Doctrinas Prácticas

015_ doctrinas practicas

Por Alberto Salcedo

En los tiempos en los que vivimos, la mejor respuesta que tenemos contra Satanás es evangelizar en todo momento. En un mundo donde lo bueno se ha convertido en malo y viceversa, los creyentes no podemos dejar de hablar de Jesús y de su mensaje de amor.

Nuestra lengua es un órgano muy pequeño y a la vez tan poderoso; con ella podemos bendecir o maldecir solo con unas pocas palabras. La palabra nos dice en Santiago 3: 11 que: “¿Acaso alguna fuente echa por una misma abertura agua dulce y amarga?”

Si exponemos nuestro corazón y no filtramos lo que entra a nuestra alma, nos convertimos en personas que contristan al Espíritu y nuestra boca hablará de lo que hay en el corazón. Revisando el verso 10 del mismo capítulo encontramos que “de una misma boca proceden bendición y maldición. Hermanos míos, esto no debe ser así.” En tiempos de prueba es donde sabemos que fruto estamos produciendo, es ahí donde decidimos si vamos a bendecir o maldecir.

¿Qué diría Dios si tomará un examen de tu espíritu? ¿Estás produciendo agua amarga y agua dulce al mismo tiempo? ¿Qué situaciones te llevan a perder el control de lo que dices?

La pregunta es, ¿Qué has decidido mostrar? ¿Qué es lo que haría Jesús en estos tiempos? Es importante que vayamos a la palabra para saber con exactitud que deberíamos hacer.

“No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.”

Mateo 7:21 (RVR1960)

La palabra clave para ser un seguidor de Jesús, es aprender a alinearse al corazón de Dios en todo momento, buscar estar sintonizados con Jesús y con su voz nos llevará a hacer las cosas que debemos hacer para la etapa que estamos transitando. Podemos pasarnos mucho tiempo sirviendo a otros y predicando, pero sin conocer la presencia de Dios y sin escucharlo. Sin embargo, la única forma en la que conseguimos mirar con los ojos de Jesús es pasando tiempo con él. ¿Estás conectado 24 horas al día con Dios?

1 Corintios 6:9 dice: “¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios.” Junto con las otras personas que no entrarán al Reino de los cielos se encuentran los maldicientes porque somos responsables de todo aquello que sale de nuestra boca.

La vida de una persona puede definirse en dos cosas: En qué invierte su dinero y cómo pasa su tiempo. Sin embargo, la palabra nos llama a ocuparnos del Espíritu que da paz y vida en lugar de los deseos de la carne que son muerte. (Romanos 8)

Es un desafío dejar de caminar en la carne ya que muchos han pasado la mayor parte de su vida conforme a lo que deseaban y la batalla inicia cuando rendimos nuestra voluntad y nuestros derechos a Dios. Ocuparse de Dios y de su obra es la mejor inversión que podemos hacer.

Si realmente nos diéramos cuenta del poder que tenemos con las palabras que confesamos, empezaríamos a hablar más palabras de vida, alabanza, paz, bendición a tus hijos, hermanos, etc.

Es muy hermoso lo que una persona que se entrega a Dios puede provocar. Hay un pensamiento de Charles Spurgeon sobre cómo actúa un cristiano:

“Devolver mal por bien, es actuar como Satanás,

Devolver mal por mal, es actuar como las bestias,

Devolver bien por bien, es actuar como los hombres,

Devolver bien por mal, es actuar como un HIJO de DIOS”

Estas temporadas nos ayudan a pesar nuestro corazón y a probar como estamos, de esta manera conoceremos que hay dentro de nosotros y si sabemos acercarnos a Dios y entregarle nuestras aflicciones, las pruebas no nos destruirán, sino que nos harán más fuertes y estaremos más cerca de Dios.

Todos los días tenemos la oportunidad de elegir que vamos a decir. Decide ser de bendición para todos los que te rodean, se un instrumento de la obra de Dios en tu lugar

¡Bendiciones!

 

 

 

 

El comienzo del gozo

 

MOUNTAIN

Max Lucado

En Mateo 11:28 Jesús dice, “Vengan a mí todos los que están cansados y llevan cargas pesadas, y yo les daré descanso.” Has estado allí. Le diste la espalda a los ruidos y buscaste Su voz. Te apartaste de las masas y seguiste al Maestro, mientras de guiaba hasta el sinuoso camino a la montaña. Su montaña, aire limpio, vista clara, brisa fresca, el rugido del mercado allá abajo, y la perspectiva de la cumbre aquí.

Gentilmente, él te invitó a sentarte sobre la roca y mirar con él, a los antiguos picos que nunca erosionarán.

Solo recuerda, él dice, no irás mañana a ningún lado donde yo no haya estado ya. La verdad todavía triunfará, la muerte morirá, la victoria todavía es tuya, y el deleite está a una decisión de distancia ¡Aprovéchalo! El gozo comienza respirando profundamente allí, antes de volverte loco aquí abajo.

Se requiere un compromiso

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Cindy Trimm

“No temas en nada lo que vas a padecer … Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida.”

