La realidad de las atmósferas espirituales sobre tu vida

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Ben Woodward

¿Alguna vez has notado la composición química del aire que respiras?

¿No?

Eso no es algo en lo que cualquiera de nosotros piensa.

Si la composición química del aire, dramáticamente cambiara, sin embargo (es decir, de repente se produjera un significativo aumento de monóxido de carbono, en la sala), rápidamente sentirías su efecto en tu cuerpo.

Piensa acerca de las incontables cosas que experimentas cada día que te afectan. La elección de alimentos, los factores ambientales, el estrés físico y emocional, y un incontable número de otros factores que te afectan diariamente, y de los cuales no eres consciente. ¿Qué pasa con las realidades espirituales? ¿También tienen un efecto sobre nosotros, y no lo sabemos?

Entras en una sala y de repente tu estado de ánimo cambia para mal. No hay una razón natural para ello, pero algo cambión cuando entraste. Puedes culpar a cualquier factor ambiental, pero ¿has considerado alguna vez los factores espirituales? Si entrar a una casa con aire acondicionado en un día caluroso, es una manera natural de experimentar un cambio de atmósfera, ¿has considerado las implicaciones de entrar a un cambio de atmósfera espiritual?

Parece extraño hablar de algo que, físicamente, no puedes sentir. No hay forma de medir científicamente, una atmósfera espiritual (al menos, no que yo sepa) pero aquellos que somos creyentes, sabemos que esas atmósferas espirituales, son reales. No solo lo son, nosotros también tenemos la capacidad de interactuar dinámicamente con ellas.

¿Te has sentido oprimido alguna vez, y entonces, tan pronto como alguien oró por ti, la opresión se fue? Eso era alguien cambiando tu atmósfera espiritual, redirigiendo tu atención a Dios. Eso pasaba con Saúl, cuando un joven llamado David tocaba su arpa.

“Y cada vez que el espíritu atormentador de parte de Dios afligía a Saúl, David tocaba el arpa. Entonces Saúl se sentía mejor, y el espíritu atormentador se iba.” (1 Sam. 16:23)

David era capaz de interactuar con la dinámica espiritual que existía, y cambiarla. Si esa habilidad estaba disponible para David, ¿cuánto más para un hijo de Dios que lleva dentro al Espíritu Santo? Así que, si tenemos la capacidad de cambiar la atmósfera espiritual en cualquier momento, ¿por qué no hacerlo más?

En pocas palabras, carecemos de la disciplina de la conciencia.

Para ser conscientes de lo que está sucediendo en un nivel espiritual, en un momento dado, se necesita disciplina. De la misma manera que aprendemos las dinámicas de la conciencia de la vida, en relación a muchas cosas diferentes, debemos aprender a estar conscientes espiritualmente también. Debemos afinar nuestra sensibilidad espiritual para lo que está ocurriendo, de modo que podamos usar las herramientas correctas en las situaciones correctas. Así como David sabía que la música calmaría la atribulada mente de Saúl, debemos también saber lo que es necesario en varias situaciones, para cambiar la atmósfera espiritual.

Algunas veces, es tan simple como reconocer la presencia del Señor. No es casualidad que, las veces que siento la presencia del Señor, son cuando le reconozco. Su cercanía es constante, pero mi consciencia, no. Es por eso que sentimos Su presencia en lo que llamamos la “adoración.” No porque Él está más presente en ese momento, sino simplemente porque nosotros lo estamos.

Pasa tiempo a propósito, participando con tus sentidos espirituales. Pídele al Espíritu Santo que te haga consciente de lo que está ocurriendo y luego, invita a la presencia de Jesús para cambiar las cosas que no están bien.

Cuanto más nos hacemos conscientes de Su presencia, más podemos vivir en un lugar de esperanza y expectativa. ¿Por qué? Porque, cuando estamos conscientes, nos damos cuenta que somos dinámicamente conectados con el siempre presente Dios de la esperanza. Eso lo cambia todo.

Vía: Charisma Magazine

Amando Dios, día 195

Amando a DIOS - Mike Bickle

“Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor.”

