5:15). Consecuentemente, aunque todavía es importante reservar por lo menos el 10 por ciento para dar a Dios, esto no significa que puedas hacer lo que quieras con el otro 90 por ciento. La tierra es del Señor, y Él exige mayordomía y obediencia apropiadas con respecto a lo que hacemos con el 100 por ciento de nuestras finanzas y posesiones, no sólo con el 10 por ciento.

  1. La iglesia es un lugar de encuentro.

Los cristianos se refieren continuamente a los edificios que albergan servicios religiosos como “la iglesia“, por lo que cuando van a dicho edificio, dicen: “Vamos a la iglesia“. Esto a pesar de que las Escrituras enseñan que Su pueblo es la iglesia y que cada creyente constituye el templo del Espíritu Santo (ver 1 Corintios 3:16,12).

Necesitamos cambiar nuestro lenguaje para estar de acuerdo con la realidad de que el edificio o la catedral en la que nos reunimos no es la iglesia, sino que simplemente alberga el cuerpo de Cristo para la adoración corporativa, la instrucción bíblica y la Cena del Señor.

  1. Los ministros están sólo en el lugar de la iglesia.

La palabra “ministro” significa simplemente siervo. Puesto que todos estamos llamados a ser siervos de Dios, todos somos ministros de Dios, independientemente de si estamos o no en el ministerio de la iglesia a tiempo completo. Cualquiera que sea el trabajo que usted tenga, su empleador le está pagando (lo sepan o no) para que sea un ministro de Dios, representándolo ante la entidad particular donde usted trabaja.

  1. La vida eterna comienza cuando morimos físicamente.

Mientras que muchos creyentes hablan de ir al cielo para estar con Dios por toda la eternidad, la verdad del asunto es: la vida eterna comienza en el momento en que alguien recibe a Cristo aquí en la tierra (ver Juan 3:16-19, 5:24). Consecuentemente, podemos comenzar a disfrutar de la vida abundante (eterna) ahora mientras vivimos en la tierra!

  1. Cuanto más grande es la iglesia, más influencia tiene.

El hecho es que nuestra nación nunca ha tenido más mega-iglesias, mientras que al mismo tiempo, el cristianismo nunca ha tenido tan poco impacto en la cultura como lo tiene hoy. Por lo tanto, no existe necesariamente una correlación entre el tamaño de una iglesia y su impacto en la comunidad circundante.

Hay incluso iglesias pequeñas y medianas que tienen un impacto mucho mayor en una comunidad que las mega-iglesias que sólo se preocupan por atraer a sus vecinos para el crecimiento de la iglesia y no se preocupan por las condiciones de las comunidades de los que no van a la iglesia.

  1. No hay necesidad de que un verdadero cristiano confiese sus pecados.

Hay una enseñanza no bíblica en algunos círculos de hipergracia que dice que, una vez que una persona nace de nuevo, no necesita confesar otro pecado ya que Jesús pagó el precio de todos los pecados, pasados, presentes y futuros. Aunque es verdad que Jesús pagó por los pecados de los creyentes – pasados, presentes y futuros – necesitamos vivir continuamente una vida de verdadero arrepentimiento y aplicar la sangre de Jesús a nuestra vida después de pecar. Así como el apóstol Juan dijo a todos los creyentes “Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad” (1 Juan 1:9).

El apóstol Santiago también exhorta a los creyentes a “Confesar vuestras faltas unos a otros y orar unos por otros, para que seáis sanados” (ver Santiago 5:16a). Si alguien enseña que los cristianos pueden vivir el resto de su vida sin confesar, sin arrepentirse del pecado, después de haber contristado al Espíritu Santo de Dios (vea Efesios 4:30), entonces no sé qué Biblia están leyendo, pero no es la misma que la mía!

Vía: Charisma Magazine

Una obra en Sus manos

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Max Lucado

La misma obra que Dios hizo a través de Cristo hace mucho tiempo en la cruz, es la obra que hace a través de Cristo ahora mismo, en ti. ¡Deja que haga su obra! Que la gracia domine tu historial de arrestos, críticas y consciencia culpable. Mírate a ti mismo por lo que eres, el proyecto de remodelación personal de Dios. Ya no eres definido por los fracaso, sino refinado a través de ellos. Confía menos en lo que haces y más en lo que Cristo hizo. Convencido profundamente en tu alma, que Dios está trabajando en esta obertura llamada vida, esa esperanza tiene sus razones, y la muerte tiene su fecha indicada.

Dios te cambiará, mi amigo. Eres un trofeo de Su bondad, un participante de su misión. No perfecto por ningún medio, sino más cerca de la perfección de lo que nunca has estado. Esto ocurre cuando la gracia sucede. ¡Puede que te pase a ti!

Vía: MaxLucado.com