Apocalipsis 2:10

Dejar tu marca en el mundo como alguien que ora es difícil. Si fuera fácil, todo el mundo lo haría. Pero se necesita paciencia, se necesita compromiso, y hay un montón de fracasos a lo largo del camino. La verdadera prueba no consiste en que evites fracasar, porque no lo lograrás. Consiste en ver si permites que eso te desaliente y te haga resignarte a la inactividad.

Oración.

Declaro que soy más que vencedor. Padre, protégeme hoy del desaliento y del sabotaje. Decreto y declaro que no me rendiré ante las dificultades. Voy a orar ferviente y constantemente, y tú te mostrarás con fuerza en mi vida. En el nombre de Jesús, amén.

Tomado del Libro Devocional Declara Bendición Sobre Tu Vida de Cindy Trimm.

Hijos e Hijas del Reino

014_ hijos e hijas del reino

Por Alberto Salcedo

En estos días, la iglesia está siendo probada para saber si vemos a Dios o a los hombres al hacer alguna obra, realmente ¿Peleamos nuestras batallas con Dios o en nuestras fuerzas?

En Marcos 8:34 Jesús nos dice que, si alguno quiere ir en pos de él, debe negarse a sí mismo y tomar su cruz. Negarnos a nosotros mismos es una palabra clave para los hijos de Dios, como personas tenemos derechos a expresarnos como más nos plazca, pero cuando nuestra vida lleva el nombre de Dios debemos reflejar su amor y no avergonzarlo, por el contrario, ser ejemplo para todos aquellos que siguen nuestros pasos.

La vida de un cristiano debe ser marcada todos los días por el incesante anhelo de compartir el evangelio con otros. “Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí y del evangelio, la salvará.” (Marcos 8:35) La mejor forma de hallarnos plenos en la vida es aprendiendo a darla por otros todo el tiempo, donde sea que estemos tenemos un propósito para cumplir con Dios porque nada es casualidad para un hijo o hija de Dios.

Actualmente el mayor enfoque de las personas es ganar el mundo, pero de que sirve hacerlo si en el camino lo más probable es que perdamos nuestra alma. En el camino es posible que encontremos muchos logros que nos den felicidad temporal, pero no podremos hacer que esa sensación perdure para siempre si no aprendemos a darnos a nosotros mismos para otros, para que otro conozca el evangelio y confíe genuinamente en Dios.

Ser hijos de Dios nos lleva a ensanchar nuestro corazón y hacer lo que Jesús nos enseñó a hacer. Una de las palabras más fuertes que Jesús dijo fue que amemos a nuestros enemigos, que hagamos el bien a aquellos que nos aborrecen y nos maldicen y que oremos por los que nos calumnian. La palabra continua y nos dice que aprendamos a dar la otra mejilla y demos al que nos pida. Cumplir esta palabra es difícil y va en contra de lo que sentimos en nuestro corazón, pero es lo que genera una diferencia entre los demás.

No hay merito en amar a los que nos aman, pero hay un merito especial en amar a aquel que no nos agrada. No podemos ser tibios, tenemos que decidir hacer la diferencia donde vayamos, que la tierra que tu planta pise sea bendita por la presencia de Dios que llevas en el corazón.

“Sed, pues, misericordiosos, como también vuestro Padre es misericordioso.”

Lucas 6:36

Tú eres hijo de Dios con el propósito de proteger y hablar la verdad donde quiera que vayas, bendice, cuida, promueve paz para tu nación, agrademos a nuestro Dios, eso es lo que tenemos que hacer.

Nuestro lugar en la tierra no es el trono de juicio. porque si juzgamos seremos juzgados y si condenamos seremos condenados (Lucas 6:37). Nuestro lugar como hijos de Dios es llevar su palabra a cada corazón afligido hasta los confines de la tierra.

Hoy es un día de sanidad para ti y para mí, es un buen día para hacer una diferencia en el lugar en el que estás. Dios puso en ti su Espíritu para que hagas obras más grandes de las que Jesús hizo en la tierra. Toma tú lugar en esta tierra y empieza a dejar que la luz de Dios resplandezca en ti.

¡Que tengas una semana de bendición!

Dejar atrás el pasado

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Joyce Meyer

Después de la muerte de Moisés, la Ley les permitió a los israelitas llorarlo por treinta días. Cuando estos días se completaron, Dios le dijo a Josué que era tiempo de que asumiera su nuevo puesto (vea Josué 1:2). Era tiempo de emprender cosas nuevas. Josué  extrañaría a Moisés, pero sabía que tenía que obedecer a Dios y seguir adelante. Hay un tiempo para llorar las cosas que hemos perdido o que han llegado a un fin. Pero, en definitiva, debemos tomar decisiones para comenzar a vivir y seguir progresando. Todos tenemos un pasado, pero gracias a Dios, tenemos también un futuro, uno muy bueno, de acuerdo con su Palabra (vea Jeremías 29:11).