—2 Corintios 3:18

Hay una idea falsa entre muchos cristianos, que la Palabra de Dios solo funciona si tienes diez horas por día para estar encerrado en una habitación, solo, leyéndola. Pero la Palabra de Dios fue escrita principalmente para el 99% de la raza humana que nunca estará en posiciones a tiempo completo, con un salario pagado en el ministerio. Las promesas de Dios no son solo para los predicadores. También son para la persona del día a día en las calles, la madre estresada luchando con los hijos, el conductor del camión, el empleado del supermercado, la secretaria, el hombre de negocios, el maestro de escuela, y el abogado. La Palabra de Dios es para el creyente que cayó en pecado y perdió todo, excepto un corazón que todavía clama por Dios. Todo cristiano – cualquier cristiano – puede ser transformado progresivamente, de gloria en gloria.

Oración

Señor, yo soy esa persona del día a día, para quien Tus grandes promesa fueron dadas. Enséñame desde Tu Palabra, la manera de ser transformado de gloria en gloria.

Ser transformado de gloria en gloria es una operación del Espíritu Santo en el interior – en nuestra mente, voluntad y emociones.

¿Cuál es la fuente?

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Cindy Trimm

El que escucha la palabra pero no la pone en práctica es como el que se mira el rostro en un espejo y, después de mirarse, se va y se olvida en seguida de cómo es. Pero quien se fija atentamente en la ley perfecta que da libertad, y persevera en ella, no olvidando lo que ha oído sino haciéndolo, recibirá bendición al practicarla.

—Santiago 1:23-25

Cuando un pensamiento viene a la mente, ¿de dónde viene: de Dios, del mal, de tus urgencias físicas, o de tu propia psiquis? La respuesta para discernir la diferencia entre estas “voces de nuestra cabeza” se aprende con la práctica y la repetición, con la Biblia como tu entrenador personal. Ésta, es el espejo en el que nos miramos y aprendemos quiénes somos en realidad. La familiaridad con la Palabra de Dios es más que memorizar las Escrituras. Cuanto más tiempo pasamos leyendo la Biblia, más penetra en nuestro ser y más clarifica las voces de nuestro interior.

Oración

Padre, me comprometo a estudiar tu Palabra para poder conocer tu voluntad y tus caminos, y recibir tu sabiduría divina. Tus leyes son buenas, y tus preceptos son rectos. Yo declaro que los deseo más que el oro. Decreto y declaro que no seré meramente un oidor de la Palabra; voy a actuar y seré bendecido en mi hacer. En el nombre de Jesús, amén.

Tomado del Libro Devocional Declara Bendición Sobre Tu Vida de Cindy  Trimm

Una identidad creíble

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Pues sé de dónde vengo y adónde voy… porque no estoy solo. El Padre, quien me envió, está conmigo.

 — Juan 8:14, 16

No hay nada más atractivo que un líder seguro. “Sé quién soy, sé a dónde voy, y sé cómo llegar,” son declaraciones que exudan certeza y visión. Pero el problema más crítico para los líderes seguros, es si tienen o no el derecho de ser seguros. ¿Tienen credibilidad? La credibilidad se relaciona, no con la cantidad de confianza que uno exuda, sino con el currículo pasado de logros. La credibilidad respuesta la pregunta, “¿Cuál es el calibre de las personas que ya han puesto su confianza en ti?”

En el octavo capítulo del evangelio de Juan, Jesús había alimentado a miles, sanado multitudes, enseñado a los estudiosos, y perdonado a pecadores. Aun así, los fariseos se vieron obligados a desafiar la credibilidad de Jesús. Plenamente consciente de la agenda de los legalistas que estaba enfrentando, Jesús declaró sin embargo, que fue enviado por el Padre, y que el Padre estaba con él en sus afirmaciones. Usó un lenguaje que los obligó a tomar una decisión sobre él.

Las palabras que Jesús habló, resonaron en algunos y ofendieron a otros. Pero todos entendieron. Jesús sabía que, independientemente de su currículo, sin importar el apoyo de su Padre, algunos se empeñarían en oponerse a Él.

