
Entonces Agripa dijo a Pablo: Se te permite hablar por ti mismo. Pablo entonces, extendiendo la mano, comenzó así su defensa: Me tengo por dichoso, oh rey Agripa, de que haya de defenderme hoy delante de ti de todas las cosas de que soy acusado por los judíos. Mayormente porque tú conoces todas las costumbres y cuestiones que hay entre los judíos; por lo cual te ruego que me oigas con paciencia.
Hechos 26:1-3
En un discurso convincente en la corte, Pablo se dirige al Rey Agripa. Trata de sentir la estrategia de Pablo. Pablo creía que la mejor defensa es una buena ofensa y casi convierte al Rey Agripa. Observa cómo este líder intenta persuadir a su audiencia:
- Aparentaba tranquilidad, aunque utilizó gestos animados.
- Humildemente le agradeció al rey por permitirle hablar.
- Afirmó el conocimiento y experiencia del rey.
- Identificó a su oposición con la vida que ahora abrazaba.
- Describió sus motivaciones como puras y constructivas.
- Explicó que su obediencia a Dios le causaba su problema.
- Los desafió con hechos razonables y verificables.
- Declaró con ellos, obedecer a Dios.
Extractado de “La Biblia del Liderazgo” de John Maxwell