Dado que Moisés había hecho muchas cosas por Josué y los israelitas antes de morir, ellos necesitaban aprender a manejar nuevas responsabilidades ahora que él había muerto. Quizás ellos no se sentían preparados para emprender esas nuevas situaciones, pero Dios sí sabía que estaban listos. En realidad, es bueno que no nos sintamos “listos”, porque así estaremos mejor predispuestos a apoyarnos en Dios. Si nos sentimos autosuficientes, Dios no puede usarnos.

Las cosas nuevas siempre nos resultan aterradoras, pero pronto se convierten en cosas viejas, y Dios tendrá otra “cosa nueva” en el horizonte para nuestras vidas. Debemos acostumbrarnos a apretar el paso hacia cosas nuevas. Entre más lo hagamos, más nos daremos cuenta de que no tenemos que estar cómodos para ser obedientes. Para hacernos cargo de algo nuevo, debemos soltar lo viejo y darnos tiempo para familiarizarnos con lo nuevo. Creo que cuando Dios le recordó a Josué que Moisés había muerto, lo estaba alentando a dejar atrás el pasado y avanzar. Lo aliento a que haga lo mismo.

Recuerde las cosas buenas de su pasado, pero no se quede allí paralizado. ¡Dios siempre está haciendo algo nuevo! Cuando Dios llamó a Abraham a un nuevo sitio, él ni siquiera pensó hacia dónde iba a ir. Simplemente, confió en Dios porque sabía que Él era fiel. No tema soltar y alejarse de aquello con lo que Dios ya ha terminado; ¡Él tiene cosas nuevas y maravillosas para usted!

Tomado de La Biblia de la vida diaria, de Joyce Meyer.

Embajadores De La Excelencia

excelencia

Marcos Witt

Somos sus representantes en esta tierra, y debemos manifestar su excelencia porque somos portadores de su gloria.

Debería atraer a los demás de la misma manera que las moscas son atraídas a la miel. El Señor es excelente en todos sus caminos, y todo lo que ha hecho lo hizo con excelencia. Somos sus representantes en esta tierra, y debemos manifestar su excelencia porque somos portadores de su gloria.

Es increíble pensar que por cada lugar donde caminamos, lo hacemos con su gloria dentro de nosotros. Eso debería influir grandemente en las personas que nos rodean. La gloria de Dios debería afectar positivamente a nuestra familia, nuestros amigos, el gobierno y la sociedad. La pregunta que me hago es: ¿Cuánto realmente estamos afectando al mundo con la gloria del Señor que mora en nosotros? El profeta Isaías declara:

“Levántate, resplandece; porque ha venido tu luz, y la gloria de Jehová ha nacido sobre ti. Porque he aquí que tinieblas cubrirán la tierra y oscuridad las naciones; mas sobre ti amanecerá Jehová, y sobre ti será vista su gloria. Y andarán las naciones a tu luz, y los reyes al resplandor de tu nacimiento” (Isaías 60:1-3).

Cuando regresamos a nuestra casa luego del trabajo, ¿Qué ve nuestra familia en nosotros? Cuando entramos en nuestro lugar de trabajo, ¿qué ven nuestros compañeros en nosotros? Ellos deberían ver la gloria de Dios para que, como dijo Jesucristo: “Así alumbren vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos” (Mateo 5:16).

Cuando caminamos por la tierra, somos portadores de su presencia. No importa donde estemos, la presencia del Señor va con nosotros.

Nunca olvidemos que nuestro cuerpo es el templo del Espíritu Santo y, en todo lugar donde estemos, seremos un templo que llevará la presencia de Dios. Caminamos sobre esta tierra llevando la presencia del Altísimo Dios con nosotros, y eso se evidenciará con la forma en que nuestra luz alumbre delante de los hombres. Como consecuencia de ello, al ver nuestras buenas obras, dice Jesús que los hombres deberían glorificar al Padre que está en los cielos (Mateo 5:16).

Al mismo tiempo, somos portadores de su carácter. Sabemos conscientemente que a nuestro carácter le hace falta un ajuste. Pero somos portadores del carácter de Dios y cada día se imprimen en nosotros sus características; es decir, su justicia, su santidad, su integridad, su humildad.

Dice la Palabra en Efesios 5:1-2: “Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados. Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante”.

Somos portadores de la personalidad de Dios. En el libro de Gálatas capítulo 5, se encuentra la lista de los frutos del espíritu: amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y templanza. Esa es la personalidad de Dios, y debería ser la nuestra. Como cristianos comprometidos con el Señor, tenemos la gran responsabilidad de producir frutos que respondan a la calidad y personalidad de nuestro Dios.

“Porque en otro tiempo erais tinieblas, mas ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de luz (porque el fruto del Espíritu es en toda bondad, justicia y verdad), comprobando lo que es agradable al Señor” (Efesios 5:8).

Tenemos el privilegio de ser embajadores de nuestro Señor en la tierra y de demostrar su excelencia. Esta es una cualidad que nace del corazón y se expresa con los mejores recursos que poseemos. ¡Seamos realmente embajadores de la excelencia!