Curiosamente, Jesús no se centró mucho tiempo en aquellos que rechazaron su llamado a la redención. En lugar de eso, se volvió a aquellos que creyeron, y los alentó: “Ustedes son verdaderamente mis discípulos si se mantienen fieles a mis enseñanzas. Y conocerán la verdad, y la verdad los hará libres.” (V. 31-32).

El dialogo de Jesús con los fariseos, sirvió, no simplemente para defender su credibilidad, aunque tuvo impresionante éxito en hacerlo. Sus declaraciones sobre todo, llamaron a algunos a la fe salvadora. Entonces los alentó a seguir adelante hacia la libertad que viene de salir de la condenación de la ley, que ellos conocían tan bien. Jesús nunca dejó que el orgullo personal interfiriera con la redención de un corazón. Nunca permitió que la defensa de su reputación tomara precedencia sobre su principal propósito: llevar a los pecadores a casa.

La confianza y la credibilidad son herramientas útiles para tener en el desempeño de las funciones de liderazgo. Ciertamente, afectan nuestra eficacia en la dirección de la gente a Jesús. Pero deben ser manejadas con pasión por que los demás experimenten la libertad espiritual en Jesucristo. Jesús nos llama a estar completamente disponibles para su servicio en este gran propósito.

Vía: http://www.ministrytodaymag.com

De adentro hacia afuera

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Max Lucado

Supongamos que durante la mayor parte de tu vida, has sufrido una enfermedad del corazón. Tus actividades han estado restringidas. Pero entonces, llega el trasplante. Tienes un nuevo corazón. Dentro de ti, habita un nuevo poder. Podrías decir, “Yo no puedo subir escaleras, soy demasiado débil” ¿Tu elección niega la presencia de un nuevo corazón? ¿Menosprecias el trabajo del cirujano? No, esto sugeriría que no has aprendido a confiar en tu nuevo poder. En algún momento, hay que tratar de subir esas escaleras.

Lo mismo ocurre en nuestro caminar con Cristo. Tienes un nuevo corazón, ¡ya no eres quien solías ser! Como resultado, puedes hacer lo que no podías hacer antes – puedes perdonar… puedes amar… ¡puedes vivir! Pon tu nuevo corazón a prueba. Puedes subir las escaleras, no por tu fuerza, ¡sino por la de Él!

Vía: Max Lucado

Constancia: Una inversión inteligente de tiempo

Maxwell

¿Alguna vez has considerado el tiempo de inversión en algunos de los más grandes logros del mundo?

  • Se tomó 26 meses para construir la Torre Eiffel.
  • Le tomó 4 años a Da Vinci, pintar la Mona Lisa.
  • Le tomó 4 años a Miguel Ángel, pintar el techo de la Capilla Sixtina.
  • Le tomó más de 6 años a Leo Tolstoy, escribir Guerra y Paz.
  • Se tomó alrededor de 30 años para construir la Gran Pirámide
  • Se tomó más de 40 años antes de presentar el Para Elisa de Beethoven.
  • Le tomó 100 años a Noé, construir el arca.

¡Y yo me impaciento si el microondas se lleva demasiado tiempo para hacer las palomitas de maíz!

Dejando las bromas, me encanta esta lista porque me recuerda lo que puede lograrse cuando una persona invierte el tiempo sabiamente. El tiempo es una comodidad que toda persona reciba en la misma medida. Como el compositor Chris Rice una vez escribió, “Cada día es una cuenta bancaria, y el tiempo es nuestra moneda. Nadie es rico, nadie es pobre – todos tenemos 24 horas.”

Sin embargo, muchos de nosotros no invertimos el tiempo sabiamente. Perdemos muchas de las horas que se nos han dado por día, en cosas que no nos llevan a ningún lado. De acuerdo al sitio web Digital Trends, los estadounidenses pierden ahora un promedio de 4.7 horas por día, mirando las redes sociales en sus teléfonos celulares. Tómate un momento y vuelve a leer eso, porque es una asombrosa estadística.

4.7 horas. Un día. Mirando el teléfono. Para ver lo que otra gente está haciendo con su tiempo.

Es una locura.

Ahora, no me malinterpretes, no estoy en contra de las redes sociales o los Smartphones, o de nada por el estilo. Pero estoy a favor de que inviertas tu tiempo sabiamente. Verás, nos hemos convertido en una cultura que no aprecia más el tiempo. Esperamos que las cosas sean hechas rápidamente. Estamos acostumbrados a los resultados instantáneos y la respuesta rápida.

Nuestra configuración por defecto es la impaciencia. Y aunque algunas cosas está bien que sean hechas rápidamente, otras sufren cuando escatimamos el tiempo. Cosas como…

RELACIONES – La gente requiere tiempo – tu cónyuge, tus hijos, tus compañeros de trabajo, tus amigos. Si quieres tener relaciones saludables con las personas que te rodean, tienes que invertir tiempo en ellas.

SALUD – Créeme, una vez que llegas a cierta edad, ¡tu salud requiere mucho de tu tiempo! Incluso si quieres vivir una vida saludable y razonable, tendrás que separar un tiempo para hacer ejercicio y comer bien.

CRECIMIENTO PERSONAL – Como he dicho a menudo, tu crecimiento como persona, ¡no es automático! A fin de crecer, tienes que dedicar horas de lectura, reflexión, y pasar tiempo con gente que pueda ayudarte a ser mejor.

FINANZAS – Hay muchas maneras en las que tus finanzas necesitan tu tiempo y atención, pero una de las más grandes necesidades es planear para tu futuro. Tu jubilación o retiro no va a parecer lo justo, cuando tengas 65 años; si quieres retirarte cómodamente, tienes que comenzar a separar dinero cuando eres más joven.

Ahora, estas no son nuevas ideas para ti. Eres lo suficientemente inteligente para saber que cada una de estas áreas, necesita una inversión de tiempo de tu parte. Pero si tuviera que pedirte que en este momento evaluaras tu inversión de tiempo en cada una de ellas, imagino que, al menos una, recibiría una baja calificación. Y si eres como la mayoría de las personas, probablemente tendrías dos o tres áreas que necesitan ser reforzadas.

Aquí están las buenas noticias: puedes hacer mejoras muy fácilmente, a medida que inviertas tu tiempo. Todo lo que necesitas es un simple hábito.

CONSTANCIA

Verás, la mayor parte de la gente no entiende el poder de la constancia. Debido a que utilizan pobremente mucho de su tiempo, sienten una gran presión para maximizar lo poco de tiempo que tienen. Esa presión los lleva a excederse.

Tal vez, ponen todo su dinero en acciones que no pueden perder, solo para verlas venirse abajo tres días después. Tal vez trabajan muy duro en el gimnasio, quedando extenuados, y luego no regresan por un buen tiempo. Tal vez deciden crear una noche de cita perfecta con su cónyuge, solo que planean todo sin consultar con él o ella – y entonces se irritan cuando las cosas no salen como quieren.

Cualquiera que sea el área, la presión para aprovechar el tiempo disponible al máximo, lleva a malos resultados, lo que conduce a las personas a ignorar mucho más el tomarse el tiempo necesario para hacer mejor las cosas.

Todo esto puede evitarse con el hábito de la constancia. La constancia en este caso, significa que des un poco de tiempo a cada área, cada día, y te mantengas en ello. Tal vez puedas comenzar con 5 minutos cada mañana, escuchando a tu cónyuge. Dedica 15 minutos cada noche para jugar con tus hijos. Pon $ 50 en una cuenta de banco, cada semana. Haz ejercicio por 15 minutos al día.

No sentirás que sea mucho al principio, pero es la disciplina para mantenerte en ello, la que produce, no solo resultados tangibles de la inversión, sino las recompensas internas también. Aprende a aumentar el tiempo que das a cada área. Te harás más consciente de cómo estás gastando el tiempo.

Como resultado estarás más en forma, más inteligente, y más enfocado.

Cuando vives con constancia, aprendes que las recompensas que buscas en la vida, no llegan después de dar un paso; vienen cuando has necesitado hacer el viaje a un lugar donde nunca has estado. Puede que nunca pintes la Capilla Sixtina, ni construyas un arca, pero con el hábito de la constancia, será capaz de vivir como mi mentor, el entrenador John Wooden – haciendo de cada día, una obra maestra.

Vía: http://www.johnmaxwell.com/blog